El campo de batalla del presente y del futuro va a estar dominado por la presencia de todo tipo de drones y los ejércitos se afanan en obtener medios y recursos para hacer frente a esa amenaza en un entorno de enfrentamiento que se estima va a ser transparente.
La promoción de soluciones, ideas y trabajos en curso se realiza en distintos foros, como la conferencia Full Spectrum Air Defence Week Agenda, que tendrá lugar en Londres a finales del próximo mes de junio. Sus gestores, la compañía Defence IQ, acaban de publicar una interesante entrevista con el coronel Rómulo García que, desde 2024, es el Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea (RAAA) 71, acuartelado en la madrileña Fuencarral.
Expone varias ideas fuerza que son una definición clara del concepto que busca obtener en la lucha contradrones el Ejército de Tierra. Señala que “la convergencia de UAS (Unmanned Aerial Systems) comerciales y militares con sensores han creado un campo de batalla transparente donde extraer información relevante en el momento adecuado se ha convertido en la clave del éxito para poder adoptar las medidas C-UAS (Counter-UAS) activas y pasivas adecuadas para neutralizar esta amenaza a tiempo.”
Apunta también que el Ejército de Tierra ha desplegado capacidades C-UAS en el flanco este de Europa y ello ha permitido obtener datos interesantes de las capacidades propias. En sus explicaciones, señala que “el RAAA 71 es la unidad de referencia de preparación C-UAS en el Ejército. Se ha reorganizado con una batería adicional de C-UAS específica compuesta por C2, efectores y sensores que son capaces de combatir todas las categorías de C-UAS y en especial los clase I LSS (Low, Slow, Small). Participamos en diferentes ejercicios de entrenamiento… y colaboramos en la elaboración de la Doctrina”.
Complementa sus afirmaciones con detalles: “el Ejército de Tierra está potenciando proyectos industriales centrados en plataformas multipropósito equipadas con sensores de alta capacidad, C2 robusto y efectores de bajo coste; efectores de alta capacidad de destrucción con cañones de 30/35 milímetros, granadas de 40mm, micromisiles y armas de energía dirigida (DEW, Directed Energy Weapons), y efectores electrónicos como bloqueadores de radiofrecuencia, suplantadores de identidad o generadores de pulso electromagnético.”
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España está liderando la obtención de recursos y tecnologías para ser más eficaz en la apuesta de frenar el peligro de los drones aéreos para los ejércitos. (Octavio Díez Cámara)
Sobre los avances en los que está involucrado el Ejército de Tierra en particular y las Fuerzas Armadas españolas en general señala que “se está desarrollando un concepto y una doctrina integrada IAMD (Integrad Air and Missile Defence) basados en un enfoque multicapa en el marco de operaciones multidominio, integrando la capacidad C-UAS en un sistema C2 único respaldado por Inteligencia Artificial y aprendizaje automático, que incluye ciberseguridad y guerra electrónica”.
En base a su experiencia, y en entornos civiles o altamente congestionados, señala que “para proteger a nuestras fuerzas desplegadas en zonas pobladas, la detección se convierte en el pilar fundamental para contar con un sistema de alerta temprana que implemente medidas activas y pasivas C-UAS… siendo los sistemas “hard kill” los de autodefensa de último recurso para la supervivencia”.
También es relevante, por lo que supone para los planes del Ejército de Tierra, el que “los C-UAS son esencialmente una capacidad conjunta, por lo que se requiere la integración de los sistemas específicos en el Sistema de Defensa Aérea, la gestión del espacio aéreo y el espectro electromagnético, así como su influencia en las operaciones multidominio… siguiendo el principio de así como te entrenes combatirás.” (Octavio Díez Cámara)







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