Martes, 28 de junio de 2022 Iniciar Sesión Suscríbase

Entrevistamos a Pedro Cateriano Bellido, ex ministro de Defensa y ex presidente del Consejo de Ministros del Perú

Pedro Cateriano Bellido ha realizado una visita a España de carácter académico en el marco de la presentación de su libro “Sin anestesia. Una década de lucha por la democracia” (editorial Planeta), una completa obra en que analiza la última década de lucha por la democracia en el Perú.

Su presencia en España se debe a la presentación de su último libro “Sin Anestesia. Una década de lucha por la democracia”. ¿Qué destacaría de esta publicación? Qué impacto está teniendo este libro en su país y cuál espera que tenga en España?

El objetivo del libro es dar cuenta de mi gestión ministerial ya que creo que toda autoridad democrática tiene que cumplir con ello. Felizmente ha sido bien acogido en mi país, se agotó la primera edición y se está imprimiendo la segunda. Hay una impresión para el mercado internacional que estoy presentando en España, estaré en unos días en Chile presentando el libro y acudiré a la Feria del Libro de Buenos Aires.

Estoy en un momento de difusión de las ideas ya que en el fondo cuando uno escribe un libro plasma no solo su experiencia vivida sino su ideología, su doctrina y creo que a eso contribuye el libro. Específicamente trata de ayudar a conocer la compleja realidad política peruana. Este libro tiene también como propósito de acercar al lector a la década más volátil y conflictiva de nuestra historia republicana.

Usted ha sido presidente del Consejo de Ministros en dos ocasiones, ministro de Defensa y viceministro de Justicia, entre otros importantes cargos en Perú. Desde su privilegiada posición, ¿cómo valora la situación actual de su país?

Es una situación grave. Como consecuencia de los resultados electorales, Perú eligió democráticamente a una persona sin experiencia alguna en la gestión pública, sin conocimientos ni preparación académica y además acompañado de un sector de la izquierda radical del país que tenía un objetivo no democrático. El partido Perú Libre (marxista-leninista) no tiene convicciones democráticas y apoyó y facilitó la candidatura del presidente Castillo y ahora es una carga muy pesada para la gobernabilidad en el Perú.

Lo que afirmo se ve reflejado en los resultados de las encuestas ya que a pocos meses de su elección, el presidente Castillo tiene más del 70 por ciento de desaprobación, inmiscuido en escándalos de corrupción. Por ejemplo su hombre de confianza, su secretario, es prófugo de la Justicia después de habérsele encontrado 20.000 dólares en su oficina del palacio de Gobierno. Dos sobrinos carnales del presidente que gestionaban entrevistas y encuentros con empresarios también están imputados y se encuentran prófugos de la Justicia.

A eso sumamos la grave tensión social y la absoluta negligencia del Gobierno para solucionar los problemas, bloqueo de carreteras, la toma de locales o impedimentos para el normal desarrollo de las actividades mineras. No olvidemos que Perú es un país minero y que hoy día dos de las grandes minas como Las Bambas (la quinta mina del mundo, una inversión china de más de 10.000 millones de dólares) o Southern han sido invadidas. Ciertamente vivimos un delicadísimo momento que se agrava con la guerra entre Rusia y Ucrania, con lo que llueve sobre mojado.

Un ejemplo fue la imposición de toques de queda, una disposición totalmente inconstitucional ya que el presidente dispuso el encierro de toda la población de Lima y Callao, lo que además muestra la tentación totalitaria del Gobierno, las pocas convicciones democráticas del presidente Castillo, yo diría casi nulas. No tiene una formación ni una trayectoria democrática. Todo eso es realmente complejo en el momento de administrar el Gobierno. Hay que preguntarse ¿uno para qué llega al Gobierno? Para solucionar problemas, no para ahondar en la crisis.

Lamentablemente esto no solo ocurre en el Perú, parece que en Chile hay algunas señales, tenemos los trágicos casos en América Latina de Venezuela o Nicaragua. Las excepciones son contadas con los dedos de una mano como Uruguay, Ecuador o Costa Rica ya que la inestabilidad política de la región es sumamente grave.

Precisamente el Ministerio de Defensa es un puesto que está mostrando gran inestabilidad. ¿Cómo cree que afecta esta situación a la gestión de los programas?

En términos generales, la alta rotación de los gabinetes en el país afecta gravemente a la administración del Estado. No es posible llevar adelante proyectos de medio y largo plazo si hay ministros que duran días o apenas meses. Esto forma parte también de la crítica coyuntura política que estamos atravesando. Si un país no tiene la capacidad de pensar o proyectarse a largo plazo, ciertamente no obtendrá resultados que beneficien al país. Esta inestabilidad política es una de las razones que dañan gravemente la gestión pública del país.

Como ministro de Defensa pude hacer cosas porque estuve casi tres años en mi cargo, parece una eternidad ahora. Por esa razón se pudieron acometer proyectos en algunos casos largamente deseados y en otros de urgente necesidad. Un anhelo por ejemplo en la Marina de Guerra del Perú fue tener un buque a vela para instrucción y se pudo acometer, precisamente con colaboración española. La adquisición de aviones de transporte C-27J Spartan, los aviones KAI KT-1P Torito de entrenamiento para la instrucción de los jóvenes pilotos de la Fuerza Aérea, incluyendo transferencia tecnológica de Corea del Sur. Hay muchos otros casos, por ejemplo se inició también durante mi gestión el buque “Pisco”, que se completó durante la siguiente

La estabilidad en el cargo permite que se puedan conseguir objetivos a medio y largo plazo. Uno además debe cumplir con esos objetivos. Siempre existe la tentación del político de mostrar lo que uno hace, pero si se piensa en el beneficio para el Estado hay que pensar a largo plazo. En un país como el Perú, con una geografía tan complicada, con rezagos de terrorismo en la zona del VRAEM, han podido enfrentarse las necesidades naturales o sanitarias, precisamente por contar con el equipamiento de las Fuerzas Armadas. No quiero pensar como hubiese sido la situación sanitaria derivada del COVID si no se hubieran tenido helicópteros o aviones de transporte.

Durante su paso por el Ministerio de Defensa se reforzaron las capacidades de las Fuerzas Armadas con importantes adquisiciones. ¿Cuál cree que es la situación actual de las Fuerzas Armadas?

Se concretó la totalidad de los proyectos que inicié. Algunos se han demorado pero ya han finalizado. Lo que quiero decir con desazón es que no conozco a la fecha que el actual Gobierno haya presentado un adecuado programa para la defensa nacional. No solo por la improvisación que es un rasgo distintivo del gobierno del presidente Castillo sino por los cambios continuos de ministros que generan un ambiente de total incertidumbre para llevar adelante proyectos de mediano y largo plazo. Existe también el temor de algunas autoridades de tomar decisiones en este contexto.

Cuando existe crispación política, enfrentamiento o acusaciones no solo es difícil hacer planeamiento sino también encontrar personas que tomen decisiones. Hay una serie de factores que complican la situación. ¿Quién puede tomar una decisión ni a medio ni largo plazo si sabe que el presidente del Consejo de Ministros está agonizando desde el punto de vista político?

¿Qué cree que le quedó por hacer mientras estuvo al frente del Ministerio de Defensa? ¿Qué le gustaría hacer o cree necesario poner en marcha en lo que a adquisiciones u otras políticas se refiere?

Quedaron muchas cosas por hacer. Por ejemplo el proyecto de la nueva base naval para la Marina de Guerra, un proyecto creo que necesario y beneficioso para el país y para la Marina. Cuando pasé por segunda vez brevemente por la presidencia del Consejo de Ministros traté de impulsar de nuevo el proyecto pero nuevamente ha sido olvidado.

Creo que es algo necesario. Quise también tratar de acercar más al país a proyectos de cooperación mediante el mecanismo de Gobierno a Gobierno para fortalecer las capacidades del Ejército, de la Marina y de la Fuerza Aérea. Creo que en ese sentido se hizo bastante aunque lamentablemente no ha habido continuidad pero creo que la formación de los oficiales de las Fuerzas Armadas es fundamental.

Creo que en el área educativa también hubo pactos importantes de cooperación externa, intercambios de estudiantes, de oficiales de la Escuela Militar de Chorrillos, de la Escuela Naval y de la Fuerza Aérea pudieran venir a capacitarse a Europa y ampliar la actividad académica en el ámbito internacional. Hoy día la política internacional está muy ligada al ámbito de la defensa, y en ese sentido, yo traté de fortalecer las relaciones internacionales del Perú con países de la Unión Europea, con la OTAN y con países como Canadá.

Creo que es importante no solo para el Perú, sino para América del Sur tener un acercamiento y ahí España tiene un importante rol no solo en el ámbito de la Defensa, y con la Unión Europea, para acercarse a todos los países de la región. Por razones obvias con España tenemos una vinculación histórica más allá de diferencias o discrepancias circunstanciales ideológicas o políticas. Un acercamiento con la Unión Europea o con la OTAN es algo que debería ser normal y no ha sido así. Colombia es el único caso de cooperación con la OTAN en la región.

La cooperación Gobierno a Gobierno es una modalidad que ante carencias técnicas o de personal cualificado o de tecnología, permite concretar proyectos y creo que en los últimos años si duda la industria de defensa española ha tenido progresos. En términos generales, sin duda no solo la industria española sino europea en general, de ahí que considere necesario fortalecer las relaciones. Con honrosas excepciones América Latina parece haber sido abandonada por la Unión Europea y por los Estados Unidos. En política los espacios vacíos siempre se llenan, y en el ámbito de la defensa también, creo por ello que el fortalecimiento de las relaciones internacionales es vital. Por eso reitero que en el ámbito político España pude liderar un mayor acercamiento de la Unión Europea, en general y también en el ámbito de la defensa.

Como experto conocedor del sector, ¿cree que existen oportunidades para las empresas españolas de Defensa en el Perú? ¿Cómo puede materializarse la transferencia tecnológica a la industria local?

Yo creo que sí existen posibilidades aunque como en toda aventura empresarial hay que buscarlas y asumir los riesgos. En términos generales el contexto geopolítico latinoamericano es inestable pero también en contextos de efervescencia social existen necesidades y urgencias. Hemos visto por ejemplo durante la emergencia sanitaria por el COVID que el Perú aún necesita reforzar sus capacidades para combatir y soportar estas emergencias y España tiene experiencia. La pandemia ha exacerbado ánimos, ha mostrado carencias pero también es una oportunidad que ha servido para apreciar qué cosas se pueden hacer. Si solo tenemos una visión pesimista de la realidad no vamos a avanzar. Europa es un continente que tiene experiencia en reconstrucción, en resurgir, en fortalecerse y por ello creo que la cuota de contribución española en especial y de la Unión Europea en general, es necesaria para el Perú y para toda América Latina.

Hay aspectos que parecen haberse olvidado como el intercambio de estudiantes, de profesores o los foros académicos, parecen haberse abandonado. El tema tecnológico es fundamental pero no podemos abandonar el mundo de las ideas, del intercambio cultural, académico ya que es importantísimo.

En el Perú, las Fuerzas Armadas y sus oficiales han actuado con un civismo y un profesionalismo ejemplar, por eso hemos visto en esta inimaginable situación casos de ayuda humanitaria, acciones cívicas, trabajo sin límite, sacrificio. Esto también es parte de la condición humana que nos muestra que es posible superar los problemas.

Cuando la reputación de un país se ve afectada internacionalmente se paran los proyectos ya que el inversor coloca su dinero donde va a obtener beneficios. Vemos lo compleja que es la geopolítica internacional pero tenemos muchas cosas en común con los objetivos de la Unión Europea y en el caso de España es más lo que nos une que lo supuestamente nos enfrenta.

En lo que se refiere a la situación política y concretamente al panorama de Defensa, ¿cómo ve la situación actual de Latinoamérica?

Hay una preocupación por el giro hacia la izquierda que está tomando la región y me refiero específicamente a los partidos de izquierda que no tienen una convicción democrática, como el caso trágico de Venezuela, el vergonzoso de Nicaragua o el imperdonable de Cuba. También parece que países como Méjico, Chile y Colombia giran hacia la izquierda.

En Chile el presidente Boric parece un gobernante que respetará el orden constitucional. Sin embargo en el Perú las señales son lamentables, preocupantes y condenables. Colombia es una incógnita y el caso de México es absolutamente inexplicable, con un izquierdismo demagógico que está frenando el desarrollo de un país que debería tener un liderazgo político importante en la difusión de los valores democráticos en América Latina. Desde que entró López Obrador al poder este gran proyecto que es la Alianza del Pacífico, que se observó como algo a imitar, que atrajo el interés internacional, ha sufrido un parón por prejuicios ideológicos y políticos.

Necesitamos una integración mayor en el ámbito político y económico en la región pero lamentablemente demagogos como Lopez Obrador o gente que simplemente no cree en la integración, frenan iniciativas que podrían generar desarrollo y prosperidad en América Latina para enfrentarse a las verdaderas dificultades que son el analfabetismo, la violencia, la falta de educación, de vivienda o de agua potable. ¿Cómo puede ser que Perú en cobertura de agua potable solo supere a República Dominicana y a Haití?

Hay temas que deberían servir para unirnos, no dividirnos,  y no volver con ideologías que probadamente en el caso de Perú han fracasado, iniciativas de un estatismo generalizado donde el Estado sea el actor principal de la economía. Eso ya lo hemos vivido, Perú ha tenido la experiencia la quiebra del Estado, el estado gigantesco creado en al dictadura militar de Velasco y que quebró durante el primer gobierno de Alan García. Repetir esa historia es tener una vocación casi suicida.

Por último, la iniciativa del presidente Castillo para convocar una asamblea constituyente es inconstitucional y afectará a la economía del Perú pues polariza el país y frenará la inversión.


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