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Martes, 10 de febrero de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Estados Unidos intensifica la presión militar alrededor de Cuba con un cerco naval estratégico que recuerda al de Venezuela previo a la extracción de Mauro

Entrada del destructor USS Stockdale (DDG‑106) y los cutter USCGC Stone (WMSL-758) en la bahía de Puerto Príncipe. (Foto: SOUTHCOM)
Entrada del destructor USS Stockdale (DDG‑106) y los cutter USCGC Stone (WMSL-758) en la bahía de Puerto Príncipe. (Foto: SOUTHCOM)

El amanecer del domingo 8 de febrero marcó un punto de inflexión en el equilibrio militar del Mar Caribe. Según registros de plataformas públicas de monitoreo marítimo, como VesselFinder y medios de comunicación de República Dominicana, al menos tres buques de guerra del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) operaron a muy pocas millas de las aguas territoriales de Cuba. Esta proximidad, apenas cuatro millas antes del límite formal de las 12 millas reconocido por la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, constituye una señal inequívoca de la presencia naval de Estados Unidos en las cercanías de Cuba y forma parte de una reconfiguración estratégica tras la operación militar en Venezuela en enero.

El despliegue naval forma parte de la Operación “Lanza del Sur” (Southern Spear), una campaña de seguridad marítima que Washington mantiene activa desde 2025 para intensificar la interdicción de embarcaciones sancionadas, controlar rutas marítimas sensibles y desarticular redes criminales transnacionales, particularmente aquellas vinculadas al flujo de petróleo venezolano hacia Cuba y al narcotráfico regional. En las últimas semanas, la Armada (US Navy) y la Guardia Costera de EE. UU. (USCG) han reforzado su presencia en el Caribe occidental mediante interceptaciones de tanqueros, despliegues del Grupo de Ataque del Portaaviones USS Gerald R. Ford (CSG-12), un Grupo Anfibio del USS Iwo Jima (ARG), destructores de la clase Arleigh Burke y diversas aeronaves de ataque, vigilancia y reconocimiento.

Despliegue del destructor USS Stockdale

En este contexto, la llegada reciente del destructor USS Stockdale (DDG‑106) de la clase Arleigh Burke y los cutter USCGC Stone (WMSL-758) de la clase Legend y USCGC Diligence (WMEC-616) de la clase Reliance a la bahía de Puerto Príncipe (Haití), sugiere un patrón de posicionamiento escalonado alrededor del extremo oriental de la isla de Cuba.

Del mismo modo, otros destructores estadounidenses clase Arleigh Burke fueron rastreados a más de 100 km de la isla, consolidando un arco de presión naval que recuerda las maniobras efectuadas meses atrás frente a las costas de Venezuela. De ser así, el SOUTHCOM repite la misma estrategia operacional utilizada previamente a la operación militar del 3 de enero, combinando despliegue naval, inteligencia de señales, presión diplomática y operaciones de presencia avanzada. 

La Operación Lanza del Sur, oficialmente justificada como un esfuerzo de la administración Trump para combatir organizaciones delictivas marítimas, ha sido interpretada de manera distinta por otros actores regionales. Para la Casa Blanca, la misión “expulsa narcoterroristas del hemisferio occidental” y sostiene la soberanía estadounidense en su vecindario estratégico de acuerdo a la Doctrina Donroe; sin embargo, especialistas de centros de estudios estratégicos como International Crisis Group, advierten sobre su impacto desestabilizador en la relación con gobiernos como el de La Habana, que enfrenta simultáneamente una grave crisis energética y un escenario interno marcado por apagones, deterioro económico y creciente tensión social.

Si bien no existe evidencia de que los buques de guerra estadounidenses hayan ingresado formalmente en aguas territoriales cubanas, su cercanía inédita funciona como un mensaje de disuasión claro. En un Caribe donde confluyen intereses estratégicos de Estados Unidos, presiones sobre Venezuela, tráfico marítimo ilícito y tensiones políticas persistentes, la presencia naval cercana a Cuba constituye un movimiento calculado con implicaciones de amplio alcance. El mutismo del gobierno cubano refuerza la percepción de vulnerabilidad política, mientras Washington consolida una postura ofensiva cuyo radio de acción abarca desde Haití hasta las rutas de suministro energético del régimen cubano.

Por el momento, la operación militar continúa en curso, y todo indica que el SOUTHCOM mantendrá e incluso ampliará su presencia naval en las próximas semanas y meses. El Mar Caribe vuelve a convertirse en un tablero estratégico de alta sensibilidad, donde cada desplazamiento naval redefine el equilibrio militar regional y marca los contornos del próximo capítulo en la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y Cuba que data desde la década de los 60. (Bernardo de la Fuente)

 


Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

2 comentarios

  1. Latam | 10/02/2026 20:34h. Avisar al moderador
    Será mucho más fácil que Venezuela, Cuba no tiene ni un 1/5 de lo que tenia Venezuela y seguro, será más barato soborna a la cúpula Cubana, que la Chavista, por que eso de operación, NADIE LO CREE, FUE UN PACTO Y SOBORNO, sólo es cuadrar el régimen a las necesidades de Us, con el mal gobierno regente, en Venezuela dejó los Chavistas y se fue el burro... y el petróleo.    
  2. Jorge Carpintero | 10/02/2026 12:27h. Avisar al moderador
    Estados Unidos está en repliegue como potencia. Vuelve al Caribe a ejercer poder. Disuasión frente a Cuba? No es una amenaza. América Latina está postrada, sin disparar un solo tiro.    

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