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Confusa información en prensa sobre el equipo militar salvadoreño

Los medios de prensa salvadoreños han anunciado que el gobierno ha invertido millones de dólares en un patrullero marítimo de buenas capacidades. Se ha publicado como referencia una fotografía de una patrullera de zona económica (OPV) 80 de  Cotecmar. El Diario1.com, por su lado, asegura que será un gasto de $56 millones, ambos datos apuntarían que se trata de algo similar a la OPV-62M adquirida por Honduras.  La Prensa Gráfica anota también como referencia nuestro reportaje (www.defensa.com) sobre las pruebas del OPV-62M y sobre las Damen adquiridas por Nicaragua.  Todo esto se deriva del anuncio oficial de la adquisición de un NCPV y su anticipado arribo a finales del 2019 o principios del 2020. 

Pero el NCPV no es una embarcación oceánica y los reportes no aclaran que la Fuerza Naval de El Salvador (FNES) se encuentra en un estado muy precario, pues sólo el patrullero PM8 funciona plenamente.  Los navíos guardacostas salvadoreños actualmente aventuran más allá de las 200 millas marítimas, están muy gastados y son inapropiados para viajes oceánicos. La flota naval consta de los PM6, PM7 y PM8 (todos de 30 metros), transportes navales (ferries) adquiridos de segunda mano entre 1974 y 1975 y reacondicionados como patrulleros entre 1984 y 1985.  Se suman los PM10 y PM11 que se recibieron nuevos entre 1984 y 1985.  En el 2001 se recibió el PM12 de los excedentes de la Guardia Costera de EE.UU, ya con 30 años de uso.  El PM13 es un pesquero de 20 metros reacondicionado en el 2016 y el PM14, del mismo porte, es un yate científico Bering-65 recibido en el 2017.  Ninguno de los mencionados es considerado “patrullero oceánico” como los que ha adquirido Honduras, y sus capacidades debían limitarse a patrullaje del litoral.  

foto: 85-Defiant de la Metal Shark

El nuevo navío adquirido es una embarcación eficiente y moderna, siendo el primero nuevo que se obtiene desde 1985.  Sin embargo, la embarcación es un patrullero guardacostas, y no un oceánico, teniendo una longitud de tan solo 26,5m, una viga de 6,2m, una profundidad de 3,3m y un calado máximo de 1,8m. 

El Programa Near Coastal Patrol Vessel (NCPV)

En julio del 2017, el entonces ministro de defensa salvadoreño, general de división David Victoriano Munguía Payés, informaba que no sabía nada sobre la entrega de navíos nuevos por parte de los EE. UU, sin embargo, él ya había apoyado el proyecto NCPV de la US Navy, y la nave había sido ordenada ese mismo mes de julio del 2017.  Su entrega nos las confirmaría el capitán de navío Merino Monroy en una reunión exclusiva que sostuvimos en noviembre del 2018 en la comandancia de la FNES. 

El Programa Near Coastal Patrol Vessel (NCPV) se basa en que el país participante, como El Salvador, pague la prima, de $1,8 millones, mientras que el gobierno de EEUU asume el resto del costo de la nave, o sea otros $4 millones que cubren además entrenamiento y garantía.  Cada país recibirá un patrullero, y el contrato de la US Navy con la MetalShark es para la fabricación de 13 navíos de la clase 85-Defiant, por un monto total de hasta $54 millones. 

foto: LCM-8 El Salvador (J. Montes)

El 85-Defiant NCPV se basa en la plataforma Damen Stan Patrol (DSPa) 2606, consistiendo de un casco de aluminio totalmente soldado y en V profundo, con arco inclinado, lomos anchos invertidos y rieles de pulverización. Ofrecerá una durabilidad y mantenimiento del mar superiores, una gran capacidad de carga útil y operaciones económicas.  La caseta del timón del barco tendrá vidrio sin columnas y grandes ventanas de observación para un alto campo de visión. Estará equipado con ventanas de cabina de piloto laterales y de popa que se pueden abrir para permitir la comunicación de la tripulación durante el atraque y las maniobras al lado de otra embarcación.  Su tripulación puede acceder a un paso seguro para atravesar con seguridad la proa y la popa. Las pasarelas antideslizantes a bordo del buque contarán con iluminación LED de bajo nivel para operaciones durante la noche. Las bocas de inspección herméticas y las escotillas de acceso permitirán a la tripulación ingresar a los tanques y las áreas de maquinaria, mientras que la embarcación también integrará escaleras de popa para acceder al agua.

La capacidad de carga de la cubierta será de hasta 4 toneladas, mientras que el peso muerto total de la embarcación, incluidos el combustible, el personal, la carga y el equipo, será de 20 toneladas. La cubierta de popa puede albergar un bote inflable de casco rígido (RHIB) de 5,5m de largo, y su grada permitirá el lanzamiento y la recuperación segura del RHIB, cosa que no es posible con los navíos actualmente a la mano.  Su diseño ofrecerá un alojamiento confortable para más de diez personas para apoyar misiones en el mar durante períodos prolongados.  El equipo de navegación y comunicación a bordo del barco incluirá una brújula giroscópica, un radar, un ecosonda, un registro de velocidad, radios de muy alta frecuencia (VHF) y ultra alta frecuencia (UHF), sistema de posicionamiento global (GPS), un navtex, y un anemómetro.  El buque lo propulsan dos motores principales MTU que desarrollarán una potencia total de 3,260bkW a 2,000rpm. Cada motor está acoplado a una hélice de paso fijo a través de una caja de cambios Reintjes. La sala de máquinas estará equipada con un sistema contra incendios.  Los túneles de la hélice se integrarán en la superficie de popa para lograr un rendimiento mejorado, así como una reducción de tiro, ruido y vibraciones. La energía a bordo será suministrada por grupos electrógenos y el sistema de propulsión proporcionará una velocidad de 28 nudos.  Su armamento se limita a tres o cuatro ametralladoras, aunque podría dotarse del montaje MK-68 de 25mm antes usado en el PM-10 a su entrega en 1984.  El MK-68 seria descontinuado en 1987 por problemas en su sistema eléctrico de alimentación de munición, pero fue plenamente reparado por el CALFA en 2017.

foto: LCM8 de la FNES (J.MONTES)

Aeronaves

Contrario al dato sobre el navío, los periódicos reportan el alarmante estado de la Fuerza Aérea.  Acusan que no hay datos sobre los pagos de la ONU por el uso del personal militar en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA).  El Salvador envió tres MD-500E como parte del contingente Torogoz de la MINUSMA, África Occidental, en el 2015, y en 2017 se enviarían la Unidad de Aeródromos de Apoyo en Tierra y el contingente Cuscatlán, junto con otros tres MD-500E, a servir con la misma MINUSMA.  Tres helicópteros operan desde Timbuctú y otros tres en región de Gao. 

El Diario de Hoy reporta que la Carta de Asistencia 2014-1, suscrita entre la ONU y el entonces ministro de Defensa Munguía Payés, especifica que por cada helicóptero se recibiría un pago de $107,500 mensuales.  Los cálculos del periódico dicen que la ONU ha pagado 15,5 millones al año por el alquiler de los seis helicópteros MD-500E.  En el 2014 se dijo que con el dinero se comprarían nuevos helicópteros y repotenciarían (repararían) los ya existentes.  Sin embargo, la flotilla aérea ha sido considerablemente descuidada.  Hoy día el Escuadrón de Helicópteros ha sido reducido a 2 UH-1H, un Bell 412 y un MD-500E.  Los dos UH-1H ya presentan fallos dado su desgaste, el MD-500 tiene instrumentos arruinados que lo limitan a operaciones diurnas. El Escuadrón de Transporte tiene solo un BT-67 y dos IAI-202 Arava.  Además, otro Bell 412 está en línea muerta desde el 2003, pues le falta una turbina, y otro BT-67 no ha podido recuperarse por la falta de repuestos. 

foto: El USMC ha retirado los Bell 212 - UH-1N Twin Huey (US DoD)

 Alternativas

El Salvador operó en su momento hasta 85 helicópteros portatropas UH-1H, y en septiembre del 2005 se habían presupuestado $13 millones para la renovación de 6 UH-1H al estándar Huey-II.  En mayo del 2007 se anunciaba que otros 6 serían modernizados por la Northwest Helicopters al estándar UH-1P+.  Nadie puso atención cuando los fondos desaparecieron y la flota UH-1H quedó maquillada solamente.

Por otro lado, el golpe de mano en la adquisición de los A-37B de Chile ha dejado hasta 18 de estos aparatos operacionales.  La FAS en realidad solo necesita entre 10 y 12, pues incluso experimenta una fuga de talento de mecánicos y pilotos, reportando que solo hay 7 pilotos de helicóptero disponibles, mientras que 3 otros sirven en el vuelo presidencial. Consideremos que Guatemala necesita aviones para funciones antinarcotráfico.  Con esto en mente, quizás los EE. UU permitiría un trueque de unos 4 A-37B salvadoreños en condiciones de vuelo a Guatemala, recibiéndose en recompensa entre 14 y 16 UH-1N/Bell 212 ex USMC o ex USAF con sus fuselajes plenamente reforzados, remozados a cero horas y re-motorizados con nuevas turbinas y aviónica actualizada.  También podrían incluirse en este juego la reparación del Bell 412, y el BT-67. 

En cuanto a la FNES, necesita dos, en lugar de un 85-Defiant NCPV como remplazo de los PM7, y PM12, que ya no son funcionales.  Se necesita también la renovación de los PM10 y PM11, y hacen falta lanchas de desembarco para atender las islas, y al menos dos buques multipropósito y de capacidades oceánicas, y de ser posible, al menos un patrullero oceánico.  Sin embargo, nunca se tendrá un presupuesto para eso.  La FNES ha buscado al menos dos patrulleros navales de capacidades oceánicas desde el 2000.  En el 2001 se trató de obtener dos R-101 (30 metros) en España.  Luego se negoció con ASMAR por dos LSG Protector (31 metros), sin generar nada. En el 2005, Taiwán ofreció dos de sus patrulleros Gaviota (Hau Ou/Super Dvora de 19 metros), pero terminó financiando otros asuntos políticos. 

Por otro lado, el Ejercito de los EEUU (ojo, el US Army y no su US Navy) está dando de baja su “flota naval”, a incluirse 8 buques de apoyo logístico (LSV), 34 LCU-2000 y 36 LCM-8, junto con una variedad de remolcadores, pequeños transportes y barcazas sin motor, así como algunos camiones anfibios LARC-V.  Con el capitán Merino a la cabeza de la cartera de Defensa se presenta una verdadera oportunidad de obtener alguno de estos implementos navales, pudiendo solicitar la trasferencia de hasta 6 LCM-8 y sus repuestos, pues de aquellas en la FNES solo una funciona. Este tipo de nave son esenciales para atender las islas del Golfo de Fonseca, y los desplazamientos de la infantería de Marina a las costas y lugares aislados del litoral.  Así mismo, un par de LCU-2000 de la clase Runnymede podrían solucionar una serie de faltantes, pues son diseños similares al del BAD-C de Cotecmar, adquiridos por Honduras ($13 millones) y Guatemala ($11 millones).  Un tan solo buque de apoyo logístico (LSV) de la clase General Frank S. Besson, con un desplazamiento de 4.199 toneladas, podría llenar el papel de OPV, y nodriza de larga distancia.  La nave tiene la capacidad de depositar y descargar su carga líquida y seca a áreas terminales poco profundas de tan solo 1,21 metros, costas remotas subdesarrolladas y en vías de navegación interior.  El barco no requiere grúas externas o instalaciones portuarias.  La solicitud podría incluir suficientes MK-68 para todos los navíos.

foto:  LARCV operando desde un LVS (Logistic Support Vessel) de la clase  Gral Frank S Besson (US DoD)

Comparativamente, la región ha visto una regeneración de medios navales sin precedentes.  La Naval de Guatemala ya ordenó una BDA a Cotecmar por $11 millones, y espera una patrullera NCPV ($1,8 millones) y una ex USCG Isla (valorada en $10 millones).  Desde el 2013, Honduras ha ordenado una patrullera oceánica OPV-62M ($50 millones), un BDA de la Cotecmar ($13 millones), dos Damen 4207 y 6 interceptores navales ($62 millones), y un NCPV.  Aun la de Nicaragua ha recibido las dos Damen 4207 usadas ($14 millones), y Costa Rica tres patrulleros Isla ($30 millones), y hasta $9 millones en un NCPV, y navíos de la Eduardoño colombiana.

En cuanto al dinero de la ONU, se sabe que en el 2018 se buscaba la adquisición de los cuatro BT-67 de la Policía Nacional de Colombia, pero se desconoce la conclusión de dichas negociaciones. En el 2016 se esperaba la recuperación de al menos 12 fuselajes UH-1H a modelos Huey-II, y reparación de los otros, por un monto de 30 millones de ayuda entre la USAF y Colombia, pero todo quedó congelado debido al desgaste de los fuselajes UH-1H salvadoreños.  Eso sí, en el 2016 se inició la recuperación y remodelación del PM6 a un logístico naval.  Entre otras perdidas, en el 2018 se canceló el ofrecimiento de Taiwán de 4 UH-1H, y 90 Humvee. Problema aparte es presupuestar la operación y mantenimiento de todo. (Julio Montes, corresponsal de Grupo Edefa para Centro América)


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