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López Obrador: “Si por mí fuera, desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional”

En una polémica declaración emitida a un año de su triunfo en las urnas, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo que si en sus manos estuviera la posibilidad de disolver al Ejército lo haría, y lo convertiría en una Guardia Nacional enfocada de lleno en temas de seguridad pública. Con una medida de ese calibre se podría abonar en favor de la paz y se declararía a México como un país pacifista, agregó Obrador.

No solo eso, si en algún momento fuera necesario defender militarmente al país “lo haríamos todos”, señaló en una entrevista ofrecida al diario La Jornada, publicada en el aniversario de su triunfo en las históricas elecciones presidenciales del 1° de julio de 2018 en las que un candidato de izquierda se impuso finalmente a los partidos que tradicionalmente habían ganado el máximo cargo de elección popular.

López Obrador replanteó lo plasmado en su libro La salida: decadencia y renacimiento de México, que difundió durante su campaña a la presidencia, pero ahora en un contexto totalmente distinto, ya en el ejercicio del poder y reconociendo limitaciones para asumir decisiones como esa, la de convertir a los militares en policías nacionales. El tema de los derechos humanos y el papel de las fuerzas armadas en su gobierno fue uno de los primeros en ser planteado en la entrevista. Directivos y reporteros del diario le cuestionaron el asesinato de líderes campesinos y de periodistas incluso en los primeros meses de su gobierno.

Es un tema en el que estamos trabajando todos los días. Hoy, las fuerzas armadas ya no son usadas para reprimir al pueblo y tenemos una estrategia de seguridad pública para combatir a la delincuencia, dijo el mandatario. Un nuevo cuestionamiento sobre la disolución del Estado Mayor Presidencial (EMP) –instancia perteneciente al ejército y que estuvo integrada por cerca de 2 mil elementos que a su vez eran apoyados por el Cuerpo de Guardias Presidenciales (CGP), formado a su vez por poco más de 6 mil militares de diversas armas y servicios– y el nuevo papel de las fuerzas armadas trajo la pregunta sobre las diferencias entre lo prometido en campaña y la realidad de la Guardia Nacional.

Hoy los militares están en las calles, pero con otro nombre, le soltaron los periodistas de La Jornada. “No, lo plantee en el libro, no es otro proyecto. Ahí está lo de la Guardia Nacional y las propuestas que estamos llevando a la práctica. Si el país se militariza o no, es otro debate que podemos dar. No tengo ningún problema de conciencia. Bastaría con decir que el pueblo estaba en estado de indefensión, que no había una política de seguridad pública”, les contestó Obrador.

Pero ese Ejército, ¿no violó gravemente los derechos humanos en Guerrero? ¿Por qué regresar a eso?

“Porque ya no es el mismo comandante supremo”.

Pero sí los mismos soldados, los mismos mandos…

“Que reciben órdenes”.

Y que han agraviado, lo siguen haciendo…

“No lo siguen haciendo –se defendió López Obrador, quien soltó una severa crítica a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a la que acusó de guardar silencio en los gobiernos anteriores”.

Pero la Guardia Nacional es una fuerza represiva, que usa la violencia, le cuestionaron de nuevo.

“No, si no se le ordena. El soldado tiene profesionalismo, disciplina y es pueblo, pueblo uniformado. Puede ser reconvertido para respetar los derechos humanos y en caso extremo utilizar la fuerza, pero de manera regulada. Es un proceso de formación.Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia  Nacional, declararía que México es un país pacifista que no necesita Ejército y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesaria, la haríamos todos. Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad”.

¿Es deseo o es plan?, le preguntaron de nuevo.

“No lo puedo hacer porque hay resistencias. Una cosa es lo deseable y, otra, lo posible. El paso que dimos fue importante porque la situación era increíble: tenemos 230 mil elementos en el Ejército, 65 mil en la Marina y podían estar asaltando frente a un cuartel y (los militares) no podían meterse porque no lo permitía la Constitución”, contestó.

El presidente agregó que esta reconversión de las fuerzas armadas transita por una preocupación central: hacer posible que se respeten los derechos humanos y que haya un comportamiento distinto en la Guardia Nacional, formada por militares y por marinos. Es un desafío, reconoció. (Alejandro Medellín, corresponsal de Grupo Edefa en México)


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