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La Justicia ordena no desguazar el Destructor ARA “Santísima Trinidad” de la Armada argentina

El Juzgado Federal de la ciudad de Bahía Blanca, cuyo titular es el Dr. Walter López, ordenó detener la aplicación del decreto 1017/2020 y tomar medidas para suspender la conversión en chatarra del buque Destructor ARA “Santísima Trinidad”, el cual se encuentra en la Base Naval Puerto Belgrano.

Esta medida judicial responde a la solicitud presentada por una fundación denominada “20 de noviembre”, que solicitó la protección del navío para evitar perjuicios al patrimonio histórico y cultural argentino. En los considerandos se explica que esta asociación civil estaría en condiciones de afrontar la tarea de resguardar a esta Destructor, que está virtualmente abandonado desde hace lustros.

Como nuestros lectores saben, este buque formo parte de la Flota nacional que recupero las Islas Malvinas el 2 de abril 1982, de allí partieron los primeros Comandos Anfibios que participaron de la recuperación. Este navío fue botado en los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE), como gemelo del ARA “Hércules”, cuya función era de proporcionar protección antiaérea de zona con el sistema Sea Dart para resguardo de la Flota y principalmente del Portaaviones ARA “25 de mayo”.

Formaba parte de un plan naval que implicó la construcción de seis corbetas MEKO 140 en dicha planta fabril. En el año 1975, mientras se lo construía en la grada respectiva, el “Santísima Trinidad” sufrió un grave atentado, producido por elementos terroristas de la agrupación Montoneros. Este ataque provocó graves daños en el casco y estructura del mismo, tardándose varios años en repararlo.

Poco antes de la Operación Rosario entró en servicio y participó de las navegaciones de combate y posterior cobertura antiaérea de la Flota de Mar. Tras la contienda y con pocos años de servicio, sus partes y repuestos fueron aprovechadas para el sostén logístico de su gemelo, el ARA “Hércules”, que todavía está en el listado naval, ya no como navío antiaéreo, sino como buque transportador rápido de tropas.

Suponemos que la intención de convertirlo en museo requeriría de ingentes fondos monetarios para su reparación y puesta a flote con seguridad. Más allá de la decisión judicial, está claro que la fuerza naval no dispone de dinero para su arreglo, además ya está fuera de servicio y cero posibilidades de arreglo.

Consideramos que el mejor fin para este buque, que participó en horas dramáticas y singulares del país, es un último servicio como blanco naval en alguna ejercitación de la Flota de Mar. (Luis Piñeiro/ Fotos MINDEF)


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