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El Radar Meteorológico Argentino (RMA), el más austral del planeta

La instalación del Radar Meteorológico Argentino (RMA), en Río Grande, Tierra de Fuego, acometida por el INVAP en el contexto del Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (SINARAME), para la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica, es la más austral a nivel mundial.

Potenciará el uso de los informes, relacionando su uso y mejorando los costes.

El SINARAME es el Sistema Nacional de Radares Meteorológicos,  lanzado en 2011. La primera etapa del proyecto SINARAME, que concluyó en el 2015, consistió en el desarrollo y la fabricación del prototipo del primer Radar Meteorológico Argentino (RMA) de última generación, RMA0 y del primer radar operativo de serie, RMA1. Asimismo, se realizó el diseño, la implementación y la instalación de un Centro de Operaciones (COP) con capacidad de recepción y procesamiento en tiempo real de datos de la actual y futura red nacional de radares meteorológicos.

La segunda etapa del proyecto consiste en la construcción, instalación y puesta en marcha de 10 radares meteorológicos argentinos distribuidos en distintos puntos del país, que se suman a los ya existentes y complementan la red nacional junto con 55 estaciones meteorológicas y el equipamiento para 5 centros regionales de procesamiento.

Este sistema de radares permite la identificación, análisis, monitoreo, pronóstico y evaluación de los fenómenos hidro-meteorológicos y de los procesos físicos que estos involucran, considerando también el análisis de los riesgos que pueden ocasionar los eventos severos. Las principales aplicaciones de este sistema de radares es la descripción del estado del tiempo, generación de pronósticos a mediano y corto plazo;  previsión y monitoreo de contingencias ambientales (granizo, lluvias torrenciales, tormentas severas, etc.); seguridad en la navegación y aeronavegación; estudios de física de la atmósfera y suministro de datos básicos para la investigación científica y tecnológica.

La nueva tecnología permite, a partir de datos tridimensionales, no sólo observar un fenómeno, sino también conocer la estructura de las tormentas, su potencial de trayectoria y de daño, medir la velocidad de las partículas de precipitación que trae y la forma o geometría del fenómeno detectado, para diferenciar si se trata de una gota de agua, de un cristal, de langostas o simplemente de polvo. (Luis Piñeiro, corresponsal de Grupo Edefa en Argentina)


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