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La Armada de México repotencia sus lanchas interceptoras contra el narco

La Armada de México somete desde hace varias semanas a sus 72 embarcaciones interceptoras de alta velocidad a un refaccionamiento de sus fuentes de poder. El proceso se da en el último año de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y del almirante Vidal Soberón al frente de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), en una fase de reforzamiento de la estrategia de intercepción marítima en la que el despliegue de este tipo de embarcaciones ha sido vital para incautar toneladas de cocaína y miles de litros de combustible robado.

Tan solo en este año la Armada de México ha decomisado más de 8 toneladas de cocaína y cerca de 15 mil litros de combustibles robados con los que se hubiera alimentado a decenas de embarcaciones encargadas de transportar drogas, armas y dinero frente a las costas mexicanas.

Para eficientar su nivel operativo en intercepción antidrogas en altamar y elevar su capacidad de vigilancia marítima, la Marina está dotando a sus Patrullas Interceptoras Polaris I con baterías de niquel-cadmio nuevas y ha lanzado una licitación a cuando menos tres empresas para que le surtan el material deseado.

En este caso la Marina busca 8 bancos de baterías de niquel-cadmio con 20 celdas cada uno para, de la marca Saft, para arranque y servicio de las unidades de superficie señaladas. El tamaño exigido es de 121 milímetros de largo, 170 milímetros de ancho y 343 milímetros de alto. Las baterías deberán soportar temperaturas de operación normales que oscilan entre los 20 y los 50 grados centígrados y temperaturas de operación extremas, que van de los 50 a los 70 grados centígrados.

La Marina-Armada de México cuenta con una flota de 266 unidades de superficie, de las cuales 72 son interceptoras de alta velocidad (desarrollan mas de 50 nudos marítimos, unos 92 kilómetros por hora) tipo Polaris II (16 interceptoras), Acuario (6 interceptoras), Acuario B (2 interceptoras) y Polaris I (48 interceptoras).

Las baterías licitadas son para este último grupo de naves construidas en los astilleros suecos Dokstavarvet (en el año 2001) y luego en astilleros navales mexicanos como parte de los cuatro grandes proyectos de construcción naval de la Armada de México: Polaris I, Polaris II (para construir lanchas interceptoras de alta velocidad), Demócrata y Oaxaca (para construir patrullas costeras y patrullas oceánicas de vigilancia marítima).

Como se señalaba líneas arriba, las interceptoras de alta velocidad, guiadas y apoyadas desde el aire por helicópteros Mi-17 y AS 565 Panther, han sido fundamentales para incrementar la intercepción de embarcaciones cargadas con cocaína y combustible robado (delito que se disparó en esta administración), logrando aseguramientos históricos.

En alta mar, buques y Patrullas Interceptoras Polaris, Polaris II, Acuario y Acuario B han logrado el aseguramiento de casi 20 toneladas de droga (cocaína y mariguana) en lo que va del actual gobierno y 14 mil 950 litros de combustible robado. El combustible era transportado en lanchas con motor fuera de borda, con tripulantes preparados para interceptar a los botes cargados con droga y abastecerlos para que continuaran su viaje y entrega de paquetes embalados en varios puntos de la costa del Pacífico mexicano. (Jorge Alejandro Medellín)


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