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Muy cerca de concluir la construcción de la primera Patrulla Oceánica de Largo Alcance para la Armada de México

La Armada de México reporta un 70% de avance en la construcción de su Patrulla Oceánica de Largo Alcance (POLA) y ha anunciado que la nave podrá ser botada en mes de noviembre y pasará de inmediato a la fase de aislamiento y pruebas para hacerse luego a la mar.

 

Este buque oceánico es una derivación del modelo Sigma 10514 (la nave mexicana mide 107 metros de eslora y 14 de manga) e inició su construcción hace 15 meses, tiempo récord en el que los ingenieros navales mexicanos y holandeses armaron cuatro estructuras en el Astillero Naval Número 20 de la Marina en Oaxaca y las otras dos en astilleros de la naviera Damen.

Además, la Armada de México reveló que la necesidade de contar con material naval avanzado construido por su personal, la ha llevado a desarrollar un “Prototipo de Unidad Naval” el cual contará “con sensores y sistemas de detección avanzados que permitan reconocer y aprovechar el entorno marítimo y coadyuvar con otras autoridades, para los trabajos de recolección y procesos de información, que son la principal estrategia para eficientar las operaciones marítimas de la Armada de México”, señala el documento.

La Armada no da más detalles sobre este punto, pero agrega que en la actualidad la flota naval mexicana se construye totalmente en astilleros nacionales, con insumos y mano de obra mexicana, sin embargo, “se requiere de la implementación de la más avanzada tecnología con el fin de incrementar la capacidad operativa y dar mayores y mejores resultados a nuestro país a través de las operaciones navales”. En este punto, destaca que la construcción de la POLA constituye un salto tecnológico sin precedente en la historia naval del país y recuerda que la institución puso en marcha desde el 2002 el Programa Permanente para la Modernización de Buques (el cual mantiene en la secrecía).

La aplicación de dicho programa ha permitido incrementar las capacidades operativas de la Armada de México en sus funciones como Autoridad Marítima Nacional y de Guardia Costera. El despliegue naval mexicano ha llegado incluso más allá de las 200 millas náuticas (alta mar) cuando es necesario, para cumplir misiones de Búsqueda y Rescate y para llevar ayuda humanitaria internacional, así como en Operaciones de Vigilancia Marítima, Aérea y Terrestre para la detección y detención de personas que realizan actividades criminales la mar.

Acerca de la construcción de la POLA, la Armada mexicana señala que esta será la nave más avanzada tecnológicamente en América Latina y es el resultado de los convenios de transferencia y cooperación entre México y la compañía holandesa Damen. La institución aprovechó la oportunidad para salir al paso de recientes críticas mal informadas sobre una supuesta compra de armamento avanzado para la POLA que va desde un paquete de sistemas de armas y municiones para prácticas de tiro naval, hasta la adquisición seis helicópteros MH-60R Sikorsky para la patrulla oceánica y para otras unidades de superficie.

En el documento la Marina no se refiere de manera precisa a estos dos escenarios severamente criticados por legisladores e incluso por el candidato presidencial ganador Andrés Manuel López Obrador, quien advirtió hace unas semanas que cancelaría la compra de los seis helicópteros por considerarlos demasiado costosos. La POLA construida por la Marina y por Damen está diseñada para llevar uno de estos helicópteros MH-60R embarcado para utilizarlo en operaciones de intercepción y de auxilio en alta mar.

La Armada precisa en su texto que “para la transferencia tecnológica se ha logrado establecer la cooperación entre la Armada de México y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (EE.UU.), así como con países como Holanda, Suecia e Italia, entre otros, con quienes se mantienen alianzas honestas y honorables (sic), adquiriéndose, además, capacitación y entrenamiento especializado”. En el caso específico con los Estados Unidos, señala, “se han brindado los apoyos para el incremento de las capacidades de la flota naval mexicana, implicando una ventaja para ambas naciones, el que la SEMAR esté modernizada para brindar los apoyos necesarios tanto a nivel nacional como internacional, principalmente en temas de ayuda humanitaria y seguridad en las vías marítimas”.

En este punto, la Armada de México enfatiza que es una “institución fiscalmente responsable” y que en ese contexto fue que le solicitó al gobierno norteamericano “información técnica y logística, la cual incluye costos, acerca de diversos componentes para sistemas de autodefensa”. Las críticas desinformadas de legisladores y políticos se centraban en el costo del paquete de municiones (de apenas 98 millones de dólares), resaltando el hecho de haber comprado torpedos y misiles dirigidos por láser.

Al respecto y seis meses después, la Marina precisa que “sin embargo, al pedir esa cotización, el gobierno vecino no se limita sólo a la unidad, sino que ofrece lo que se conoce como “Enfoque de Paquete Total” (TPA), el cual es un medio para planificar y obtener los elementos de soporte necesarios”. En concreto, en el caso de los 98 millones de dólares del paquete de municiones y de los ocho helicópteros MH-60R, con un costo aproximado de 1.200 millones de dólares  la Armada de México señala que no existe ninguna compra y que se trata solo de solicitudes de cotización.

(Jorge Alejandro Medellín, corresponsal de Grupo Edefa en México)


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