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Nuevos ataques a instalaciones de la Armada uruguaya

Tiroteos frente al Comando de la Armada  y un policía herido por un efectivo del Ejército delinquiendo, evidencian los gravísimos problemas de recursos humanos e Inteligencia en las Fuerzas Armadas uruguayas.

Cuando aún hay una muy fuerte resistencia a creer lo que como prima facie aparece en el planteo judicial, que un ex integrante del Cuerpo de Fusileros Navales, desertor, drogadicto y contacto de traficantes, sea el único implicado en el reciente triple asesinato de los tres integrantes del hoy Comando de Infantería de Marina, y el Ministerio Público (con fuertes nexos internos con el gobierno anterior) demuestra prisa en cerrar el caso, el viernes de madrugada hubo una nueva incursión contra el mismo puesto naval atacado el domingo pasado con fatal resultado.

Más de 24 tiros de fusil fueron disparados desde el mismo, disuadiendo a cualquier intruso. Al mismo tiempo, las pistolas Glock robadas durante el triple asesinato a las víctimas, que el acusado dijo haber vendido para agasajar a quienes le daban cobertura, extrañamente, aparecieron en una bolsa de nylon cerca del lugar, lo cual cuestiona el móvil de su venta, al menos como única motivación del delito.Simultáneamente, se comprobó que personal de la Armada había denunciado en noviembre pasado la posibilidad de que se sucedieran intentos violentos de robo de armas a efectivos en esta zona y a nada se hizo, ni civil ni militar.

A nivel oficial, tras el último incidente, se aceptó rápidamente el hecho, aunque cometiéndose el error de publicar el número de centinelas ahora afectados a dicha custodia predial, admitiendo también la existencia en el destacamento de armas largas, lo que, de ser creciente la avidez del mercado clandestino de armas, como se informa, no parece muy adecuado. El sábado, por otra parte,durante una persecución policial en un asentamiento marginal del norte montevideano, un sospechoso detenido se resiste y forcejea ,sustrayendo el arma a quien lo estaba deteniendo e hiriéndolo de forma considerable en una pierna. Tras ser finalmente detenido, se comprueba que se trata de un integrante del Batallón 14 de Infantería (Paracaidista) del Ejército Nacional , cuerpo de elite por excelencia de la Fuerza .

A su vez, además de conocerse los antecedentes policiales, la deserción y adicciones del hasta ahora único acusado del crimen de los tres marinos, se supo que las víctimas, finalmente también tenían prontuario militar - dos de ellos, uno por deserción tras una semana de ausencia, otro por mala conducta reiterada en el Ejército-o policial (uno de ellos, por hurto). 

En Uruguay, en los últimos 15 años, en los cuales se ha rebajado a la Justicia Militar a una función poco más que decorativa, la deserción-que afecta a más de 1.250 casos en el período-no se considera un delito socialemte grave, en medio a un avance exponencial de la Justicia civil en la esfera castrense, que prácticamente descarta la investigación de las contravenciones en otros carriles, inclusive ante ataques a unidades o robos de armamento. Al mismo tiempo llama profundamente la atención que una Fuerza no pida datos o entere de oficio a la otra, cuando se producen este tipo de bajas deshonrosas para que se proceda a filtrar a esos elementos ante otros intentos de ingreso. Al mismo tiempo, se relejan las normas para permitir militar en cuadros subalternos a personal extranjero naturalizado, lo cual ha abierto la puerta a grupos de residentes caribeños (Cuba, República Dominicana, Colombia y Venezuela) para insertarse en las Fuerzas Armadas, con los peligros a nivel político que ello podría significar.

Por otra parte, en estos tres lustros se han casi desmantelado, con intenciones políticas, los servicios de Inteligencia de las tres Fuerzas, relegándolos a funciones cada vez menos importantes ,principalmente a nivel de recortes presupuestales progresivos y a asignarse pocos efectivos a su labor,casi reducida a lo anecdótico. No es extraño, debido a este cuadro, que altos mandos militares se enteren por la prensa o por pedidos de informes parlamentarios, de asuntos polémicos en la órbita de cada Fuerza, especialmente de la Armada Nacional, cuyos mandos, a horas de que se les plantearan los ya conocidos hechos de sangre, estaban abocadas a ítems secundarios, como determinar que sus integrantes no realizaran videos ni fotos particulares uniformados, aunque no muchas jerarquías navales supieron de un intento de incursión hostil al Muelle Mántaras de la zona portuaria ( a 800 metros de la zona militar), hasta no mediar su divulgación, con dos heridos graves y algunas balas.

En la noche de ayer, finalmente ocurrió un feroz tiroteo entre grupo narcos barriales, con heridos graves, frente al Comando General de la Armada y al Velero Escuela "Capitán Miranda", la Dirección Nacional de Aduanas y al Mercado del Puerto, con disparos rozando las instalaciones navales y una comunicación del hecho inicialmente confusa.

Al respecto, en los últimos días se han producido discrepancias entre los servicios de Relaciones Públicas de la Armada y del Ministerio de Defensa, dificultando la labor periodística, aún tras el relevo del anterior encargado naval del área y exhibiendo un clima enrarecido entre ambas instituciones, que podría augurar nuevos cambios en la Fuerza. (Javier Bonilla)


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