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Erdogan espera que Turquía pueda volver al programa de F-35 tras la llegada de Biden

El régimen turco tiene como entre sus grandes objetivos acercar posturas con Estados Unidos tras el cambio de administración en la Casa Blanca, buscaría así volver a integrarse en el programa del avión de combate Lockheed Martin F-35, del que fue expulsado por Washington después de múltiples desencuentros.

Los problemas con Washington vienen de lejos, ya desde la administración Obama. Cuando era jefe de la diplomacia de Estados Unidos, el demócrata  John Kerry sugirió que Turquía podría ser excluida de la OTAN debido a las purgas masivas que hacía en su administración y fuerzas armadas, a raíz de un intento de golpe de estado en julio de 2016, que apunta a que fue de “Falsa bandera”. De hecho, fue un ejercicio retórico, ya que no hay ningún procedimiento en los estatutos de la OTAN para expulsar a ninguno de sus miembros. Ya a Obama le costó mucho convencer a Erdogan que permitiera a la coalición aliada anti yihadista utilizar la base aérea de Incirlik (sur de Turquía)  para sus operaciones contra el Estado islámico en Siria.

Con Trump se intensificó el conflicto, hasta el punto de que éste amenazó en varias ocasiones con “devastar” o incluso “destruir” la economía turca, ante divergencias como el arresto del religioso estadounidense Brunson o durante las intervenciones militares turcas en el norte de Siria en enero y octubre de 2019.

Pero el asunto que desbordo el vaso, fue la compra por parte de las Fuerzas Armadas turcas de sistema defensa aérea rusos S-400, la Administración Trump, bajo la presión del Congreso, excluyó oficialmente a la industria turca del programa del F-35, aunque no totalmente de facto. La decisión conllevo además de paralizar las entregas de estos aviones de 5ª generación a los otomanos y retener los 8 aparatos que ya estaban utilizando el personal de la Fuerza Aérea de Turquía en la base aérea de Luke (Arizona), en tareas de entrenamiento de vuelo y de mantenimiento.

El siguiente paso fue sancionar a la SSB (Strateji ve Bütçe Başkanlığı), la agencia del Ministerio de Defensa turco encargado de los contratos en materia de defensa, prohibiéndole que emitiera cualquier licencia de exportación de componentes de origen americano. Esto complica mucho la vida de la base industrial y tecnológica de defensa turca y el mantenimiento del numeroso equipo militar adquirido de Estados Unidos, como pueden ser los cazas F-16, las fragatas “Oliver H.Perry” o los carros de combate M-60. El presidente Erdogan también lo vio como un “ataque abierto a la soberanía” de su país.

Al mismo tiempo, los Estados Unidos se pusieron del lado de Grecia y de la República de Chipre en la controversia entre esos dos países y Turquía en el Mediterráneo oriental. Además, Washington ha reforzado su cooperación militar con Atenas y ha levantado parcialmente el embargo de armas impuesto a Nicosia desde finales del decenio de 1980. Un anuncio que fue muy mal recibido en Ankara, cuyas tropas ocupan la zona norte de la isla desde su invasión en 1974.

Y, durante la última reunión – por videoconferencia – de los ministros de asuntos exteriores de la OTAN, el jefe de la diplomacia americana con Trump, Michael Richard “Mike” Pompeo, denunció las “violaciones” de  hechos consumados” de Turquía.  Ahora con el cambio en la Casa Blanca, las expectativas turcas de poder volver al programa del F-35, se encontraran con bastantes dificultades, dado que en el Congreso, los representantes demócratas han defendido últimamente una línea dura contra Ankara, al igual que sus colegas republicanos.                              

Los F-35 no han sido entregados, aunque hemos pagado una suma considerable. Este es un grave error de Estados Unidos como aliado. Espero que con la toma de posesión de Biden podamos mantener conversaciones y lograr resultados positivos”, afirmó la semana pasada Erdogan en Estambul. En cualquier caso, en el ámbito de la defensa armas, Erdogan reiteró su compromiso de continuar con una política de adquisición independiente  de los postulados de la  OTAN y los Estados Unidos. “No tomamos nuestras decisiones en materia de defensa pidiendo permiso a nadie. … Nunca podemos aceptar que los países de la OTAN nos digan qué tenemos que hacer”, afirmó. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Uno de los F-35A fabricados para Turquía. (foto Lockheed Martin).


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