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Chile reformula el proyecto de renovación de satélite

La información que ha visto la luz pública respecto al reemplazo del satélite Fasat “C” indica que hasta diciembre de 2016 se barajaban tres alternativas: En primer lugar mantener un satélite como el Fasat “C”, con mejoría mínima de las actuales prestaciones. La segunda considera un satélite con resolución entre 50 y 75 centímetros. La tercera considera un satélite similar al de la alternativa 2 más otro para ampliar el rango espectral. A esto se agrega una antena que se instala en Punta Arenas y un sistema de distribución de imágenes satelitales. Se estimaba un plazo de cuatro años para materializar el proyecto a contar de la asignación de fondos. Las alternativas con los agregados fueron evaluadas en US$ 120, US$ 211 y US$ 256 millones respectivamente, con una vida útil de diez años para las dos últimas.

Sin embargo la publicación “Space News” afirma haber tenido acceso a una “Request for Information” (RFI) o Solicitud de Información, generada el 3 de febrero por la Fuerza Aérea de Chile (FACH) dirigida a las empresas Airbus, Ball Aerospace, Lockheed Martin y Maxar Technologies. Las opciones por las que se consulta serían las siguientes:

  1. Un Satélite de Observación de la Tierra comercial, con una resolución de 0,5 como mínimo, bajo la modalidad de “Tiempo compartido”. Esta alternativa considera dos variantes, la primera es la construcción y lanzamiento de un satélite con fecha límite febrero de 2022. La otra requiere que la FACH obtenga la capacidad de controlar directamente un satélite actualmente existente durante su paso sobre Chile y otras partes de la región. Esta alternativa está valorada en un máximo de US$ 200 millones.
  2. Una segunda alternativa sería la obtención de un satélite con capacidades ópticas del tipo del FASAT “C” cuyo costo no debería ser superior a los US$ 100 millones. Esta alternativa también debe estar operando en febrero de 2022 con una vida útil de 10 años.
  3. Una tercera solución, también valorada en US$ 100 millones, corresponde a la construcción de cuatro microsatélites, el primero podría ser construido en la fábrica para lograr su lanzamiento en diciembre de 2021, los otros deberían ser construidos en Chile, pero el segundo debe ser lanzado en febrero de 2022.

De todo esto se desprende que el esfuerzo de la inversión está puesto en la alternativa 1, la que probablemente sólo sea factible en la segunda variante. La alternativa 2 entregaría una capacidad inferior a la que actualmente posee PerúSAT-1, cuyo costo de adquisición alcanzó un valor final cercano a los US$176 millones. Respecto a la alternativa 3, no se conocen las evaluaciones que permiten adoptar los microsatélites como solución a los requerimientos nacionales. En principio parece poco probable que soluciones de US$100 millones sean tan satisfactorias como una de US$ 200 millones. Por lo tanto la RFI debe considerar elementos adicionales, no citados por el artículo original, que permitan cumplir los requerimientos del proyecto.

Respecto a las empresas invitadas a participar, tanto Airbus como Maxar ofrecen soluciones para las alternativa 1 y 2, en tanto que Ball Aerospace y LM entregarían propuestas para la alternativa 1. Airbus ofrece también soluciones en microsatélites. Recientemente Maxar sufrió un duro traspié al perder el control del satélite WorldView-4 por falla de sus giróscopos. El satélite, de su división DigitalGlobe, fue construido por Lockheed Martin y emplea giros de Honeywell.

(Roberto Sandoval Santana, corresponsal de Grupo Edefa en Chile)


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