Con la llegada al poder del presidente electo José Antonio Kast en marzo de 2026, se podría anticipar un impulso a varios programas de modernización que han permanecido en fases de estudio o ejecución lenta durante los últimos años. La nueva administración podría considerar la optimización de adquisiciones y la actualización de capacidades estratégicas, lo que podría traducirse en avances concretos en proyectos clave para el Ejército, la Fuerza Aérea (FACh), la Armada y las fuerzas del orden y seguridad.
En el ámbito terrestre, el “Proyecto Cromo”, destinado al reemplazo de los veteranos blindados Mowag 6x6, ha experimentado modificaciones en sus requisitos tras licitaciones previas declaradas desiertas. Aunque inicialmente enfocado en vehículos 8x8, el Ejército ha explorado opciones mixtas que incluyen configuraciones 4x4 y 6x6, con propuestas de fabricantes como Patria AMV XP, entre otros. Se espera que en 2026 se reactive este programa, posiblemente incorporando una licitación adicional para vehículos blindados 4x4 JLTV, Roshel Senator, entre otros modelos que complementen las necesidades operativas en terrenos variados.
El Ejército
Por otro lado, el Ejército concretará la incorporación de 205 camiones militares en el segundo semestre de 2026, como parte del proyecto Alfil II. Se trata de 172 unidades Mercedes-Benz Arocs 1836A 4x4 y 33 Zetros 2036A 4x4 adjudicados a Comercial Kaufmann. Estos vehículos mejorarán sustancialmente la capacidad logística y de transporte de personal en unidades desplegadas a lo largo del país.
Otro avance en equipamiento personal será la entrega progresiva de cascos Batlskin de la empresa estadounidense Galvion, adquiridos vía Foreign Military Sales (FMS) por 9,15 millones de dólares con fondos fiscales 2025. Gestionado por el Ejército de EE.UU, este contrato prevé la conclusión de las entregas hacia agosto de 2026 y beneficiará a las Fuerzas Armadas de Chile con protección balística avanzada para el personal en operaciones.
La FACh
En el componente aéreo, el “Proyecto Pantera” de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) que busca reemplazar los veteranos UH-1H con alrededor de 14 helicópteros ligeros multimisión, ha generado expectativas durante 2025, aunque la definición de un ganador se ha demorado más de lo previsto inicialmente. Candidatos como el Bell 407GXi, el Airbus H125 y posiblemente variantes del H145M han sido evaluados en profundidad. Con el cambio de administración, se podría anticipar que en 2026 se anuncie al menos los finalistas o incluso la adjudicación, permitiendo avanzar hacia incorporaciones concretas.
En paralelo, la FACh recibirá su primer Airbus H145 en el transcurso de 2026, financiado con recursos del Gobierno Regional de Antofagasta (alrededor de 8,5 millones de dólares). Esta aeronave reforzará misiones de rescate y apoyo en el norte del país. (La Armada mantiene en servicio cinco H125, mientras que Carabineros ya opera su primer H145 y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) espera pronto su unidad similar, también con fondos regionales pero para un plazo de entrega de 24 a 30 meses.
Adicionalmente, según información a la cual pudo acceder defensa.com, el programa de modernización al estándar M6.6 de los cazas F-16 Fighting Falcon continuará avanzando en las instalaciones de Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (ENAER) en Antofagasta a partir del inicio de 2026. Este upgrade, adjudicado a Lockheed Martin y con ejecución parcial en Chile, busca estandarizar la flota F-16 de la FACh, extendiendo su vida operativa más allá de 2040 mediante mejoras en software y hardware, sistemas y compatibilidad con armamento avanzado.
Un hito destacado será la presentación del prototipo del avión de entrenamiento T-40 Newen (ex Pillán II), desarrollado por ENAER durante la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE 2026). Con un avance cercano al 97% a fines de 2025, este modelo representa un salto tecnológico nacional y sentará las bases para su producción en serie a partir de 2027.
La Armada
En el ámbito naval, la Armada prevé el lanzamiento al mar del primer buque multipropósito del “Proyecto Escotillón IV”, bautizado como “Magallanes”, en el primer semestre de 2026. Construido por los Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile (ASMAR) Talcahuano, este buque marcará el inicio de una serie que fortalecerá las proyecciones antárticas y logísticas de la institución.
Otro aspecto a seguir de cerca será el posible impulso al proyecto de reemplazo de los submarinos clase 209/1400L SS-20 Thomson y SS-21 Simpson. Durante 2025, la Armada elevó al Ministerio de Defensa los Requerimientos de Alto Nivel (RAN) necesarios para iniciar formalmente el proceso de sustitución de estas unidades, incorporadas en 1984 y modernizadas en varias ocasiones para extender su vida útil hasta al menos 2035. Con la nueva administración, algunos observadores especulan que 2026 podría traer avances significativos, como la aprobación de fondos o la apertura de un proceso de selección, aunque el alto costo estimado entre 700 y 900 millones de dólares por unidad y las prioridades concurrentes, como nuevas fragatas, podrían demorar decisiones firmes.
Finalmente, en el contexto de las relaciones internacionales en defensa, la iniciativa del gobierno saliente de Gabriel Boric para diversificar proveedores y reducir la dependencia de sistemas israelíes ha generado debate. Aunque se presentó como una medida alineada con principios externos, expertos coinciden en que resultó más simbólica que práctica. La integración profunda de tecnologías israelíes en las Fuerzas Armadas, desde misiles Spike hasta modernizaciones de plataformas aéreas y terrestres hace inviable un cambio radical en el corto plazo restante de esa administración. Alterar logística, doctrina y cadenas de suministro consolidadas durante décadas implicaría costos colosales y años de transición, algo que no se va a materializar de forma concreta.
Con el cambio de mando, se espera un enfoque más pragmático, priorizando la continuidad operativa y la confianza con socios tradicionales, sin descartar una mayor diversificación gradual que responda a necesidades estratégicas reales. El año 2026 se perfila, así, como un período de reactivación para la modernización de las capacidades defensivas chilenas. (Luis Andrés Lautaro)






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