Por medio de un Decreto Publicado en estas horas, el 314/2026, se pone en marcha el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA), potenciado por el General Carlos Presti que comanda en este momento la jefatura del Ministerio de Defensa, estableciendo un esquema de financiamiento para mejorar las capacidades de las instituciones castrenses nacionales.
Esta medida redefine la asignación de recursos vinculados a la administración de bienes del Estado, de tal modo cuando se trate de activos que no pertenecen a las Fuerzas Armadas, el 10% de lo recaudado por la enajenación de esos bienes, alquiles o privatizaciones será destinado al Ministerio de Defensa para su aplicación en reequipamiento, modernización e infraestructura estratégica.
En el caso de bienes propios de las instituciones militares, hasta el 70% de los ingresos generados se reinvertirá en el sistema de defensa, hasta el momento dichos recursos ingresaba al Tesoro Nacional y se perdían en el fárrago de rentas generales. Debemos recordar que esta operación se inicia en la época del Presidente Mauricio Macri, que instaló una normativa parecida, el resultado fue nefasto, más de 70 millones de dólares generados por la venta de inmuebles claves del Ejército Argentino se evaporaron en la nube de gastos generales del Estado y la Fuerza no recibió un céntimo, dichos inmuebles ubicados en zonas cotizadas de la ciudad capital permitieron negocios inmobiliarios de fuste y todo se difumino en la oscuridad.
Ahora, tras un anuncio similar hace unas semanas, que implicaba que el 10% del producido de la privatización de compañías estatales iría para reequipamiento castrense, asunto claramente difícil ya que queda poco por privatizar o vender y significan monedas en el espectro militar, se ha modificado la normativa y se pretende priorizar el reequipamiento en función del planeamiento conjunto y las reales necesidades de las fuerzas.
Tras décadas de desinversión, las falencias están a la vista y hace falta un plan programático y sostenido por lustros, para poder siquiera recuperar las capacidades de combate. Este programa, denominado ARMA es solo un paliativo endeble y más propagandístico que coherente. El fallido FONDEF (Fondo para la Defensa), instaurado por la anterior administración política y usado mayormente para sostener empresas estatales fallidas, proyectos faraónicos y planteles de simpatizantes, nunca fue reglamentado lo que permitió arbitrariedades y la mala utilización de fondos públicos.
Las buenas intenciones que claramente expresa la presente administración necesitan mucho más que copiar esquemas fallidos del pasado. La intención de crear una fuente adicional de recursos monetarios, que se sumen al presupuesto específico es importante, y podría darle previsibilidad a proyectos que hoy están parados. Fortalecer el instrumento castrense y aumentar la potencialidad de las instituciones, está siempre presente en cuanta literatura emanada por el MINDEF desde hace años, pero poco se avanzo y mucho menos se efectivizo.
Un punto interesante que si es gerenciado con probidad y capacidad, podría aportar alguna divisa que permita mejorar la crítica situación operativa de las FFAA, que tienen uno de los presupuestos militares más reducidos del continente. (Luis F. Piñeiro)






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