Recientemente he leído en las redes, concretamente en Linkedin, un post con el siguiente titular: “Europa diseña Ferraris que tardan 10 años en llegar, pero la actualidad pide sistemas para mañana”. Se refiera con ello a la compra por Polonia de sistemas de guerra electrónica a Turquía, no a una empresa nacional, no a una empresa europea, ¿por qué? Pues sencillamente porque los necesita para ya, una necesidad operativa urgente, inmediata y Turquía era el único que podía hacerlo. Es un asunto similar a los que podría o debería ocurrir en España, me explico.
Tal como dice el texto sobre la contribución y el esfuerzo de España para con la OTAN a través de programas de modernización y de obtención de capacidades, el Ministerio de Defensa, con el objeto de dar visibilidad al esfuerzo y la contribución de España a la OTAN, ha presentado una relación de los Programas Especiales de Modernización (PEM) y de programas de obtención de capacidades, que quieren reflejar el compromiso nacional con el fortalecimiento de sus capacidades y con el desarrollo de la interoperabilidad y las capacidades operativas conjuntas de la Alianza.
Se pretende que los PEM sean programas que se financien con el Número Presupuestario 122-B del Ministerio de Defensa. En este sentido, como también refleja el texto, las características comunes que les distingue del resto de programas de adquisición es su complejidad, su impacto tecnológico, la posibilidad de prefinanciación por el Ministerio de Industria y Turismo, así como la relevante participación de la Industria Nacional.
También hay que indicar que los PEM incluyen los programas previstos en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y Defensa, que es la respuesta de España a un contexto internacional marcado por la creciente beligerancia rusa, la aparición de nuevas amenazas híbridas y el replanteamiento de la alianza atlántica.
Lo que no se señala en el texto de los PEM para ninguno de los programas, es la necesidad en muchos casos de inmediatez que requiere el panorama en ese contexto internacional, inmediatez que solo es posible y viable a través de sistemas ya disponibles operativos o con un avanzado estrado de madurez, una inmediatez que la debiera determinar unas necesidades operativas urgentes que a su vez debieran de listarse y oficializarse por los cauces legales previstos de planificación.
¿Qué es inmediatez y urgencia en nuestro entorno de la Defensa? Pues sencillamente algo que se requiera ya, algo se necesita urgentemente para cubrir una necesidad o deficiencia operativa.
La situación en España
Revisemos el listado de los PEM que se acaba de publicar, es necesario destacar, que muchos de ellos son programas de I+D+i dirigidos en exclusiva a la industria de defensa nacional, lo que significará que la mayoría de las capacidades no estarán a disposición de las Fuerzas Armadas hasta dentro de unos años considerando las diferentes fases por las que deben de pasar un proyecto/programa hasta llegar al nivel TRL 9.
Se tiene la sensación en muchos ámbitos de la Defensa y de la Industria de Defensa que las decisiones de planificación, en este caso los PEM, se han hecho más con intervención de la política y especialmente de decisiones de economía e intereses financieros con una estrategia industrial indeterminada, que con los auténticamente expertos que son los dedicados a planeamientos operativos como los que se hacen periódicamente a través de la planificación de obtención de capacidades a corto, medio y largo plazo. Parece como si se hayan saltado todos los procedimientos de planificación y la lista priorizada de capacidades definidas en los Objetivos de Capacidades Militares (OCM) armonizada con el Plan de Capacidades Europeas (ECP) redactado por la Agencia Europea de la Defensa (EDA), y que haya pasado a un segundo plano, advirtiéndose una evidente improvisación determinada más por las necesidades de la industria que por la propia Defensa.
En España observamos que continuamente nos amarramos a Europa, pero sin querer la intervención de Europa.
Repasen todos y cada uno de los PEM, para muchos de ellos no existe una disponibilidad rápida de medios de fabricación nacional, pero sí no nacionales, la mayoría europeas, que si bien no inmediata, pues dependerá de las existencias y de los programas de adquisición y entrega de los fabricantes, los plazos sí se pudieran considerar a todos los efectos como inmediatos.
Dicho esto, como ya he mantenido varias veces en este medio, soy un fiel y entusiasta defensor de la industria de defensa nacional, apoyo prácticamente la totalidad de los pilares estratégicos que se exponen en la Estrategia de la Industria de Defensa nacional: la atención prioritaria a la innovación y tecnología; el aumento drástico en inversión en I+D+i por parte del Estado; el alineamiento con la estrategia militar nacional, la exportación y diplomacia industrial; pero venimos observando que a pesar de que continuamente nos amarramos y abrazamos a Europa, el pilar de la cooperación internacional se ha ido desvaneciendo primando prioritariamente sin criterios claros a la industria nacional a pesar de que no tenga esa disponibilidad urgente necesaria que por cierto no define el PEM.
Vuelvo al título y permítanme hacer referencia a un par de artículos que escribí, el primero titulado “¿Defensa nacional, Defensa Europea o simplemente Defensa?” donde a modo de conclusiones redacté: En definitiva, la Defensa es un concepto único, es nacional y desde hace ya muchos años compartido con nuestros aliados, es necesario para ello agilizar de una forma genérica los procesos de obtención con todos los actores, nacionales y europeos, muchas veces los dineros con los que hay que contar se hacen a través de entramados políticos y burocráticos que ralentizan los procesos y extienden el horizonte, la burocracia y la legislación son en muchos casos una muralla difícil de superar, pero, creo y es lo más importante, que son murallas que pudieran ser fácilmente superadas por aquellos que están en las listas de riesgos y amenazas”.
En el segundo titulado “Programas, proyectos, capacidades, inversiones y necesidades operativas urgentes” concluía, “Seamos claros, los objetivos son dotar de las mejores capacidades a nuestras FAS ya sea ahora, mediante necesidades operativas urgentes, a corto y medio plazo, mediante programa de obtención de recursos materiales, y a medio y largo plazo, o a través de programas de I+D+i. En todos ellos tienen y tendrán prioridad las industrias de defensa nacional, siempre y cuando tengan las capacidades necesarias en cada momento, si no, es necesario acudir al mercado internacional prioritariamente al europeo”.
Pues eso, ¿somos o no somos Europa?
(Francisco de Paula Romero Garat, Capitán de Navío (ret), Asesor de Defensa)






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