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Los versátiles navíos patrulleros de altura OPV

La cada vez mayor importancia del control y la seguridad marítima, en especial de las denominadas ZEE (Zona Económica Exclusiva), ha impulsado el desarrollo de los versátiles navíos de patrulla de altura, más conocidos internacionalmente por sus siglas en inglés de OPV (Offshore Patrol Vessel).

El concepto OPV se desarrolla en las dos guerras mundiales, en las que todos los bandos se dotaron de numerosos buques auxiliares para patrullar, en principio, las costas, aunque progresivamente fueron operando cada vez más en mar abierta. La mayoría de estos  navíos se basaron en diseños civiles, pequeños mercantes y, sobre todo grandes pesqueros, a los que se les dotaba de ametralladoras y cañones de pequeño y medio calibre, normalmente obsoletos.

De hecho, actualmente, aunque los OPV han evolucionado mediante cuidados diseños militares específicos, buena parte de los patrulleros se basan en productos civiles o en la transformación de grandes pesqueros muy marineros, como fue el caso del Chilreu de la Armada española, ya dado de baja. En general, los modernos OPV han ido creciendo progresivamente, hasta llegar algunos a contar con casi 100 m. de eslora y más de 2.000 ton., principalmente debido a la inclusión de hangares y zonas de toma para helicópteros, medio aéreo que se configura como vital para complementar su acción.

foto: Imagen digital del diseño de Damen de OPV-1800, que fue finalista al concurso de Australia, que ganó Lürssen (foto Damen).

Igualmente, la inclusión a bordo de una célula de fuerzas especiales o equipos operativos, para dar seguridad al navío y realizar intervenciones navales y/o terrestres, otorgan a los OPV buena parte de las capacidades que tienen las corbetas, fragatas y destructores, con la diferencia de ofrecer un mucho menor coste, sobre todo operacional. Los diseños más modernos están propulsados por turbinas de gas o sistemas mixtos, como el CODAG (Combined Diesel and Gas), alcanzando velocidades máximas de 25-30 nudos, aunque, dada la naturaleza de sus misiones, principalmente largas patrullas, su autonomía sin repostar en la mar es un concepto mucho más importante que el de velocidad punta.

Igualmente, su armamento ha evolucionado cada vez más y al cañón naval de calibre medio que se utiliza como armamento principal, se han ido sumando una amplia variedad de medios, principalmente cañones ligeros automáticos y ametralladoras para hacer frente a delincuentes o terroristas. También, cada vez más, proliferan OPV dotados con sistemas de armas más complejos, como los sistemas de artillería antimisil o CIWS (Close-in Weapon System), a los que se han llegado a sumar misiles antiaéreos para llevar a cabo misiones de AAW (Anti-Aircraft Warfare), o antibuque, que les dan capacidades AsuW (Anti Surface Warfare), lo que han prodigado un cada vez mayor aumento de los sensores asociados a estos sistemas de armas.

Este incremento de capacidades de combate les convierte en corbetas, como podría ser el caso de los Avante 2400, un diseño de la empresa naval española Navantia que fue adaptado a los requerimientos de la ARBV (Armada de la República Bolivariana de Venezuela), mediante la integración de sensores y armamento propios de un navío de escolta del referido tipo, si bien la terminología oficial de la nación caribeña insiste en denominarlos POVZEE (Patrullero Oceánico de Vigilancia de la Zona Económica Exclusiva).

foto: Los OPV cuentan con múltiples capacidades como las de llevar y operar lanchas semirrígidas, en este caso el “Darulaman” de Lürssen (foto Saberwyn-wikipedia).

Múltiples misiones

En todo caso, los OPV son uno de los medios navales más polivalentes, que sobre todo, dado su relativamente pequeño tamaño y costo contenido. Gracias a la capacidad de adaptación a sus necesidades que decide cada usuario, se están convirtiendo en los buques de guerra más comunes del planeta. Actualmente casi todas las marinas militares del mundo los emplean, especialmente aquellas con capacidad limitada, tanto económica como técnica, dado que con éstos se puede ejercer la soberanía en las aguas territoriales, pero sobre todo en las ZEE, ya sean de mares pequeños o aguas marrones (costeras), como en la inmensidad de las azules.

En el caso de España, la Armada controla su amplia ZEE mediante un elemento permanente con horario 24/7 (las 24 horas de los siete días de la semana), denominado COVAM (Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima), sito en Cartagena (Murcia), que depende de la denominada FAM (Fuerza de Acción Marítima). Es, además, uno de los centros neurológicos del MVSM (Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima), uno de los mandos permanentes del JEMAD (Jefe de Estado Mayor de la Defensa) de España, que tiene en los OPV de la Armada su principal elemento de acción.  

Así, actualmente los patrulleros Atalaya y Vigía y el BAM (Buque de Acción Marítima) Meteoro, todos diseñados y construidos por Navantia, se encuentran realizando una campaña de vigilancia y seguridad marítima en aguas del Mar Cantábrico y Noroeste peninsular; las del Golfo de Cádiz y Mar de Alborán; y las del archipiélago canario, respectivamente. La importancia estratégica de lo marítimo para los intereses de España, que es además la primera potencia pesquera europea, se puede cuantificar en un 7 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto), según el actual AJEMA (Jefe del Estado Mayor de la Armada), almirante general Teodoro Lopéz Calderón.

foto: Uno de los OPV-80 de Lürssen, el “Darulaman” de la Real Marina de Brunei (foto Saberwyn-wikipedia).

Lopéz Calderón, en una charla organizada por ADALEDE (Asociación de Diplomados en Altos Estudios de la Defensa Nacional), afirmó que las vías marítimas implican el transporte y gestión logística de 15 millones de contenedores y que sólo por el Estrecho de Gibraltar transitan más de 300 navíos al día. Entre las misiones de la Armada, que se llevan a cabo principalmente con OPV, se encuentra la vigilancia marítima de las costas españolas y de su ZEE, el conocimiento del entorno marítimo y, en colaboración con otros organismos públicos, llevan a cabo el control del tráfico, vigilancia de pesca, búsqueda y rescate de náufragos, etc.

Dicho elenco de labores también se abren a otras más de carácter policial, como son las operaciones anticontrabando (usualmente relacionado con el tráfico de drogas), y las de control y auxilio de los inmigrantes ilegales. Entrando en las misiones de un mayor nivel de riesgo, pasamos a las de antipiratería, que la Armada realiza permanentemente en el Océano Índico frente a las costas de Somalia, en el marco de la operación Atalanta, donde los BAM de la clase Meteoro se configuran como un vital elemento.

Las características de estos navíos diseñados por Navantia, que la empresa denomina Avante 3000, son idóneas para estas misiones en escenarios asimétricos, ya que cuenta con las capacidades necesarias y una dotación de sólo 46 personas, frente a las 200 de una fragata. Esta cada vez mayor polivalencia, que ha superado con mucho a las de patrulla naval, en tiempos de crisis o guerra, haría de los modernos OPV un excelente elemento de autónomo de combate y de apoyo a las operaciones de los grandes navíos de combate, anfibios, logísticos, etc.,  de las marinas militares.

foto:  Los OPV no son sólo utilizados por marinas militares, sino por servicios policiales. En la imagen el “Rio Segura” de la Guardia Civil española (foto Julio Maíz).

Los diseños de OPV dan paso, además, a muy interesantes variantes específicas, como podría ser el proyecto del futuro BAM-IS (Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática) de Navantia, que está basado en el adaptable Avante, vital para facilitar una serie de misiones más complejas de la denominada acción del Estado en el Mar, dado que abre las posibilidades, adicionalmente a su rol primario de rescate de submarinos, a las especializadas de apoyo a operaciones de buceo, intervención y rescate en accidentes y naufragios, vigilancia y monitorización del patrimonio subacuático. También podrán realizar las tareas de los otros BAM, como operaciones de patrulla, SAR, transporte de personal y material, lucha contra la contaminación, etc.

Constructores de OPV

Aunque, actualmente, algunas naciones utilizan OPV construidos por astilleros comerciales más económicos, el mercado de diseño específicamente militar es el principal, dada su mayor polivalencia, sobre todo para su posible empleo en posibles conflictos, ya sean asimétricos, convencionales o los nuevos de tipo hibrido. Casi todas las grandes empresas de construcción naval militar del mundo dedican especial atención a este segmento. Aunque empresas asiáticas van penetrando cada vez más en el  mercado internacional, la mayor parte de la tarta se la comen las europeas, como Navantia, la francesa Naval Group (ex DNCS), la italiana Ficantieri, la británica BAE Systems, la holandesa Damen Group, las alemanas Fassmer y Lürssen, etc.

Dichas naciones, que tradicionalmente proporcionaban directamente sus OPV, ante la proliferación de astilleros locales con capacidad de construirlos se han especializado en vender sus diseños, consultoría, dirección de los trabajos, integración de sistemas, etc. Un claro ejemplo serían los modernos OPV de la Armada de Chile y de Colombia, que, si bien son de construcción local, se basan en una concepción de Fassmer. México es un caso aparte en Latinoamérica, ya que construye sus propios OPV de la clase Durango, que ya apenas tienen que ver con los de la Uribe, que surgieron de la Empresa Nacional Bazán (actualmente Navantia) a principios de los años ochenta.

Hoy la naval española también está bien posicionada para dotar las necesidades de Argentina y Brasil, que tienen abiertos sendos programas para dotarse de estos versátiles navíos para proteger sus amplias ZEE. Otro de los astilleros más  punteros en el diseño de este tipo de navíos, es el alemán Lürssen, que  ha sido preseleccionado por la República de Uruguay para dotar con 3 OPV-80 a su Armada Nacional, si bien los exiguos presupuestos dedicados a Defensa por el Gobierno de Montevideo tienen paralizado la puesta en marcha de la adquisición, que sería vital para proteger la amplia ZEE de la nación austral. 

El diseño de Lürssen fue el ganador del concurso abierto para dotar a la RAN (Royal Australian Navy) de navíos de este segmento, según se supo en noviembre de 2017. El programa, denominado SEA 1180, contempla incorporar una docena de unidades basadas en el OPV-80, a través de un contrato valorado en unos 2.600 millones de euros. Como cada vez es más normal, Lürseen aporta el trabajo de diseño e ingeniería, aunque la construcción de los navíos se realizará totalmente en Australia. Así, aunque todavía no es oficial, las 2 primeras unidades de este OPV de última generación se harían en Adelaida (Sur de Australia), en la planta de ASC Shipbuilding.

Posteriormente, la materialización del proyecto se trasladaría al Oeste de Australia, en concreto a la localidad de Henderson, donde en su denominado Australian Marine Complex de la empresa Austal fabricará la decena de unidades restantes. La quilla del primero de los 12 OPV se pondría a finales de 2018 y entraría en servicio en 2021, con lo que se podrán empezar a sustituir las patrulleras de la clase Armidale. Estos últimos medios, aunque muy modernos, son muy pequeños, ya que tienen 56 m. de eslora, desplazan 300 ton. y no tienen capacidad de operar con aeronaves; frente a los 80 m., 1.700 ton. y factibilidad de llevar un medio aéreo como el Airbus Helicopters NH90, respectivamente, del modelo de Lürseen, con lo que la capacidad de la RAN para proteger la inmensa ZEE australiana daría un importantísimo salto adelante.

Revista Defensa nº 479, marzo 2018


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