Francia ha oficializado un giro profundo en su política de sistemas no tripulados al abandonar los programas Eurodrone y Patroller e inclinarse por una flota de drones más baratos, numerosos y prescindibles, en línea con las lecciones extraídas de Ucrania y Oriente Medio. La decisión reconfigura tanto la hoja de ruta tecnológica francesa como el equilibrio de la cooperación industrial europea en el segmento MALE.
Un cambio estratégico en la programación francesa
La actualización de la Ley de Programación Militar (LPM) francesa para 2024‑2030 añade 36.000 millones de euros al presupuesto de defensa hasta elevarlo a unos 436.000 millones, y utiliza parte de ese margen para reorientar la arquitectura de drones del país. El Gobierno justifica la ruptura con el Eurodrone alegando que las necesidades se han desplazado hacia “drones de teatro soberanos de menor coste”, más adecuados para conflictos de alta intensidad y para reposición rápida en escenarios de desgaste.
En paralelo, París reserva unos 8.500 millones de euros para drones y misiles hasta 2030 y multiplica la producción de munición guiada, como la Hammer de Safran y las capacidades de ataque remoto, reflejando la preocupación por el consumo masivo de armamento en guerras de alta intensidad. El giro no supone un abandono del concepto MALE, sino un rechazo concreto del Eurodrone en favor de plataformas nacionales más ágiles, con ciclos de desarrollo más cortos y un control industrial plenamente francés.
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El Patroller, también cancelado en Francia (Safran)
Fin del Eurodrone para Francia
El Eurodrone, desarrollado por Airbus Defence and Space junto con Dassault Aviation y Leonardo, había completado su Revisión Crítica de Diseño en octubre de 2025 (la preliminar en 2024) y tenía previsto su primer vuelo para 2027, con primeras entregas alrededor de 2030. Concebido como relevo europeo de los MQ‑9 Reaper, el sistema había acumulado retrasos y un incremento de costes que, según fuentes francesas, lo convertían en un “dron del pasado” que exigía una infraestructura demasiado pesada para los escenarios actuales.
La salida de Francia obliga a renegociar el programa entre Alemania, Italia y España y se estima que puede encarecer la factura de los socios restantes en más de 700 millones de euros, alimentando dudas sobre la viabilidad económica del proyecto. Berlín habría recibido la noticia con evidente malestar, al conocer la decisión antes que parte de su propia cadena de mando y de armamento, lo que añade fricción política entre dos de los pilares de la defensa europea. Para España, que planeaba adquirir 12 aparatos, la retirada francesa se superpone con el desarrollo del SIRTAP, un sistema ISR táctico que no cubre las capacidades MALE que prometía el Eurodrone y que deja a Madrid ante dilemas de planificación a medio plazo.
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Bombas guiadas HAMMER de Safran, uno de los beneficiados de la reorientación gala (Antonio Ros)
Cancelación del Patroller y drones “desechables”
En el plano táctico, París cancela también el Safran Patroller, un programa que se había convertido en símbolo de las dificultades francesas en materia de adquisiciones. El contrato con Safran Electronics & Defense, firmado en 2016 por unos 330 millones de euros, preveía entregas en 2018, pero el primer sistema no llegó al 61.º Regimiento de Artillería hasta mayo de 2024, tras una larga sucesión de retrasos y problemas técnicos.
Francia orienta ahora su apuesta hacia drones más ligeros, de menor coste unitario y que puedan emplearse en grandes cantidades, incluso de tipo loiter o de consumo rápido, siguiendo el modelo observado con los Shahed iraníes y otros sistemas en Ucrania y Oriente Medio. Plataformas nacionales como el Aarok, un dron de combate de unas 5 toneladas desarrollado por Turgis & Gaillard, se citan en la prensa especializada como ejemplo del nuevo enfoque: aparatos concebidos para operar bajo control nacional, con integración en redes de mando francesas y sin las rigideces de los grandes consorcios multinacionales.
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El SIRTAP no cubre el hueco del Eurodrone si este también se cancela en España (autor)
Reajuste europeo y carrera por el dron barato
El movimiento francés se inscribe en un contexto europeo de “guerra de drones”, marcado por la proliferación de incursiones en el espacio aéreo de la OTAN, la creación de un “muro de drones” en las fronteras y el acelerón de la UE en tecnologías de defensa de bajo coste. La Comisión Europea ha lanzado el proyecto AGILE, dotado con 115 millones de euros, para impulsar drones y sistemas de defensa low cost antes de 2027, con el objetivo de trasladar al tejido industrial las lecciones del frente ucraniano y recortar los ciclos de innovación.
Al mismo tiempo, Alemania se apoya en acuerdos como la joint venture Quantum Frontline Industries —entre Quantum Systems y la ucraniana Frontline Robotic— para producir en serie 10.000 drones con IA destinados a Kiev durante 2026, consolidando a Europa como polo industrial en este segmento. En este ecosistema, la decisión francesa de romper con el Eurodrone y privilegiar soluciones nacionales baratas y prescindibles no solo altera la arquitectura cooperativa europea, sino que apunta a un futuro en el que la masa de drones, su coste y su capacidad de reposición rápida serán tan decisivos como la sofisticación de cada plataforma. (José Mª Navarro García)






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