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El fallido Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México amenazaba operaciones militares, revela secretario de la Defensa

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), que hubiera sido la obra magna del ex presidente Enrique Peña Nieto, constituía una amenaza para las operaciones militares de la Base Aérea Militar Número 1 (BAM-1) de Santa Lucía, a tal grado que su construcción –cancelada con un avance del 25 por ciento– hubiera obligado a reubicar a una parte de la flota aérea que opera en ese sitio para evitar accidentes. 

De haberse continuado y concluido, las obras del NAIM hubieran obligado a “desarticular el principal sistema logístico aéreo” del país, reveló el secretario de la Defensa Nacional (SEDENA), el general Luis Cresencio Sandoval al referirse a la importancia estratégica de las instalaciones de la base de Santa Lucía.

En la BAM-1, localizada a unos 60 kilómetros de Texcoco, en donde se construía el NAIM, operan alrededor de 83 aeronaves de nueve diferentes escuadrones (EA101, EA112, EA113, EA401, EA301, EA302, EA303, EA502 y EVA Escuadrón de Vigilancia Aérea) pertenecientes a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM). 

El alto mando de la SEDENA dijo durante la conferencia mañanera del viernes que la BAM-1 de Santa Lucía realizaba sus operaciones aéreas “alineadas con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, es decir, las pistas de ambas instalaciones tienen la misma orientación, lo que permitía realizar operaciones sin tener interferencia una de la otra”. Sin embargo, “de haberse construido el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco, las operaciones aéreas de nuestra base interferirían en el despegue, aterrizaje y patrones de espera, únicamente se estaría en posibilidad de realizar operaciones con helicópteros y que no rebasaran los dos mil 743 metros en altura”, reveló.

No obstante, el general Sandoval, quien durante la administración del general Salvador Cienfuegos Zepeda al frente de la SEDENA fue Subjefe Operativo del Estado Mayor de la Defensa Nacional, no explicó por qué la secretaría no advirtió de esta situación y sus consecuencias y en cambio sí se sumó al proyecto del NAIM, con la construcción de una parte de la barda de seguridad perimetral de la terminal, aun sabiendo que ésta afectaría a Santa Lucía.

El general Sandoval participó en la conferencia mañanera que estuvo dedicada casi por completo a desmentir el reportaje de un diario de circulación nacional que había publicado unos días antes un texto como nota principal acerca el supuesto cobro de “moches” (cuotas) de soldados a trabajadores de la obra del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). 

El diario aseguraba que los soldados le cobraban o quitaban un 30 por ciento de su salario a los trabajadores del AIFA, haciéndolos firmar documentos del pago de sus salarios en los que se les descontaba ese porcentaje sin mayor explicación.  El general Gustavo Vallejo Suárez, director de la obra en Santa Lucía, rechazó en la conferencia todas las acusaciones. Dijo que se trataba de un tema delicado que en realidad podía tomarse como una acusación, un asunto que involucraría a personal militar en la comisión de un delito y agregó que a la fecha no se tenía ninguna denuncia por esa clase de situaciones.

Si hay alguien ha sufrido alguna irregularidad como la señalada, existen los conductos para hacer las denuncias correspondientes, agregó el general Vallejo. Fue en este contexto en el que el general Sandoval intervino para recordar algo de la historia de la BAM-1 de Santa Lucía y su importancia como instalación estratégica para la SEDENA. Explicó que, en 1998, hace 23 años, pasó su revista de entrada en ese campo militar (Santa Lucía) el cuartel general de la 37 Zona Militar, alojando diversas unidades operativas, administrativas, logísticas, planteles militares, un hospital militar y unidades habitacionales militares que eran utilizadas por todo el personal que laboraba en ese campo militar”.

La Base Aérea Militar Número 1 realizaba sus operaciones aéreas alineadas con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, es decir, las pistas de ambas instalaciones tienen la misma orientación, lo que permitía realizar operaciones sin tener interferencia una de la otra, indicó. 

“De haberse construido el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco, las operaciones aéreas de nuestra base interferirían en el despegue, aterrizaje y patrones de espera, únicamente se estaría en posibilidad de realizar operaciones con helicópteros y que no rebasaran los dos mil 743 metros en altura”, reveló Sandoval.

Lo anterior, explicó, “nos obligaba al cierre de esta base aérea considerada como el bastión estratégico de la Fuerza Aérea, por ser el principal centro de acopio en la aplicación del Plan DN-III-E, cuyo objetivo es captar en gran escala las donaciones de víveres y material de ayuda humanitaria para su oportuna distribución por medios aéreos a toda la República mexicana o inclusive al extranjero”.

Para no interferir con las operaciones aéreas de despegue y aterrizaje, se contemplaba que los helicópteros permanecerían ahí en la Base Aérea Militar número 1, en Santa Lucía; los aviones F5 y Embraer (EMB-145 en tres distintas versiones), que son los destinados a la defensa del espacio aéreo y a la vigilancia del mismo, se reubicarían a instalaciones que “tendríamos que construir en el Aeropuerto Internacional de Querétaro.

Toda la parte de aviones de transporte, es decir, los aviones Hércules, los CASA, los Boeing, que transportan tanto personal como carga, tendrían que operar desde la Base Aérea Militar Número 5 en Zapopan, Jalisco, por tener las condiciones de la pista y de instalaciones para poder desarrollar los hangares que se requerían para esas aeronaves, reveló el general secretario. Esta situación implicaría también desarticular el principal sistema logístico aéreo ubicado en esta Base Aérea Militar Número 1, empleando para el despegue la movilización estratégica, de recursos humanos y materiales necesarios para actuar de forma ininterrumpida en actividades operativas en todo el país, logísticas, el Plan DN-III y ayuda humanitaria en cualquier parte del territorio o fuera del país, añadió Sandoval, pero sin comentar por qué en la anterior administración de la SEDENA, en donde él era Subjefe Operativo del EMDN, no se advirtió de esto y, por el contrario, se participó en la obra del NAIM en Texcoco.

Aún más; Sandoval agregó que “operar desde el Aeropuerto Internacional de Querétaro, hubiera limitado la disponibilidad de infraestructura aeroportuaria, de material de vuelo y personal de las unidades del Ejército y Fuerza Aérea; lo mismo nos hubiera pasado con la aviación de transporte y carga que llevaríamos hacia la ciudad de Zapopan”.

Y pese a haberse cancelado el NAIM, el proyecto del AIFA también implicó “demoler la totalidad de instalaciones militares (en la base de Santa Lucía) y proceder a su construcción en otra parte del mismo campo militar ubicada hacia el sur del mismo”. De esta forma fue posible iniciar la construcción de un aeropuerto con todas las condiciones de seguridad, dijo el general Sandoval. (Jorge Alejandro Medellín / Foto SEDENA


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