Se han cumplido 33º años desde la creación, el 1 de enero de 1993, del Comando Anfibio y de Transportes Navales (COMANFITRAN) de la Armada de Chile. Con base en el puerto de Talcahuano, se ha consolidado como una pieza clave en las operaciones navales chilenas. Actualmente, esta fuerza operativa cuenta con cuatro unidades: el buque de proyección estratégica LSDH “Sargento Aldea”, buque insignia del comando, el remolcador de alta mar ATF “Janequeo” y las barcazas tipo Batral LST-92 “Rancagua” y LST-95 “Chacabuco”. Estas embarcaciones permiten un despliegue rápido y eficiente de las fuerzas de Infantería de Marina, medios de asalto anfibio, vehículos terrestres y expedicionarias, respondiendo con agilidad a las necesidades estratégicas del país.
Desde su fundación como una oficina dependiente de la Primera Zona Naval, el COMANFITRAN ha recorrido un camino notable. En 2001, con la creación del Comando de Operaciones Navales, pasó a operar bajo su mando, incrementando su entrenamiento como fuerza de proyección con ejercicios de gran intensidad en las zonas norte y austral del país, apoyado por la Escuadra.
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Barcaza LST-95 "Chacabuco” durante los ejercicios UNITAS LXV 2024.
Su misión, definida en 2008, es “proporcionar unidades organizadas y entrenadas para integrarse a fuerzas o grupos de tarea, contribuyendo al transporte marítimo institucional y satisfaciendo los requerimientos de las Comandancias en Jefe de las Zonas Navales”. Esta versatilidad se ha traducido en un aporte dual. En lo naval, ofrece capacidades anfibias para proyectar el Poder Naval desde el mar hacia tierra junto a la Infantería de Marina y la Aviación Naval y en lo humanitario, asiste a comunidades insulares y de difícil acceso, especialmente tras desastres naturales.
Un ejemplo de su alcance internacional fue la participación de la barcaza “Rancagua” en el ejercicio combinado Marará-Pakuti en Papeete, Tahití, un hito que marcó su capacidad operativa más allá de las fronteras chilenas. Tras el terremoto y tsunami de 2010, el enfoque cambió drásticamente, priorizando el apoyo humanitario. Hoy, sus operaciones se dividen en un 30% de tareas navales y un 70% de misiones sociales, un equilibrio que no solo beneficia a la sociedad, sino que también entrena a sus dotaciones para estar preparadas ante cualquier desafío, incluyendo la defensa del país si fuera necesario.
El impacto del “Sargento Aldea”, una fuerza en evolución
La incorporación del buque multipropósito LSDH “Sargento Aldea” ha elevado las capacidades del COMANFITRAN a un nivel sin precedentes. Este buque, que rinde homenaje al héroe naval Juan de Dios Aldea Fonseca, ha permitido a la Armada llegar a lugares antes inalcanzables, tanto en operaciones militares como en misiones humanitarias. Su versatilidad se ha visto en múltiples despliegues sociales, consolidándose como un pilar esencial. Además, la interacción con la Infantería de Marina, las Fuerzas Especiales y la Aviación Naval refuerza su rol como una fuerza interoperable, esencial para proyectar el poder naval a grandes distancias.
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Buque Multirol LSDH 91 "Sargento Aldea” realizando proyección estratégica anfibia de infantería de Marina en los ejercicios UNITAS LXV.
El nuevo horizonte: Proyecto Escotillón IV
Con miras al futuro, el COMANFITRAN está inmerso en un proceso de renovación que promete fortalecer aún más sus capacidades. El Proyecto Escotillón IV, lanzado en 2022 por la Armada de Chile, busca modernizar su flota con la incorporación de cuatro nuevas unidades multipropósito. Estas embarcaciones, diseñadas para operar tanto en el Pacífico como en las gélidas aguas antárticas durante los meses de verano, reemplazarán progresivamente a buques veteranos como el transporte “Aquiles”, construido en 1988 por los Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR). El primer bloque de esta iniciativa fue puesto en grada en mayo de 2023, marcando un avance significativo en el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval (PNCCN). Para diciembre de 2025, los avances en este proyecto reflejan el compromiso de Chile por mantener una flota competitiva y adaptada a los retos modernos.
Un paso clave en este proyecto ha sido el inicio de la construcción de cuatro lanchas de desembarco, desarrolladas en alianza con el Astillero Valdiviano Astillero y Servicios Navales (ASENAV) en Valdivia. Tal como informó defensa.com en marzo de 2025, el corte de plancha de la primera de estas lanchas tuvo lugar a orillas del río Calle Calle, con una entrega prevista para fines de febrero de 2026. La segunda unidad, cuyo proceso comenzó en abril de 2025, está programada para estar lista a fines de abril del mismo año. Estas barcazas, diseñadas para complementar los buques multipropósito, refuerzan la capacidad anfibia del Comanfitran y reafirman el compromiso nacional con la industria naval local, un pilar de la Política Nacional de Construcción Naval promulgada en 2025.
En este aniversario, la Armada ha destacado el valor de estas unidades como “el principal eslabón en el apoyo a comunidades insulares” y como una fuerza lista para actuar en cualquier escenario. (Luis Andrés Lautaro)





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