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Viernes, 20 de marzo de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Acuerdos de emergencia en medio de la escalada iraní: Estados Unidos aprueba ventas de armamento al Golfo por más de 16.000 millones de dólares

Guerra en Irán

Sistema integrado de contramedidas para drones de baja velocidad y baja altitud de Raytheon (FS-LIDS)  Fuente de la imagen Raytheon.
Sistema integrado de contramedidas para drones de baja velocidad y baja altitud de Raytheon (FS-LIDS) Fuente de la imagen Raytheon.

El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó este jueves, 19 de marzo, ventas militares a los países del Golfo por un valor que supera los 16.000 millones de dólares. Varias de estas transacciones se ampararon en la cláusula de emergencia de la Ley de Control de Exportaciones de Armas, lo que permite eludir el período habitual de revisión legislativa del Congreso. El momento de esta decisión no es casual.

Las ventas se producen en medio de una continua escalada en la región, Irán ha mermado los inventarios de misiles de los países del Golfo y provocado la destrucción de varios radares críticos, entre ellos un radar AN/TPY-2 perteneciente al sistema THAAD de los Emiratos Árabes Unidos. Además, la región experimentó un deterioro de la seguridad el 17 de marzo tras un ataque estratégico israelí contra instalaciones vitales de gas iraníes, lo que llevó a Teherán a responder apuntando a la infraestructura energética en todas las naciones del Golfo.

Emiratos Árabes Unidos: Reconstruyendo el escudo defensivo

La mayor parte de estos acuerdos se destinó a los Emiratos Árabes Unidos, que obtuvieron múltiples aprobaciones por un valor total cercano a los 8.000 millones de dólares. La transacción más destacada, valorada en 4.500 millones, incluye el Radar de Discriminación de Largo Alcance (LRDR) integrado con el sistema de defensa antimisiles THAAD, junto con doce radares Sentinel A4 como unidades de enlace ascendente, dos estaciones de mando y control táctico, y dos estaciones de lanzamiento y control.

Este paquete responde operativamente al ataque que alcanzó el radar THAAD emiratí en Ruwais. Los Emiratos, que operaban solo dos baterías de este sistema, perdieron efectivamente la mitad de su capacidad de interceptación balística exoatmosférica al quedar una unidad fuera de servicio. Irán consideró esto un logro táctico que devolvió a sus fuerzas misilísticas la capacidad de penetración. Sin embargo, el acuerdo actual involucra una arquitectura de radar diferente fabricada por Lockheed Martin, en lugar del AN/TPY-2 de Raytheon.

Radar de discriminación de largo alcance (LRDR)  Fuente de la imagen Lockheed Martin.

El segundo contrato, por valor de 2.100 millones de dólares, incluye diez sistemas integrados FS-LIDS diseñados para contrarrestar drones pequeños, lentos y de bajo vuelo (sUAS), equipados con 240 municiones interceptoras Coyote Block 2 y radares KuMRFS. Este sistema aborda un vector de amenaza que la guerra actual ha demostrado ser altamente disruptivo para los sistemas de defensa tradicionales. El alcance operativo efectivo del FS-LIDS es de aproximadamente 15 kilómetros cuando se utiliza el interceptor cinético Coyote, mientras que los sistemas de interferencia y neutralización electrónica operan en un radio de hasta 8 kilómetros. Este hardware es una solución específica para enfrentar ataques de saturación con vehículos aéreos no tripulados, perfil en el que encajan las municiones merodeadoras iraníes Shahed-136.

El tercer acuerdo asciende a 1.220 millones de dólares y comprende 400 misiles aire-aire de medio alcance AMRAAM en sus variantes AIM-120C-7 y AIM-120C-8. Estas municiones repondrán los inventarios de la Fuerza Aérea de los EAU, los cuales experimentaron un alto desgaste en las últimas semanas durante las misiones de interceptación de drones Shahed-136 mediante cazas F-16 Block 60. Paralelamente, un cuarto contrato valorado en 644 millones de dólares proveerá 1.500 bombas GBU-39/B, 900 kits de guiado JDAM, sistemas de detección láser de objetivos y un sistema de apoyo terrestre para la red Link 16. Este paquete de modernización incrementa las capacidades de ataque de precisión de la flota F-16 Block 60 y mejora su integración en la arquitectura de red táctica conjunta.

Kuwait entra en la nueva arquitectura del Patriot

En una decisión que destaca por su envergadura financiera, Washington aprobó la venta a Kuwait de ocho radares LTAMDS por un costo estimado de 8.000 millones de dólares. El radar LTAMDS, fabricado por Raytheon, representa la nueva generación de sensores para el sistema Patriot. Proporciona una cobertura integral de 360 grados mediante un conjunto de antenas activas: una principal orientada hacia el frente con un alcance estimado de 280 kilómetros y dos matrices traseras con un alcance de hasta 150 kilómetros. Este diseño de matriz en fase activa (AESA) soluciona la vulnerabilidad de los radares Patriot heredados, que presentaban ángulos muertos en la retaguardia, otorgando al sistema una capacidad superior para rastrear y enganchar misiles balísticos, misiles de crucero, drones y vectores hipersónicos simultáneamente.

El aspecto financiero de la operación requiere un análisis más detenido. El general de división Frank Lozano, director del Programa de Misiles y Espacio del Ejército de EE. UU., indicó recientemente que el precio unitario del radar LTAMDS oscila entre 125 y 130 millones de dólares en su fase de producción inicial. Incluso incorporando los cinco sistemas de energía táctica, ocho convertidores de frecuencia, capacitación, soporte logístico y repuestos enumerados en el contrato, el promedio de 1.000 millones de dólares por radar resulta atípico. Esta cifra supera el costo de un radar AN/TPY-2 estratégico, valorado entre 200 y 500 millones. Esto sugiere que el paquete kuwaití oculta componentes no clasificados en el anuncio público, o bien que la ejecución mediante la cláusula de emergencia conlleva recargos industriales severos. Con esta adquisición, Kuwait se convierte en el tercer operador de este radar a nivel mundial, tras el Ejército estadounidense y Polonia en el marco de su programa Wisła.

LTAMDS Radar-  Fuente de la imagen Raytheon.

Jordania: Sostenimiento de plataformas aéreas

Jordania formalizó un acuerdo de mantenimiento logístico por valor de 70,5 millones de dólares, destinado a preservar la tasa de disponibilidad de su flota de cazas F-16 y F-5, y de sus aviones de transporte táctico C-130. El contrato abarca repuestos, servicios de ingeniería y municiones estandarizadas. La Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa señaló que este paquete sostiene la capacidad de Ammán para monitorear su espacio aéreo, responder a contingencias fronterizas y operar de manera interoperable con el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM). Administrativamente, esta aprobación consiste en enmiendas sumadas a un caso de ventas militares extranjeras (FMS) preexistente que inicialmente no superaba el umbral de notificación al Congreso.

La guerra de infraestructura energética en la región

El escenario operativo regional se deterioró tras el ataque de precisión ejecutado por Israel el 17 de marzo de 2026 contra el yacimiento iraní de Pars Sur. Este complejo de extracción de gas natural, compartido geográficamente con Qatar y catalogado como el mayor del mundo, inauguró una nueva fase del conflicto al desplazar los objetivos desde instalaciones estrictamente militares hacia la infraestructura de hidrocarburos. Esta acción ofensiva se enmarca en una campaña más amplia de desgaste que comenzó el 28 de febrero de 2026, caracterizada por ataques asimétricos y convencionales entre Israel, Irán y sus fuerzas subsidiarias.

Como consecuencia directa, el 18 de marzo de 2026, el mando militar en Teherán modificó su postura disuasiva y advirtió sobre represalias contra los nodos de producción energética en la cuenca del Golfo Pérsico, trasladando el foco de gravedad militar hacia el estrangulamiento económico. Un día después, el 19 de marzo, las fuerzas iraníes presuntamente coordinaron un ataque combinado con misiles de crucero y drones suicidas contra infraestructura del Golfo. Los impactos registrados afectaron al complejo de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, junto con instalaciones petroquímicas en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Esta cadena de eventos confirma una alteración táctica donde el conflicto armado activo compromete directamente la seguridad de la cadena de suministro energético global, evidenciado por el corto ciclo de represalias de menos de 48 horas entre el ataque a Pars Sur y los bombardeos sobre la península arábiga. (Alex Ribeiro)



 


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