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Cazadores de las cumbres, las tropas de montaña del Ejército español

Noruega, ante la hipótesis cada vez más próxima, de un posible enfrentamiento convencional que implique despliegue terrestre, aéreo y naval en un entorno donde la climatología hostil, con un frío que alcanza cifras de dos dígitos bajo cero y donde la nieve está especialmente presente, viene organizando de forma regular desde 2006 los ejercicios militares “Cold Response” a los que elEjército de Tierra (ET) español envía contingentes especialmente capacitados para soportar tan exigentes condiciones.

Esas tropas, se adiestran regularmente, en fases que incluyen la estival y la invernal, en la cordillera montañosa de los Pirineos que separa España de Francia, un lugar definido por picos de más de 3.000 m. de altura, valles de orografía compleja y escarpada y varios meses caracterizados por la nieve y el frío, lo que los hace óptimos para desplegar en entornos como el interesante escenario geoestratégico del Ártico.

Pocas unidades militares están -manteniendo activos valores como austeridad, sacrificio, decisión, tenacidad y compañerismo- capacitadas para vivir, moverse y combatir, sin solución de continuidad, en espacios caracterizados por montañas altas y complejas o por frío elevado(1), escenarios que requieren soldados formados con un carácter psicológico y físico especial, que les permita mantenerse activos y enfrentarse al adversario en condiciones de vencerlo. Se trata de cualidades que definen a los Cazadores de Montaña, unidades que han visto como sus cualidades y capacidades han sido tomadas en cuenta dentro de la última gran reorganización del ET, detallada en la Orden de Defensa 708/2020, publicada el 28 de julio.

(1) La OTAN tiene, en base a esos factores, varios niveles para definir los diferentes escenarios.

En la misma se establece que, dentro de una organización más orientada hacia la misión, se cuente ahora, tras su implementación orgánica el 1 de enero de 2021, con una Fuerza Terrestre (FUTER) con un Mando de Apoyo a la Maniobra, con estructuras de apoyo al combate y las divisiones Castillejos, que aglutina a seis brigadas de tipo más pesado; y San Marcial, donde encontramos núcleos de acción rápida como la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas (BRIPAC), los diversos batallones que conforman las Fuerzas Aeromóviles del ET (FAMET), el Mando de Operaciones Especiales (MOE) o el recientemente activado Mando de Tropas de Montaña (MTM), al que dedicamos en estas páginas.

En constante transformación

La entrada en eficacia de este último, después de un periodo de unas semanas en las que se ha ido concentrando personal para conformar su Cuartel General (CGMTM), se produjo el 1 de enero y durante el mes de febrero se ha programado que las unidades adscritas al MTM, que quedarán bajo el ahora coronel Francisco Martinez Lozano, entren a formar parte del mismo durante el mes de febrero. El ET, tras distintos avatares históricos, en los que incluso se planteó que sus Tropas de Montaña acabasen transformadas en unidades motorizadas, da un nuevo futuro a una especialidad de combate que tiene mucho que decir ante los retos de futuro que se puedan presentar y las necesidades de tener que actuar en escenarios caracterizados por enfrentamientos híbridos y asimétricos.

Su carácter(2) viene definido por una historia en la que han ido evolucionando, adiestrándose y forjando unas capacidades que les sitúa en el entorno de las tropas de élite y les da un notable prestigio internacional. Los primeros referentes a este tipo de especialistas los encontramos en la decisión que Felipe IV tomó en 1645 para crear un Tercio formado por gente robusta y ligera para maniobrar en terrenos difíciles, a la que se añadirían durante el Siglo XVII unidades como el Regimiento de Fusileros de Montaña, organizado en 1735 para combatir en territorio italiano.

(2) Se trata de unos militares curtidos, duros, austeros y combativos, que se han adaptado especialmente bien a vivir y combatir en condiciones nada favorables.

En su evolución surgieron unidades como las compañías de Fusileros de Montaña, que operaron en Cuba y en Méjico, o los 20 batallones de Cazadores que salieron de la reorganización del Ejército de 1891. En los primeros años del Siglo XX se propició la transformación de 5 de ellos en batallones de Montaña, 3 en el Pirineo, 1 en la Sierra de Gata y otro en la Sierra de Ronda. Pasaron varias décadas y, en 1940, tras la Guerra Civil, se encuadró a las unidades de montaña en las divisiones nº 42 de Gerona, nº 43 de Lérida y nº 52 de Huesca, que en 1943 fueron reforzadas con la nº 62 en Pamplona.

foto: El binomio VAMTAC ST5 equipado con el puesto de tiro del misil de largo alcance “Spike” es una muy buena aportación para hacer frente a unidades adversarias de todo tipo (foto Octavio Díez Cámara).

En el proceso, que llevó a la creación en abril de 1945 de la Escuela Militar de Montaña (EMM) en Jaca, se constituyeron nada menos que 12 regimientos de Cazadores de Montaña (RCZM). En 1961, tras cambiar su numeración y localización, se decidió darles nombre y reforzarlas con elementos orgánicos, como Zapadores y Artillería, que facilitaban su adiestramiento y empleo táctico. Fruto de la transformación organizativa de 1965 quedaron activas la División de Montaña (DM) Urgel 4, la Brigada de Cazadores de Alta Montaña (BRIAM) y la DM Navarra 6, constituyendo esas fuerzas el principal baluarte ante la temida llegada por la frontera de las tropas del Pacto de Varsovia en el caso de que iniciasen un ataque.

La tensión internacional se fue reduciendo y el ET asumió transformaciones e importantes reducciones en sus efectivos y armamento principal. Se sucedieron cambios organizativos, de numeración y traslados de guarnición y, en 1994, se produjo una reorganización que acaba con una sola Brigada de Montaña (BRCZM), integrada en la entonces Fuerza de Acción Rápida (FAR). Tras la Orden Ministerial 144/2006 se asumen más cambios organizativos, que llevaron a su transformación en la Jefatura de Tropas de Montaña (JTM), que se mantuvo activa hasta 2016, cuando se fusionó con la Brigada de Caballería Castillejos II, para dar lugar a la Brigada Aragón I.

Esa transformación continuada acontecida en el último medio siglo, que en buena medida se ha centrado en ir reduciendo capacidades y efectivos, ha propiciado que la especialidad de Cazador de Montaña haya estado a punto de desaparecer. Se decidió mantener activo sólo al Regimiento de Infantería Galicia 64, que quedó encuadrado en la Brigada Aragón I, aunque ya en 2018 se dispuso que también el Regimiento de Infantería América 66, que sólo estuvo algo más de un año adscrito a la Brigada Guadarrama XII como unidad motorizada, volviese a sus orígenes montañeros.

Nuevas capacidades

La transformación del ET hacia operaciones futuras que podrán tener lugar en escenarios especialmente exigentes en los que tropas curtidas serán determinantes, junto a procesos internos de reflexión, transformación y reorganización, ha generado nuevas expectativas para aquellos combatientes forjados con la montaña como escenario. Es por ello que es importante reseñar cuáles son las capacidades más relevantes con las que se identifican a los profesionales de los que aquí hablamos.

Tomando en consideración lo que es su preparación y adiestramiento, las  unidades de Cazadores de Montaña tienen como objetivo el prepararse en un contexto que va más allá del clásico que define a la infantería ligera. Además de centrarse en las capacidades del combate más clásicas, que les permiten actuar en conflictos convencionales o en los más actuales de tipo hibrido/asimétrico, su instrucción técnica está especialmente dirigida a conseguir unos niveles de instrucción individual para la tropa y algunos cuadros de mando que se conocen(3) como de montaña elemental (MTE), que tiene una duración de 425 horas lectivas; básico (MTB), que suma 330 horas más; y avanzado (MTA), que requiere de un esfuerzo de 370 horas adicionales.

(3) Hasta no hace mucho eran los de cazador, esquiador-escalador y guía.

Los oficiales tenientes y los suboficiales sargentos recientemente egresados de las academias pueden solicitar su paso por la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) de Jaca para seguir una exigente preparación, la del Curso de Montaña, que comprende nueve meses muy demandantes y les permite diplomarse en la especialidad. También la EMMOE ha comenzado a desarrollar el I Curso Básico de Montaña para Tropa, con una duración de 612 horas y dividido en los módulos estival e invernal. Ellos, junto a otros mandos más experimentados, serán los que liderarán secciones y compañías para avanzar en su especialización y asumir así una serie de objetivos programados. La instrucción técnica individual y el adiestramiento táctico colectivo marcan el carácter de esta especialidad, que permite, tanto en entornos estivales como invernales, combatir en terreno montañoso y climas fríos con temperaturas de hasta -20 grados C.

Es una especialización que para la mayoría de soldados abarca temáticas como la escalada en nieve y roca por vías aseguradas, los movimientos con raquetas y crampones en pendientes moderadas, el empleo básico de sistemas LEVA (Localizador Electrónico de Víctimas de Aludes) y sondas, el uso del piolet en distintos ámbitos, el esquí en pendientes suaves y moderadas, nociones de movimiento en glaciar y autorrescates, o la escalada como primero de cordada en corredores de baja dificultad, capacitación que sumada llevará a algunos a ser jefes de un equipo independiente con capacidad para actuar en puntos montañosos de poca dificultad y próximos a vías de comunicación.

(4) Los despliegues internacionales de los últimos años les han llevado a Afganistán o Líbano.

Algunos, en función de sus destinos, progresarán más y en su avance para ser capaces de abrir vías de progresión en paredes, moverse con esquíes en pendientes fuertes, tener conocimientos de rescate en paredes y glaciares, desplazarse por distintos medios en condiciones meteorológicas adversas u operar alejados de las vías de comunicación, eso sí siempre bajo la supervisión de mandos con la aptitud de montaña. Además de lo que es el vivir, moverse y combatir en el escenario que caracteriza a su especialidad, estos militares no descuidan otro tipo de adiestramientos en sus jornadas de instrucción continuadas, ejercicios Alfa y otros periodos de capacitación y preparación.

foto: Hay varios espacios donde las unidades del MTM se adiestran de forma regular. El Campo de Batiellas, próximo a Jaca, es un área que está siendo transformada con nuevas instalaciones (foto Octavio Díez Cámara).

Realizan temas relacionados con la especificidad del combate urbano para moverse con seguridad en edificios y organizar la neutralización de los que allí se han fortificado; se ejercitan en aplicar protocolos sanitarios para estabilizar posibles bajas y facilitar su evacuación hacia vehículos o helicópteros; practican largas marchas a pie cargados con pesadas mochilas para soportar una notable capacidad de movimiento sin apoyos ni logística adicional; trabajan las problemáticas del vadeo de cursos de agua para facilitar su progresión y avance; inciden en el tiro dinámico empleando sus armas personales y colectivas para aprovechar en su beneficio el conocimiento de la orografía y de las peculiaridades del clima de montaña donde despliegan; realizan exigentes prácticas, que incluyen las de evasión de campos minados o las de reacción ante artefactos explosivos improvisados IED (Improvised Explosive Devices); se capacitan en la práctica y perfeccionamiento de las tareas individuales propias de las operaciones de paz(4), y aprenden a guarecerse en distintos tipos de refugios, que incluyen los iglús rea­lizados con bloques de nieve y hielo.

Algunos colectivos específicos, como las secciones de Reconocimiento o los Equipos de Esquiadores escaladores, van más allá y se enfrentan a exigentes pruebas técnicas en puntos de los valles de Roncal o Belagua. Por cierto, desde finales de 2020 la EMMOE realiza el Curso Básico de Montaña que, intermedio entre los niveles MTB y MTA, está dirigido a la tropa, de forma que se tienda a generalizarlo a futuro entre este colectivo.

Su importante aportación

Lo expuesto es un proceso exigente, intenso y continuado, que requiere de una capacitación física y psicológica especial, la que define a estos especialistas en montaña del ET. Hoy, tanto mandos como tropa forman parte de las plantillas del Mando de Tropas de Montaña (MTM), que entró en eficacia el 1 de enero de 2021. Su orgánica, que estimamos suma unos mil efectivos, se divide entre varios emplazamientos en las provincias de Navarra y Huesca y, de momento, hasta que no se tome una decisión específica, en beneficio de su actividad recibe apoyos logísticos -refuerzo de suministro, confección de alimentación y evacuación sanitaria- de zapadores y hasta artilleros de la Brigada Aragón I.

Cuatro son a día de hoy sus elementos más característicos: la Jefatura, ejercida por un coronel que pronto será general; el CGMTM establecido en la ciudad de Pamplona formado por secciones que auxilian a la Jefatura en su función de mando y proporcionan distintos elementos para fundamentar sus decisiones en temas de material, personal o seguridad; el Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña (RICZM), y el RICZM América 66. Sobre el RICZM Galicia 64, apodado El Señor, señalaremos que es uno de los más antiguos de España, con casi 500 años de servicio. En su estructura está la Jefatura, que ostenta un coronel, la PLM y la Compañía de Esquiadores Escaladores (CEE), que están acuartelados en el núcleo San Bernardo de la Base Discontinua Oroel de Jaca.

foto:  Los binomios de tiradores de precisión ligeros están equipados con rifles de cerrojo Accuracy AW del 7,62x51 mm., que suelen ser usados con supresores sónicos para evitar su localización (foto Octavio Díez Cámara).

La CEE, con un capitán como líder y formando parte de lo que ahora son las Fuerzas de Apoyo a Operaciones Especiales (FAOES), está adoptando una novedosa  estructura que se sustenta en tres equipos operativos de esquiadores escaladores, que son modulares en entidad, porque tienen una flexibilidad innata que les permite adaptarse a distintas misiones; un Pelotón de Transmisiones con  especialistas y medios de comunicaciones que incluyen(5) potentes radios multibanda VHF/HF (Very High Frequency/High Frequency) Harris RF-5800H para constituir la Base Radio; y un Pelotón de Tiradores de Precisión donde encontramos tres equipos ligeros usando rifles Accuracy AW del 7,62x15 mm. y uno pesado armados con los potentes Barrett M95SP del 12,7x99 mm. (.50 Browning), especializados en cometidos antimaterial.

(5)  Sus equipos de radio son variados y los usan con sistemas informáticos que permiten enviar y recibir en tiempo real mensajes e imágenes.

No muy lejos de la anterior ubicación, en el Acuartelamiento jacetano de La Victoria, se encuentran las instalaciones que ocupa el Batallón de Cazadores de Montaña (BCZM) Pirineos I/64 perteneciente al RICZM 64 que, con casi medio millar de efectivos, está liderado por un teniente coronel. Comprende en su orgánica a una Compañía de Mando y Apoyo, donde se encuadran desde la Sección de Reconocimiento (SERECO), con especialistas más cualificados en cometidos de vigilancia y observación, o la Contracarro, con los puestos de tiro del potente sistema de misiles Spike LR (Long Range), que puede alcanzar objetivos a distancias de hasta 4 km.; una Compañía de Servicios encargada de distintos apoyos; y tres de Cazadores de Montaña con tres secciones de Fusiles y una de Armas de Apoyo en la que encontramos potencia de fuego contundente y complementaria, gracias a ametralladoras pesadas Browning M2 de 12,7x99 mm., lanzagranadas automáticos Empresa Nacional Santa Bárbara (ENSB) LAG-40 de 40 mm., morteros Esperanza y Compañía (ECIA) LL de 81 mm., rifles de precisión de cerrojo Accuracy y Barrett y blindados 4x4 Urovesa VAMTAC ST5(6) y los TOM (Transportes Oruga de Montaña) Bv-206S de Hagglunds.

(6) Los han recibido en fechas recientes como complemento a otros que incluyen los Aníbal y versiones anteriores de los VAMTAC.

Una orgánica y medios similares los encontramos en el RICZM América 66 -apodado el benemérito de la patria- que despliega en el Acuartelamiento Aizoain en la navarra Berrioplano -cerca de Pamplona- y tiene(7) como núcleo ofensivo al BICZM Montejurra I/66, habiéndose valorado como punto de refuerzo la posible creación en su seno de una segunda CEE, de la que ahora carece. Desde la División en la que están encuadrados, en el MTM se propugna para este 2021 que sea capaz de generar un Grupo Táctico de Montaña y un Grupo de Asalto Aéreo, organizaciones de gran capacidad de intervención inmediata que estarían disponibles en adiestramientos o para distintos tipos de despliegues, incluidos los que puedan tener lugar más allá de nuestras fronteras.

(7) Hace unos años se disolvió su segundo batallón, el Estella II/66.

Para acabar, señalaremos que la andadura que este año inicia el MTM va a permitir que el ET disponga de unos recursos únicos y especialmente característicos en lo que a preparación y adiestramiento se refiere, pues son unidades muy versátiles y fácilmente adaptables para operar en entornos extremos. Nos congratulamos de la decisión de su constitución y de que a corto y medio plazo se hagan esfuerzos económicos suficientes para dotarles con materiales y equipos adaptados a sus peculiaridades y necesidades, porque su escenario de trabajo requiere de uniformidad y complementos bien distintos de otros colectivos. Al ser unidades ligeras y motorizadas, el coste asociado a las operaciones del día a día es especialmente rentable y económico.(Octavio Díez Cámara)


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