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Sábado, 15 de junio de 2024 Iniciar Sesión Suscríbase

King Dron, el rey de la batalla en Ucrania. El UAV como arma determinante

GUERRA EN UCRANIA, OTRO FOCO

King Kong acosado por una escuadrilla de biplanos Curtiss F8C-5 Helldiver.

Cuando King Kong (versión 1933 de Merian C. Cooper y Ernst  B. Schoedsack) se subió al emblemático rascacielos neoyorquino Empire State Building fue abatido por una escuadrilla de biplanos Curtiss F8C-5 Helldiver. Unos años después (versión 1976 de John Gillermin) se emplearon helicópteros Bell UH-1 Iroquois para acabar con el famoso gorila gigante.

 

Probablemente si King Kong volviese a las andadas por los rascacielos de Nueva York no sería de extrañar que se emplease algún moderno modelo de vehículo aéreo no tripulado, los cada vez más ubicuos drones, también conocidos por sus siglas inglesas UAV (Unmaned Aerial Vehicle).

En la guerra ruso-ucraniana los drones están desempeñando un papel determinante y hay quien afirma que se están convirtiendo en los reyes de la batalla. Los distintos modelos ocupan todo el espectro de las operaciones y se emplean tanto a nivel operacional como táctico.

Una unidad ucraniana organizada con medios de circunstancias (vehículo pick-up, ametralladora y reflector) para hacer frente a la amenaza UAV.

Una unidad ucraniana organizada con medios de circunstancias (vehículo pick-up, ametralladora y reflector) para hacer frente a la amenaza UAV.

A nivel operacional, los drones se han convertido en sustitutivo o, más bien complemento, de los tradicionales misiles – balísticos o cruceros – para batir objetivos de alto valor ubicados en la retaguardia a grandes distancias del frente de combate. En este conflicto Rusia viene empleando esta combinación – misil y dron - para neutralizar infraestructuras críticas e instalaciones militares en la retaguardia ucraniana para cortar la corriente logística y minar la moral de la población.

Ucrania por su parte, también ha comenzado a ampliar sus acciones con objetivos más ambiciosos, tanto con ataques en Crimea (principalmente para amenazar a la flota rusa de Sebastopol) como con acciones  en el interior de la propia Rusia, alcanzando bases situadas en ciudades tan lejanas como Riazan o Saratov (a unos 500 km de la capital ucraniana).

A nivel táctico, las denominadas municiones merodeadoras, más popularmente conocidos como drones suicida o kamikaze, se han convertido en un arma decisiva en el campo de batalla. Estas municiones no son sino bombas volantes controladas por un sistema electro-óptico (combinación radio y video) que permite identificar objetivos enemigos  y pilotar el aparato hasta estrellarlo contra el objetivo elegido. Estas municiones se han demostrado muy útiles pues su sola presencia provoca un estrés tal que – como muestran los numerosos videos que circulan por Internet – el personal abandona sus posiciones y vehículos cuando detecta el vuelo de estos artefactos.

Además, estos sistemas se han mostrado muy eficaces contra una gran variedad de objetivos: personal al descubierto, fortificaciones a barbeta, puestos de mando, instalaciones logísticas, estaciones radio o radar, piezas de artillería, lanzacohetes o vehículos de todo tipo (en este último caso el dron suele provocar un incendio que acaba inutilizando o haciendo estallar los vehículos acorazados y carros de combate…).

A continuación trataremos de ampliar y justificar esta afirmación haciendo referencia – a modo de ejemplo - a  las características y posibilidades de empleo de algunos modelos. El Kremlin viene empleando varios desarrollos entre los que destacan el Geranium-2; un dron de largo alcance empleado a nivel operacional y el Lancet que podría encuadrarse en la categoría de munición merodeadora cuyo empleo ha de considerarse de nivel táctico.

Una red de protección evita la explosión de un Lancet sobre una pieza de artillería autopropulsada.

Una red de protección evita la explosión de un Lancet sobre una pieza de artillería autopropulsada.

Por su parte, Kiev viene empleando una gran diversidad de drones (muchos de ellos adaptaciones de circunstancias efectuadas sobre desarrollos militares e incluso civiles). No obstante, debemos destacar el empleo del Bayraktar TB2, un vehículo no tripulado en sentido clásico o el Switchblade 300 y el Altius 600M que se encuadrarían dentro de la categoría de municiones merodeadoras.

UAVs empleados por Rusia

El Geranium-2 no es sino la adaptación rusa del iraní Shahed-136. Se trata de un dron kamikaze con un alcance de unos 2500 kilómetros armado con una cabeza de guerra con 50 kilogramos de explosivo. El Shahed-136 puede ser considerado un sistema intermedio entre misil y dron. Tiene un sistema de guiado mixto satélite / inercial, lo que le asemeja a un misil de crucero, pero, a diferencia de éste, puede ser en cierto modo pilotado remotamente pues ha sido específicamente diseñado para recibir instrucciones en vuelo que permiten controlar y reprogramar su trayectoria.

El Lancet es un dron suicida (munición merodeadora) desarrollado por ZALA Aero Group, una empresa filial de la corporación Kalashniov. Este desarrollo tiene dos versiones, la Izdeliye 51 con una autonomía de 60 minutos y una carga explosiva de 5 kilogramos y una opción más ligera, la Izdeliye 52,  con una autonomía 40 minutos y una carga de 3 kilogramos. El Lancet cuenta con  guiado inercial GLONASS aunque en la fase final se pilota mediante un sistema electro-óptico que permite controlar el arma en tiempo real y conducirla hasta el objetivo incluso aunque este se encuentre en movimiento.

UAVs empleados por Ucrania  

El Bayraktar TB2 es en sentido estricto un verdadero UAV ya que se trata de una aeronave pilotada a distancia que se usa como plataforma de lanzamiento de otros sistemas de armas. Desarrollado por la empresa turca Baykar, tiene una autonomía de unos 2500 kilómetros y puede ser armado con varias combinaciones de cohetes y misiles: el Tubitak-Sage Bozok (cohete guiado por laser), el L-UMTAS (misil contracarro aire-tierra), o el MAM (munición inteligente).    Al principio tuvieron un gran rendimiento pero, tras un año de guerra, han perdido parte de su eficacia pues presentan vulnerabilidades tanto en lo que se refiere a las defensas antiaéreas (son fácilmente detectables y de factible derribo) como a los ataques electrónicos.

El Switchblade 300, es un dron suicida fabricado por la compañía estadounidense Aerovirnment. Se trata de un desarrollo muy ligero que puede ser transportado incluso por equipos de personal a pie. Tiene una autonomía de diez minutos, un radio de acción limitado (no superior a 10 kilómetros) y una carga explosiva pequeña (unos 50 gramos). Su rendimiento es aceptable pero su limitada potencia limita sus posibilidades de empleo.

Un soldado ucraniano se prepara para poner en vuelo un Swichtblade 300.

Un soldado ucraniano se prepara para poner en vuelo un Swichtblade 300.

El Altius 600M, fabricado por la empresa estadounidense Area-I, también ha de incluirse en la categoría de dron suicida. Se trata de un aparato medio que puede ser lanzado desde distintas plataformas (terrestres, aéreas o marítimas). Tiene un radio de acción de entre 400 y 500 kilómetros y posibilidades técnicas para actuar en enjambre. Tiene una carga explosiva de unos 5 kilogramos lo que le proporciona capacidad para destruir una más amplia gama de objetivos (incluyendo vehículos acorazados). Estados Unidos está acelerando la entrega en masa de este modelo al ejército ucraniano para paliar las limitaciones del Switchblade 300.

El Altius 600M en vuelo, la nueva apuesta de Estados Unidos para reforzar la capacidad UAV de Ucrania.

El Altius 600M en vuelo, la nueva apuesta de Estados Unidos para reforzar la capacidad UAV de Ucrania.


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