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Modernización de la Fuerza Aérea Mexicana

Inmersa en una estrategia de seguridad interior que demanda apoyo en el despliegue de tropas para combatir a la delincuencia en todas sus formas, brindar auxilio a la población civil en casos de desastre y cumplir con las otras misiones orgánicas del arma, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) intentará continuar el proceso de modernización iniciado hace seis años, durante el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Paradójicamente, el periodo presidencial en el que más apoyo y presupuesto recibió en su historia fue también el que más accidentes e incidentes reportó en las operaciones aéreas militares, con al menos 61 sucesos en los que fallecieron 22 militares y otros 80 resultaron heridos. Durante el Gobierno del presidente Felipe Calderón (2007-12), en el inicio de la guerra al narcotráfico y del despliegue masivo de tropas de tierra, aire y mar, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) recibió 259.968 millones de pesos (alrededor de 23.681 millones de euros). De ese presupuesto, la FAM asumió en seis años 11.887 millones (cerca de 1.083 millones de euros).

Con Peña Nieto los recursos militares se incrementaron ostensiblemente. La SEDENA obtuvo al menos 350.593 millones de pesos (cerca de 16.000 millones de euros). Del total de recursos autorizados, la FAM recibió 56.524 millones (unos 2.584 millones). Los años 2015, 2016 y 2017 fueron históricos para la FAM en cuanto a recursos económicos recibidos. En 2015, el año en que se celebró el centenario de su creación, e inició la compra de 143 aparatos nuevos y el arma del aire obtuvo 11.349 millones de pesos. En 2016, la Fuerza Aérea obtuvo la mayor cantidad de presupuesto en el sexenio y en los dos gobiernos anteriores, para fortalecer sus operaciones en tierra y aire. En 2017, el penúltimo año de Gobierno, el presupuesto para la FAM bajó hasta los 8.047 millones de pesos (369 millones de euros).

foto: Boeing_737-800.

En el final del sexenio, en 2018, la asignación subió de nuevo ligeramente. Con ese presupuesto sexenal la FAM dio luz verde a la modernización de su flota, que al inicio del Gobierno peñista estaba integrada por 346 aeronaves, de las cuales 204 se encontraban operativas y 142 fuera de servicio, según el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013-18.  El documento planteaba la urgente necesidad de modernizar la flota aérea, ya que el 55 por ciento de las aeronaves cuentan con más de 21 años de servicio. Para revertir esta situación, indicaba el texto, se tiene considerado la adquisición de diverso material de vuelo, entre ellos, 91 helicópteros, 81 aviones y tres sistemas aéreos no tripulados, es decir 175 aeronaves.

Pero esto no fue posible. En su última entrevista como comandante de la FAM (agosto de 2018), el general Enrique Vallín Osuna precisó que la Fuerza Aérea contaba con 143 aparatos de ala fija y rotativa. En esta primera etapa, y bajo la administración del presidente Enrique Peña Nieto, se adquirieron 41 helicópteros Black Hawk, EC725 Cougar y Bell 407GX; 102 aviones T-6C Texan II, C295M/W, C-27J Spartan, Grob G120TP y Boeing 737-800; y 2 sistemas aéreos no tripulados, detallaba el general, que fue sustituido abruptamente el 16 de septiembre de 2018 durante el desfile militar del 108º aniversario del inicio de la Guerra de Independencia de México.

Nuevos aires

En su lugar fue designado el general Manuel de Jesús Hernández González –ratificado por el nuevo secretario de la Defensa–, quien no solo ha mantenido los niveles de siniestralidad en cero desde su llegada, sino también ha tenido que seguir las órdenes del alto mando –el general secretario Luis Crescencio Sandoval– y del mando supremo –el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)– para llevar adelante la transformación de la Base Aérea Militar Nº 1 (BAM-1) de Santa Lucía, en donde se construirán dos pistas comerciales alternativas a las del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

La anunciada cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) ordenada por López Obrador le dio un giro inesperado a los planes de renovación y modernización que la comandancia de la FAM planeaba en este sexenio, en el que la política de austeridad republicana ha obligado a los mandos de todas las armas y servicios a elaborar nuevas estrategias de operación. La FAM no es ajena a esto y ha reducido expectativas de modernización, sin renunciar a las necesidades operativas que la realidad le impone. Así, las compras de material aéreo siguen centradas en flotas de helicópteros, pero ya no de fabricación estadunidense, sino rusa.

foto: Fuerza Aérea Mexicana quiere adquirir 12 Mi-17V.

Desde la anterior administración se buscó adquirir al menos 10 helicópteros Bell 407XP para apoyar labores de interdicción de narcóticos, las tareas de aspersión de químicos plantíos de enervantes y en apoyo a operaciones especiales. El mando de la FAM sigue a la espera de que el Gobierno Federal autorice el presupuesto para dicha compra. Algo similar sucede con la de 12 Mi-17V rusos que la FAM tiene ya contemplados para reforzar a la brevedad su flota transportes de ala rotativa de cara a la temporada de huracanes y en apoyo al Plan DN-III, para casos de desastres naturales.

Los planes de compra de material aéreo registrados en documentos de la FAM en este año no mencionan la adquisición de nuevos aparatos, sino la continuación e intensificación de los trabajos de mantenimiento mayor a todas sus aeronaves, en especial a helicópteros. Otro tema pendiente en la agenda de la FAM es el de la construcción de un avión entrenador para los cadetes del Colegio del Aire, a quienes el ex secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, se lo prometió en 2016, en el marco de los festejos del centenario de la Industria Militar. En esa ocasión, el general anunció planes ambiciosos, como el de la fabricación de un avión entrenador dentro del Proyecto Azteca.

Entrenador

El entonces alto mando anunciaba que el primer prototipo debería quedar listo para ser mostrado en público durante el desfile militar del 16 de septiembre de 2018, el ultimo del sexenio. De hecho, el Azteca 1 estaba pensando para debutar con un pase sobre el centro de la Ciudad de México durante esa celebración. Nada de eso ocurrió: ni el prototipo fue desarrollado y mucho menos los otros 4 aparatos que lo acompañarían para dar paso a una nueva era de avances tecnológicos y modernización en la FAM. Los anteriores mandos de la Fuerza Aérea viajaron a varios países de Sudamérica para buscar acuerdos de cooperación e intercambios de tecnología para darle vida al Azteca 1, pero no lograron nada.

foto: T-6C “Texan II”.

Hicieron lo mismo con los clusters de la industria aeronáutica nacional del centro y Norte de México (Querétaro y Nuevo León), pero el resultado fue el mismo. El proyecto estaba a cargo de la Subdirección de Aeronáutica de la Industria Militar, estructura creada dentro del Ejército y como parte de la Industria Militar y como una sección o área de la Fuerza Aérea. Una vez concluido el sexenio, la Subdirección creada por Cienfuegos fue eliminada y el Proyecto Azteca regresó al ámbito y responsabilidad de la FAM.

Para este año 2019, la SEDENA tendrá un presupuesto de 93.670 millones, (unos 4.283 millones de euros), de los cuales 8.970 millones serán para que la FAM saque adelante 15 de los 65 proyectos de inversión autorizados en el presupuesto anual de la dependencia. La adquisición de un sistema de radares de vigilancia aérea, el pago de aviones C295 para transporte de tropas, la compra de 6 helicópteros H725 para operaciones contra la delincuencia, así como la adquisición de más entrenadores T-6C Texan II y Grob G120TO y helicópteros para fumigación de plantíos de enervantes (los Bell 407 XP) son asuntos que siguen en cartera y a la espera de la autorización del alto mando y del supremo.

Revista Defensa nº 492, abril 2019, Jorge Alejandro Medellín


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