Una investigación de la Subsecretaria de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro reveló que miembros del grupo narcotraficante Comando Vermelho fueron enviados a la guerra en Ucrania, pretextando combatir contra los rusos, para aprender técnicas de combate y entrenamiento en el uso de drones y UAV de alta capacidad. Según las autoridades, la facción busca perfeccionar las estrategias de transporte de armas, drogas y otros materiales entre las zonas controladas por este grupo criminal internacional.
Todo indica que algunos elementos que viajaron a la zona de conflicto aún no tenían antecedentes policiales, lo que facilitó su traslado. Aparentemente, y pretextando simpatias e incluso combatiendo brevemente por Ucrania, la estrategia consiste en permitir que los participantes reciban capacitación en zonas afectadas por el conflicto y regresen a Brasil con conocimientos destinados a fortalecer la capacidad operativa de la organización criminal.
Tras regresar a Río de Janeiro, los hombres entrenados comenzaron a instruir a otros miembros de la facción. La policía afirma que el entrenamiento ya se está llevando a cabo en comunidades controladas por el grupo criminal, incluidas zonas del Complexo do Alemão, una de las principales áreas de operación del Comando Vermelho en la capital de Río de Janeiro.
Según los investigadores, los drones y UAV utilizados por la facción tendrán una gran capacidad de carga y un largo alcance. Cada dispositivo costaría alrededor de 20.000 dólares y tendría capacidad para transportar hasta 80 kilogramos, un peso equivalente a aproximadamente 20 fusiles. Además, los drones podrían recorrer distancias de hasta 12 kilómetros, lo que permitiría conectar diferentes territorios controlados por la organización criminal, en principio,en Río de Janeiro. No se descarta que grupos narcos también intenten entrenar integrantes en Rusia.
Las autoridades sospechan que los drones podrían utilizarse para transportar armas, municiones, drogas y equipos sin necesidad de transporte terrestre, lo que reduciría el riesgo de interceptación policial. El uso de esta tecnología también dificultaría la vigilancia y la lucha contra el narcotráfico en zonas de difícil acceso.
La fuerte amenaza del empleo drones en la lucha contra el narco
Los avances tecnológicos de las facciones delictivas representan un nuevo desafío para las fuerzas policiales brasileñas. El uso de drones de gran tamaño puede ampliar significativamente la capacidad logística y operativa de las organizaciones criminales, además de obstaculizar las operaciones contra el narcotráfico y las ocupaciones policiales en las favelas .
Las organizaciones policiales de Río de Janeiro ya están monitoreando movimientos sospechosos relacionados con el entrenamiento y el uso de equipos en áreas dominadas por el crimen organizado. La policía también busca identificar las rutas de entrada de drones al país, posibles proveedores y fuentes para blanquear el financiamiento de estos movimientos utilizadas por la organización criminal para adquirir la tecnología.
No es la primera vez que los narcotraficantes utilizan personal militar o paramilitar para operar drones. En septiembre de 2024, el entonces cabo de la Marina, Rian Maurício Tavares, fue arrestado por la policía federal luego de que una investigación lo señalara como sospechoso de operar drones para el Comando Vermelho. En aquella ocasión un dron fue utilizado para lanzar granadas en la zona de Gardênia Azul en febrero del mismo año, cuando la favela aún estaba controlada por milicias.
Se volvieron a utilizar pequeños drones como lanzagranadas durante una operación, en octubre pasado, en los complejos da Penha y Alemão- en el norte de la ciudad -para vigilar vehículos de la Policía Civil y la Policía Militar. La operación derivó en un tiroteo que duró nueve horas y dejó 117 sospechosos y 5 policías muertos.
El grupo PCC/Primeiro Comando da Capital, con epicentro en el estado de São Paulo y aún mayor expansión nacional e internacional, viene usando hasta el momento drones más bien comerciales para realizar trabajos de inteligencia, contra inteligencia y vigilancia de áreas controladas o de zonas donde se planifica una acción, como el asalto a un furgón bancario en Paraguay, secuestros o similares . (Javier Bonilla)







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