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La Fuerza Aérea Argentina retira los IA-58 Pucará

En las próximas semanas se producirá la salida del servicio activo del sistema de armas IA-58 Pucará ante la creciente dificultad para obtener repuestos de sus motores Astazou. En una medida tomada apresuradamente, otro componente se retira del inventario de la Fuerzas Armadas sin reemplazo cercano. Dejar de contar con aparatos ligeros de apoyo aire-tierra, como los bimotores Pucará, es un nuevo error que solo acumulan desatinos muy caros para la defensa nacional.

Debe recordarse que, por doctrina operativa, el único escuadrón de la Aeronáutica que tiene por misión exclusiva el apoyo cercano aeroterrestre es justamente, el de los robustos y simples aviones de la III Brigada de Reconquista. Existen máquinas con un historial menor a las mil horas de vuelo, significando un verdadero despropósito su puesta fuera de servicio, lo que dejará a la fuerza terrestre sin apoyo cercano o cobertura contra helicópteros adversarios.

Asimismo, representa un mal uso de los dineros públicos, cosa que no parece interesar en lo más mínimo, a los funcionarios encumbrados del Estado y para peor, existen células que nunca entraron en servicio y languidecen en galpones bajo protecciones plásticas, más aptas para esconderlas que para resguardar sus fuselajes. La explicación burda de un difícil proceso de obtención de repuestos, es la misma fabula que motivó la apresurada retirada de los jets Mirage hace unos años, obviamente sin reemplazo. A los ignorantes que mencionan su notable vida operativa en la Fuerza Aérea, más de cuatro décadas de servicio, se les olvida otros tantos aparatos que vuelan con los mismos o más años de vida en muchas instituciones del planeta.

Las remotorizaciones probadas a través del tiempo, ya sea con propulsores Garrett o Pratt & Whitney fueron de resultados positivos, pero no se plasmaron en concretos resultados, habiéndose invertido millones de dólares en los trabajos de actualización de una aeronave que todavía puede dar mucho al servicio. Los proyectos de modernización que técnicamente son superadores y le darían una nueva vida al noble biturbo hélice, no han recibido el apoyo del Ministerio de Defensa adecuado, que con pocos fondos podría modernizar la aeronave y dar buena labor a la planta cordobesa de FADEA.

Se comentó que su tarea actual de vigilar parte de la problemática línea fronteriza del norte, será cubierta por los escasos aviones EMB-312 Tucano, no mucho más jóvenes que los bimotores nacionales y también muy lejos en prestaciones de los míticos Pucara. Otro sistema de armas que se va sin sustituto, disminuyendo la capacidad de combate del país y a nadie parece importarle. Robusto, fiable y hacedor de muchos jóvenes aviadores de combate, se va un digno aparato que cumplió por décadas un servicio eficaz en todos los rincones de la Nación.

Quedaran en la memoria los increíbles vuelos rasantes del Pucara, su maniobrabilidad y su omnipresencia en todo el país. Desde la extrema Puna jujeña, los vuelos sobre ríos y mar, hasta el confín de la Patagonia Austral donde se crearon tácticas innovadoras para el ataque aire-tierra y que decir de su capacidad anti helicópteros, comprobada en numerosas ejercitaciones y en la vida real. El económico costo horario y de mantenimiento hizo que pudiera volar sin dificultades por años, pero la desidia y la imprevisión pudieron más. Los muchos fuselajes disponibles culminaran como guardián en los ingresos de cuarteles y muchos en pueblos y ciudades, la mayoría quedara a expensas de la implacable hostilidad de la intemperie y peor aún, de la ignorancia de los pusilánimes. Esta dura y longeva fortaleza, tal cual su significado en un dialecto nativo, presto buen servicio a las alas nacionales recibiendo impactos en sus fuselajes, pero resistentes al fin, lo necesario para salvar a más de un piloto en el combate malvinero.

Dicen los que saben que los aviones tienen alma, este feo y grande bimotor la tuvo y la tiene sin lugar a dudas, pregúnteselo a los aviadores que con sus dañadas chapas por disparos de los cañones Aden volvieron a la tierra segura o a los que, en tiempos de paz, salvaron sus cuerpos gracias a la robustez de sus cuadernas. Se va otro sistema de armas, que podría seguir un tiempo más, ya se fueron los Deltas y ahora los Pucará. sin reemplazo. Las alas nacionales vuelven a perder. (Luis Piñeiro, corresponsal de Grupo Edefa en Argentina)


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