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Regimiento de Dragones "Sagunto" (España 1775)

A principios del siglo XVIII queda entronizada en España la dinastía borbónica en la persona del rey Felipe V, gracias a la descomedida ambición de su abuelo Luis XIV, rey de Francia. El panorama de este tan antiguo como deseado reino no era, sin embargo, demasiado halagüeño; sobre todo por lo que se refiere al aspecto castrense, que dejaba mucho que desear. Para darle firmeza al trono había que contar no sólo con las finanzas sino también con unos Ejércitos dignos que sostuviesen, en la cabeza del joven monarca, una corona todavía no muy segura.

Entre los grandes señores que constituían la corte española, no existía verdadera adhesión a la recién instaurada dinastía, siendo un prócer apartado del ambiente palatino quien, desde el Rosellón, le ofreció al rey Felipe V crear, a sus expensas, un cuerpo de Caballería. Propuso que fuese de Dragones, arma que, aun siendo primicia española en los Ejércitos de Flandes, no abundaba en la Península. El tan generoso benefactor se llamaban don José de Camprodón y San Dionisio. Aceptada la iniciativa por el Rey, éste la oficializó mediante R.D. de fecha 13 de febrero de 1703. Días más tarde le fueron entregados a Camprodón los correspondientes títulos y patentes, quedando de parte del capitán general de Cataluña las medidas a adoptar en cuanto a su organización. Se hizo una recluta de 500 hombres de la región, excepto algunos oficiales y sargentos que por ser ascendidos, procedían de otras zonas de España. El Regimiento estaba formado por diez compañías compuestas de capitán, teniente, alférez, sargento, tambor, pífano y 47 plazas montadas. La Plana Mayor por coronel, teniente coronel, alférez porta-estandarte, sargento mayor y capellán. De esta forma quedó organizado el Regimiento de Dragones de Camprodón, pasando revista de comisario en Barcelona el 5 de junio de 1703.
Su primer uniforme se componía de casaca amarilla con vueltas verdes, chupa, calzón y gorra dragona en verde esmeralda. El tambor y pífano usaban los colores trocados ribetados con una cinta de seda blanca, además de lucir en el pecho y espalda, y también en el frente del tambor, la cruz roja de Borgoña. Constituía su armamento fusil con bayoneta, sable recto, dos pistolas, frasco de pólvora y cacerina. Cruzaban el pecho con ancha bandolera de ante de donde pendían el fusil y la bayoneta. Su estandarte era blanco con bordes anchos amarillos, figurando en el centro el emblema: un castillo que emerge sobre ruinas y un brazo saliendo de entre las almenas blandiendo una trompeta que anuncia gestas heroicas. Lleva un lema en latín que significa: Sagunto da reputación. Veneraba por patrona a la Virgen de Montserrat.
Por RO. en 10 de febrero de 1718 adquirió nombre fijo de Dragones de Sagunto y por RO, de 16 de abril de 1741, y en razón a su antigüedad, quedó como 60 de Dragones de Sagunto. Para entonces ya había renovado su emblema, pues en 1733 se decidió darle otra configuración. En esta, el castillo de Sagunto se destaca sobre la cima de una montaña, sobresaliendo a ambos lados seis enseñas tomadas al enemigo, que el león hispano guarda celoso. De la almena derecha del castillo sale un brazo armado de un puñal, mientras que a la izquierda un sol ilumina los hechos gloriosos. El brazo armado recuerda que en el Todome y Camposanto, ciudades italianas, le fueron arrebatados al enemigo seis estandartes. El lema en latín es largo, pero convincente: El león despojador de Sagunto Sagunto da reputación a su nombre venciendo todos los obstáculos Su brazo en el Todoine y Camposanto arrebata seis estandartes.
Una vez organizado el regimiento Camprodón, en 1703, partió para la campaña de Portugal. A su paso por Toledo el Rey, como detalle de exquisita cortesía, hizo desfilar al vistoso Cuerpo de Dragones ante la que fue reina de España, doña Mariana de Neoburgo, viuda de Carlos II, que se encontraba allí desterrada.
El Camprodón intervino en infinidad de batallas a través de su larga historia. En Portugal actuó a las órdenes del mariscal Tilly. Se le vio por Arronches, Porto Alegre, Castel Davide, Villarreal, luego en Egea, Villaviciosa, más tarde en Cataluña. Pasó a continuación a África, luchando desde 1720 a 1721. Vendrían luego, en 1741, las campañas de Italia, donde se enfrentó a las tropas de Eugenio de Saboya. Años más tarde embarcó en expedición hacia Argentina, participando en la acción de la isla de Santa Catalina. En el año 1782 tomó parte en el bloqueo de Gibraltar. Luego vendría el enfrentamiento con los franceses, en los Pirineos y a continuación la Guerra de la Independencia, con acciones en Bailén, Mora, Consuegra, Los Yébenes, etc.
En 1823 tuvo lugar la disolución del Ejército liberal, quedando el regimiento como 3º de Caballería provisional y, a través de las guerras carlistas, figuró de las siguientes formas: en 1826 es 6º de Ligeros; en 1844, 9º de Lanceros y en 1873, 8º de Caballería. Estos serían los números que ocupó en la escala general durante el siglo XIX.
También en este tiempo, y desde su fundación, cambió varias veces de nombre, teniendo, en concreto, los siguientes: 1703, Dragones de Camprodón; 1710, Dragones de Marimón; 1711, Dragones de Abarca; 171 5, Dragones de Marimón, de nuevo; 1718, Dragones de Sagunto; 1824, 3° Provisional; 1826, Ligeros de Albuera y 1844, Lanceros de Sagunto. Ya en el siglo XX: 1931, Cazadores de Taxdir nº 8; 1935. Cazadores de Taxdir nº 8 de Caballería; 1936, 7º de Caballería; 1939, Grupo de Explotación y Exploración nº 2; 1940, Regimiento Mixto de Caballería nº 12, 1943, Regi,niento de Cazadores Sagunto nº 7; 1959, Brigada Independiente de Caballería afecta a la División de Infantería nº 22; 1963, Regimiento de Caballería Blindado Sagunto nº 7 y 1965, Regimiento Ligero Acorazado de Caballería Sagunto n° 7, con dependencia orgánica de la División de Infantería Guzmán el Bueno nº 2..


Texto y dibujo de Miguel Montaner


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