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El gobierno de Uruguay rechaza otra oferta, ahora por aviones Hawk Mk, pese a la grave situación de su Fuerza Aérea

Como a otras tantas ofertas de aeronaves para la Fuerza Aérea Uruguaya recibidas en los últimos 18 meses, Uruguay ha vuelto a negarse a siquiera evaluar una de aviones Hawk Mk 200 y 100  de BAe Hawk, más económica y amplia que otras anteriores, en un esquema de compra Gobierno a Gobierno.

La flota ofertada, procedente de Omán, y su modernización se llevaría a cabo con empresas de EEUU con fondos FMS (Ventas Militares al Extranjero). Ahora se estaba ofreciendo, por parte del grupo estadounidense Raptor, diversas opciones, cotizadas según su sofisticación y opcionales por entre 29  y 75 millones de dólares.

La primer alternativa, valorada en 75 millones de dólares abarca 10 aeronaves Hawk Mk actualizadas (3 serie 100, biplazas, y 7 serie 200 monoplazas, con radar 3D) con más de 3.000 horas remanentes, 4 células adicionales para repuestos y tres motores extras, unidades FLIR, Data Link-aéreo y terrestre, con Centro de Comando y Control, 14 asientos eyectables, 15-20 contenedores conteniendo componentes  y entrenamiento a tripulantes a cargo de 4 pilotos de Bae USA, que, junto a casi 20 técnicos, permanecerían por dos años en Uruguay, los últimos formando especialistas mecánicos, electrónicos y de comunicaciones, tras acondicionar o implementar hangares y depósitos en la Base Aérea No.2 (Durazno), unidad que suele alojar la flota de combate de la Fuerza Aérea Uruguaya.

Otra opción, por  65 millones, prescinde de los motores extra, en tanto que, por 64 millones se actualizan sólo 6 unidades, y por 62 millones no se incluiría el data link, aunque proponen 10 aeronaves modernizadas.

Así mismo, otra oferta pone en la mesa 6 aeronaves, aunque excluyendo data link, por 47 millones, y ya solamente 4, quedando el resto en el país y condicionada su actualización a la existencia de rubros, por un precio de 29 millones de dólares, siempre incluyendo simulador, montaje de hangares, entrenamiento, pilotos y técnicos extranjeros en el país. Se establece que, una vez firmado el contrato, siempre que  esto sucediera durante el mes de noviembre próximo, en 14 meses ya volarían regularmente unos tres cazas, hasta activar, mes a mes, el resto de la flota.

No obstante, no se trata de la única oferta rechazada, hace 20 años que la Fuerza Aérea Uruguaya  busca aviones de combate, siendo el favorito académicamente el Leonardo M-346. Se ha ofrecido al país desde un amplio leasing de aeronaves Cessna C208 Grand Caravan hasta ofertas por bimotores Brasilia, habiendo anunciado el Ministerio de Economía y Finanzas la liberación de alrededor de 1.400.000 dólares para ese destino en el mercado de usados y por un ejemplar- hasta un paquete de 4 helicópteros Bell 212 y 2 unidades Bell 206 a precio muy conveniente, fuera de gestiones para renovar la flota dependiente del Instituto de Adiestramiento Aeronáutico, integrante de la Dirección Gral. de Aviación Civil.  

Todas las gestiones, inclusive por repuestos, han quedado por el camino.  Más allá de la compra de los dos Hércules KC-130H a España, poco y nada se ha adquirido para la Fuerza Aérea Uruguaya que, en todas sus vertientes, está en el más absoluto riesgo de inviabilidad total, el mayor de toda su historia. El problema se agiganta debido al enorme trasiego aéreo de drogas que se da en Uruguay actualmente, cuando solo está en actividad un viejo A37 B.

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