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La Marina de México, sin peritajes a un año del desplome de su Mi-17

El próximo 20 de octubre se cumplirá un año del accidente en el que un helicóptero Mi-17 de la Marina-Armada de México que realizaba operaciones de disuasión de la pesca ilegal de la vaquita marina, cayó al mar en San Felipe, Baja California, muriendo uno de sus ocupantes. Meses después de este accidente, otro Mi-17 naval se estrelló en la sierra del estado de Querétaro cuando combatía incendios forestales en la zona. En este suceso fallecieron seis personas –cinco marinos y un funcionario del gobierno federal–.

La caída de esta aeronave -ocurrida el 24 de mayo- estuvo rodeada de una intensa polémica ya que horas antes de alzar el vuelo para combatir el fuego, el comandante de la aeronave, el capitán Miguel Ángel Ramos Machorro, grabó un video de dos minutos en el que se quejaba de las condiciones en las que estaban trabajando y señalaba que carecían de combustible suficiente ya que debían volar más de una hora para abastecerse, elevarse para llenar el helibalde y regresar a la zona de incendios.

Luego de grabar el video para un entrevistador desconocido, el helicóptero se estrelló en la zona de los incendios forestales que debía combatir. El piloto, cuatro marinos y un funcionario federal murieron calcinados. En ambos casos la Marina de México no ha logrado establecer cuáles fueron las causas de los accidentes, esto pese a contar con tres instancias de reciente creación y especializadas en el seguimiento e investigación de incidentes y accidentes aeronavales.

En ambos casos, la Semar señala que “no se ha concluido la investigación, habiéndose iniciado el…” 21 de octubre de 2018 (en el caso del Mi-17 caído en San Felipe, Baja California) y el 25 de mayo de 2019 (en el caso del Mi-17 caído el 24 de mayo en la sierra de Jalpan, Querétaro.

Los registros de la Semar revelan que los helicópteros rusos Mi-17 –de los cuales la secretaría tiene 21 unidades– son, entre las aeronaves de ala rotativa, los que más accidentes e incidentes han sufrido en los tres sexenios pasados: 2 incidentes con Vicente Fox; 15 hechos con Felipe Calderón (14 incidentes y 1 accidente), y 13 hechos con Enrique Peña Nieto (12 incidentes y 1 accidente).

A esta lista se tendrá que sumar el accidente fatal de otro Mi-17 ya en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en el que fallecieron cinco marinos y un civil.

En respuesta a solicitudes de acceso a la información sobre estos accidentes y otros aspectos relacionados con la operación de material aeronaval y su siniestralidad, la Marina indicó que no tiene las atribuciones de sujeto obligado para contestar a las interrogantes planteadas, especialmente para dar a conocer los peritajes sobre los accidentes ocurridos a los helicópteros de la Armada de México en los que murieron seis integrantes de la Semar y un civil perteneciente a la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

Volando bajo

El primer caso es el del Mi-17 que realizaba operaciones de apoyo en San Felipe, Baja California, para disuadir la pesca de la vaquita marina. Este accidente ocurrió el 20 de octubre de 2018 frente al golfo de Santa Clara.  Está por cumplirse un año y ni la Marina ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) –encargada de los peritajes a través de la Dirección General de Aeronáutica Civil– han llegado a una conclusión sobre lo que le sucedió al Mi-17 que cayó al mar cuando volaba a baja altitud sobre un grupo de lanchas de pesca ilegal a las que trataba de alejar de un banco de vaquitas marinas.

En el aparato viajaba una célula de las fuerzas especiales de la Marina enviada a actuar contra grupos organizados de pescadores y traficantes de totoaba. El Teniente de Corbeta Juan Mateo Cabrera formaba parte de esa unidad. Al menos dos videos tomados por los pescadores ilegales mostraron los instantes en que el Mi-17 volaba sobre un grupo de botes de pesca, relativamente cerca de la línea costera de San Felipe.

En segundos, el aparato se inclinó, giró contra las manecillas del reloj y se desplomó en el mar, a unos metros de los pescadores. Paradójicamente, los hombres a quienes los marinos trataban de disuadir y alejar de las vaquitas marinas fueron quienes los rescataron mientras el helicóptero se hundía. Casi todos lograron salir de la nave, menos el teniente Cabrera. En los primeros minutos de la tragedia, todos pensaban que su cuerpo estaba atrapado en la cabina del Mi o cerca de ella. No fue así; aunque el helicóptero se hundió a poca profundidad, el cuerpo del teniente fue arrastrado por la corriente y localizado a unos 150 kilómetros del sitio de la caída.

Las estadísticas de la Marina generadas entre diciembre de 2000 y marzo de 2018 indicaban que su nivel de siniestralidad era de 1.39% al año en cuanto a los 25 accidentes registrados en ese periodo –sin contar la caída del Mi-17 en Baja California– y de 4.5% por año en cuanto a incidentes aeronavales.

Ahora, a estos datos hay que sumar el accidente del 24 de mayo de este año en el que otro Mi-17 cayó a tierra en Jalpan de Serra, Querétaro, cuando participaba en misiones de combate a incendios forestales registrados en los límites con San Luis Potosí.

La Marina pagó en total 650.341 pesos por concepto de gastos funerarios a los deudos del Capitán de Corbeta Miguel Ángel Ramos Machorro, comandante de la aeronave, así como a los del Teniente de Navío Jesús Medina Santiago, del Teniente de Fragata Carlos del Toro Rosas, del Segundo Maestre Misael Mases Maldonado y del Tercer Maestre Andrés Valdovinos López. En el caso del Teniente de Corbeta Juan Mateo Cabrera, fallecido en el desplome de San Felipe, la Marina pagó gastos funerarios por un monto de 98.138 pesos.

Mantenimiento

Los datos de la Marina ofrecidos por los mandos navales acerca del mantenimiento a los helicópteros Mi-17 luego de la caída del aparato en el que murieron el capitán Miguel Ramos Machorro y cinco personas más, revelaron un intenso trabajo de servicios y puesta a punto de este material aéreo. El 27 de mayo, tras el accidente fatal, el Vicealmirante Juan José Padilla Olmos, Coordinador General de Aeronáutica Naval, y el Almirante Rosendo Jesús Escalante Ilizarriturri, jefe del Estado Mayor de la Armada, hablaron ante reporteros en una inédita conferencia de prensa convocada por la Marina como reacción no a la caída del aparato y a la muerte de sus ocupantes, sino al video en el que el capitán Ramos Machorro se quejaba, horas antes de la tragedia, de la falta de combustible y logística para apoyar el despliegue naval para combatir incendios.

Ese fue precisamente el tenor de la conferencia inédita, ya que en los anteriores accidentes e incidentes ocurridos en la fuerza aeronaval nunca se había convocado a los medios para tratar de explicar las condiciones en que habían sucedido las cosas. De inicio, los mandos navales, molestos en cada pregunta de los reorteros, negaron que hubiera falta de combustible o una logística deficiente en la zona. Mostraron diagramas, mapas y documentos para apuntalar sus dichos.

Mostraron también datos sobre el mantenimiento a la flota de 21 aparatos Mi-17 con la que cuentan y aseguraron que desde su adquisición las aeronaves han recibido 52 servicios de cambio de motores (usan dos cada una), han tenido 842 cambios de componentes mayores, se les ha sometido a 7.280 servicios periódicos (uno cada 100 horas de vuelo) y han sufrido solo tres accidentes desde 1994, año en el que llegaron a la Marina.

Este material ha volado –desde 1994 hasta la fecha de la conferencia– 72.824.36 horas. Cada Mi-17 tiene una vida útil de 18 mil horas de vuelo o 35 años, lo que suceda primero. El ANX-2206 que piloteaba el capitán Ramos Machorro tenía apenas 3 mil 518 horas de vuelo y el último servicio mayor al que había sido sometido (cambio del  motor número dos el 17 de mayo, una semana antes del accidente fatal) ocurrió 1,102 horas antes de su desplome, según la Semar.

El cúmulo de datos y cifras presentadas no explican por qué con semejante atención a los Mi-17 -la aeronave de ala rotativa más numerosa en la Marina-, este aparato es el que más incidentes ha sufrido desde el año 2000 de manera constante.

En una de las respuestas entregadas, la Marina explica que anteriormente la investigación acerca de los accidentes e incidentes aeronavales era responsabilidad de Inspección y Contraloría General de la secretaría, la cual recibía la información recabada por las Inspecciones Regionales de la institución.

Con esos datos se integraba luego una Comisión Inspectora que determinaba las causas de lo ocurrido. Este esquema funcionó durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, pero cambió en 2013 con la llegada del almirante Vidal Soberón a la Semar.

Ahora, con la creación de la Coordinadora General de Aeronáutica (que está bajo el mando del Vicealmirante José María García Macedo) y la Coordinadora de Seguridad Aérea, se ha dado paso a un Comité Técnico para investigar y analizar cada accidente e incidente ocurrido al material de vuelo. (Jorge Alejandro Medellín)


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