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Chile y la Defensa

La reciente publicación de una versión actualizada del Libro de la defensa de Chile, genera la oportunidad de reflexionar acerca de cuál es la valoración del país sobre las fuerzas armadas, cómo interpreta el Estado los cambios que se han producido en el contexto nacional e internacional en el ámbito de la seguridad incluyendo las nuevas amenazas que afectan a la nación, cuáles son los nuevos problemas que enfrenta el sector y, en consecuencia, cuáles son los lineamientos estratégicos que se han establecido para dar una respuesta adecuada a sus nuevos desafíos, adaptándose a los nuevos tiempos. La Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) contribuye permanentemente al desarrollo del conocimiento en seguridad y defensa   intentando responder las preguntas mencionadas, analizando los principales temas que preocupan al país en este sector y  que, seguramente, en sus principios y conceptos fundamentales, son compartidos por la mayoría de los países que integran la sociedad internacional.

Recordar los aportes conceptuales siempre vigentes de Hedley Bull en “The Anarchical Society” (1977) sobre la paz y el orden en la vida social como un bien elemental o primario de la sociedad de estados, tal vez sea un buen inicio para intentar dar respuesta a la siempre válida pregunta, por qué y para qué los estados naciones destinan una importante suma de recursos humanos y materiales en Defensa. En efecto, coincidiendo con el reconocido escritor, catedrático y experto en relaciones internacionales anteriormente citado, la mejor garantía de la tan anhelada paz y orden surge cuando existen estados o comunidades políticas independientes, con un gobierno propio con la capacidad de ejercer soberanía sobre su territorio y la población que lo integra; no solo con independencia frente a entidades políticas externas, sino también con supremacía sobre ellos por encima de cualquier otra autoridad del mismo territorio o población. Sin embargo, por razones que nunca han podido ser suficientemente explicadas, la historia de la humanidad nos demuestra, al dejar en evidencia sus incontables revoluciones y guerras, que el ser humano siempre ha manifestado su comportamiento social entre dos fuerzas en permanente  tensión: la necesidad de orden y la tendencia al caos y la destrucción.

Si confrontamos entonces, por un lado el bien primario de tener orden en la vida social expresado en el nivel de la sociedad internacional como la necesidad de ejercer soberanía interna y externa, y por otro la permanente tendencia al caos y a la destrucción, surge como respuesta la defensa, como una de las funciones primarias del Estado que debe contribuir al orden, la seguridad y la paz.

“La Defensa Nacional ha demostrado, en estos años que me ha correspondido desempeñar la Presidencia de la república, que continúa siendo una institución fundamental para el desarrollo del Estado de Chile”; estas son las palabras con las cuales la ex Presidenta de la República de Chile Michelle Bachelet Jeria inicia el prólogo del Libro de la Defensa de Chile en su versión 2017. Por su parte, el Presidente de la República Sebastián Piñera Echeñique señaló en su discurso presidencial del 01 de junio de 2018, pronunciado a solo dos meses de iniciar su período de gobierno: “Respecto a nuestras Fuerzas Armadas, estamos desarrollando una política militar y de defensa que les asegure una adecuada capacidad de disuasión para proteger nuestros intereses y soberanía. También avanzaremos hacia Fuerzas Armadas multivalentes, que integren mejor sus tres ramas, aumentando así su eficiencia, eficacia y aporte al país en tiempos de paz”.

No es casualidad que quienes han gobernado Chile durante los últimos doce años, período que se extenderá a dieciséis si consideramos que el actual mandatario regirá los destinos de la nación hasta el año 2022, representando a las dos principales corrientes políticas que se han alternado democráticamente en el poder durante este período, coincidan en otorgar un grado de primera importancia al sector; en sus expresiones se condensa la razón de ser de la función defensa y queda en evidencia su alta valoración como también la transversalidad como uno de sus rasgos fundamentales. Por otra parte, si observamos que las instituciones de las fuerzas armadas de Chile cuentan con un alto respaldo de la ciudadanía, reflejado en las encuestas de opinión que las posiciona dentro de las más valoradas, podemos afirmar con seguridad que la sociedad chilena en su conjunto tiene consciencia sobre la importancia de la defensa, reconociendo su aporte al orden social, al mismo tiempo que comprende el por qué y el para qué invertir en las instituciones  que la componen.

Observando la realidad no cabe ninguna duda de que se están produciendo significativos cambios en la sociedad internacional, cuyo estudio ha dado origen a intensos debates, numerosas publicaciones y un notable esfuerzo académico en la elaboración de nuevas teorías que intentan comprender, evaluar y explicar sus efectos sobre los Estados Naciones. Cabe preguntarse entonces: ¿Qué ha cambiado y cuáles son las nuevas amenazas al orden social y los problemas que enfrenta hoy la seguridad y la defensa y, en consecuencia, cuáles son sus nuevos desafíos? Efectuar un aporte a la búsqueda de respuestas claras y acertadas, constituye uno de los propósitos que la ANEPE persigue con sus estudios e investigaciones, difundidas a través de su página web que invitamos a visitar en www.anepe.cl.


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