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El Ejército Mexicano fabricará sus propios cascos antifragmento

La Industria Militar mexicana está en el proceso de adquirir la tecnología necesaria para fabricar sus propios cascos antifragmento con los que requipará a sus tropas a la brevedad posible, comenzando con lotes de prueba para detectar fallas y avanzar en la producción de miles de piezas con características definidas.

Para lograrlo, la Secretaría de  Defensa Nacional (SEDENA) está en proceso de adquirir la maquinaria que le permita fabricar cascos antifragmento tipo ACH (Advanced Combast Helmet) para sus tropas, pasando previamente por una etapa de prueba que comprende la transferencia de tecnología para fabricar un primer lote de 50 cascos que serán sometidos a diversas pruebas de resistencia.

La meta de la SEDENA es llegar a fabricar 61 mil cascos antifragmento para sus tropas en una primera fase, que dará paso a una cobertura más amplia para dotar a un universo de 260 mil efectivos a los que se espera llegar en 2022, incluyendo a los poco más de 12 mil integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).

La SEDENA ha lanzado una Licitación Pública Mixta Internacional para obtener una transferencia de tecnología que le permita fabricar los 61 mil cascos en sus instalaciones, comenzando por un lote de 50 piezas como material de prueba. Los cascos antifragmento serán elaborados en sus Fábricas de Vestuario y Equipo (FAVE).

De acuerdo con la licitación, los recursos para consolidar la transferencia de tecnología provendrán del polémico Fideicomiso Público de Administración y Pago de Equipo Militar (FPAPEM), que en el gobierno anterior no rebasaba los 5 mil millones de pesos (alrededor de 212,8 millones de euros) y hoy, en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, rebasa los 64 mil millones de pesos (cerca de 2.724 millones de euros).

“La transferencia de tecnología para su fabricación deberá contar con reportes de resultados emitido por un laboratorio de ensayos acreditado por el Instituto de Justicia de Norteamérica (NIJ), o por el organismo equivalente en el país de origen, de que el material balístico que oferta como parte de la transferencia de tecnología, cumple con las normas abajo listadas”, señala la licitación lanzada por la SEDENA.Las normas a las que se hace referencia la licitación contemplan pruebas de resistencia, tracción, densidad, reventamiento y peso de la espuma de revestimiento de los cascos. 

De acuerdo con la calendarización establecida por la SEDENA, el primer lote de 5 cascos debió ser entregado a principios de octubre para dar paso a las pruebas y luego a la producción de un primer stock de 5 mil cascos antifragmento que deberán estar listos antes de noviembre de 2022.

La materia prima para fabricar los 5 mil cascos deberá ser entregada por el licitante a más tardar 11 meses después de conocerse el fallo de la Defensa Nacional, debido a que las capacidades de producción de la FAVE para esta clase de equipo son precisamente de 5 mil piezas por mes, según la licitación.  (Jorge Alejandro Medellín / Fotos SEDENA


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