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La dura guerra de los militares mexicanos contra el narco

La del jueves 26 de septiembre ha sido una jornada difícil para las tropas del Ejército Mexicano; en el estado de Guerrero tres elementos del 16 Regimiento de Caballería (16 RCM) murieron al ser emboscados por tiradores dedicados a la siembra de mariguana y amapola. En otro enfrentamiento, este en el estado de Chiapas, un elemento de la Policía Militar (PM) recientemente incorporado a la Guardia Nacional (GN) fue herido de gravedad al recibir un disparo en la Cabeza durante un enfrentamiento en un poblado al sureste del país.

El ataque sufrido en Guerrero hizo que el mando de la zona determinara solicitar el despliegue de dos helicópteros artillados UH-60M Black Hawk para dar con los agresores, incrementando al mismo tiempo el número de efectivos desplazados en el lugar. El primer ataque ocurrió en el municipio de Leonardo Bravo, en la zona serrana de la costa de Guerrero, en donde elementos del 16 RCM que forman parte de la Operación de Erradicación Intensiva Guerrero 3-2019, fueron emboscados por civiles armados, con saldo de dos militares muertos en el lugar y otro más que falleció cuando era atendido en Chilpancingo.

Al menos tres videos de los momentos posteriores al ataque circularon en redes sociales. Los tres fueron grabados por el personal militar agredido. Uno de ellos, el más crudo, muestra en 27 segundos a uno de los soldados del 16 RCM siendo recostado en la batea de un Hummvee que comienza a desplazarse a toda velocidad escapando de los disparos que se alcanzan a escucharse todavía. Un cabo de sanidad y otro soldado acomodan el compañero caído que ya no lleva casco. Lo acomodan, le colocan la cabeza sobre una lona azul y le suben la playera verde al tiempo que el de sanidad comienza a atender las dos heridas de bala, una en el estómago y la otra a la altura de la cadera, ambas con trayectoria de salida por la espalda.

La imagen se mueve todo el tiempo, el Hummvee va por una brecha flanqueada por árboles y plantas. Dos soldados tomas de las manos al herido cuyos ojos se han puesto en blanco, sin mirada, sin reacciones. Una voz pide comunicación con la base para ver si es posible conseguir apoyo aéreo. El soldado de la cámara de combate, el que va grabando, se inclina un poco y repite dos o tres veces “tranquilo comando, tranquilo”, mientras el vehículo rechina al avanzar en el camino de tierra.

Otro video similar muestra en 12 segundos al cabo de sanidad arrodillado junto al soldado herido, tijeras en mano, cortando ropa y revisando las heridas. En la espalda y glúteos del herido la sangre fluye profusamente. El cabo sigue cortando parte del pantalón a la altura de la parte trasera del muslo izquierdo, mientras otro elemento del regimiento, fusil en mano, cuida la retaguardia en la huida hacia zona segura. Junto a él, agazapados pero atentos, dos soldados cuidan el avance en la vanguardia. Uno o dos tiros suenan a lo lejos.

En un tercer video de 19 segundos aparece un soldado dando la espalda a la cámara, con una rodilla en tierra y su arma en la mano izquierda, ocultándose cerca de un pequeño claro. Lo ´rimero que se escucha es “dos muertos y un herido…”, mientras el de tropa respira agitado y escucha a otro compañero que le dice algo. Los videos circularon profusamente durante la tarde y noche. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó sobre lo ocurrido, indicando que “elementos del Ejército Mexicano, al realizar reconocimientos terrestres en el municipio de Leonardo Bravo, Gro., como parte de la “Operación de Erradicación Intensiva Guerrero 3-19”, para la destrucción de plantíos de enervantes, fueron objeto de una emboscada por un grupo indeterminado de personas, quienes con total premeditación y alevosía buscaban causar el mayor daño, resultando tres militares fallecidos, logrando el resto del personal militar reaccionar para repeler la agresión y provocar que huyeran los agresores con rumbo desconocido”.

Ante este hecho, se llevó a cabo el despliegue inmediato del máximo de tropas adicionales, así como, de dos helicópteros UH-60 artillados con el fin de realizar reconocimientos aéreos y terrestres para localizar a los responsables, señala el comunicado de la secretaría. El personal de Generales, Jefes, Oficiales y Tropa que integramos el Instituto Armado expresamos nuestro más profundo pésame a las familias de los elementos que lamentablemente perdieron la vida en cumplimiento de su deber.

Esta Dependencia verificará que se otorguen los beneficios que por ley correspondan a sus derechohabientes, así como, el acompañamiento necesario para apoyarlos en todas sus necesidades ocasionadas por esta cobarde acción, agrega. En Chiapas, un elemento de la Guardia Nacional (un cabo de la Policía Nacional recientemente incorporado a la GN) fue herido de gravedad al recibir un disparo en la cabeza durante un enfrentamiento ocurrido a las afueras del poblado de San Vicente, en el municipio de Bochil.

En ese sitio un grupo de habitantes se manifestaba cerrando los accesos del lugar en protesta por falta de recursos y asignaciones para obras productivas. Versiones de prensa indican que un convoy de policías estatales pertenecientes a una Base de Operaciones Mixtas (BOM) hacía un recorrido de patrullaje cuando se encontró con el bloqueo carretero que trató de desactivar. Al no lograrlo los elementos de la BOM se alejaron del sitio pero fueron alcanzados por los habitantes quienes los atacaron. Los policías lanzaron gases lacrimógenos y se produjo el enfrentamiento en el que el militar recibió un disparo en la cabeza.

El soldado quedó tirado boca arriba junto a un tracto camión rojo mientras, en la gritería, soldados y policías lo rodeaban, le quitaban el caso, las armas y lo subían a la caja de una pick up de la policía para llevarlo a una plaza desde donde un helicóptero militar lo trasladó a un hospital en Tuxtla Gutiérrez para ser atendido. Su estado se reportaba como grave y en terapia intensiva. La Guardia Nacional no se pronunció sobre lo ocurrido.

 


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