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Reorganización de esfuerzos en la Policía Nacional de honduras

(defensa.com) La Oficina del Comisionado Nacional de Defensa y Seguridad, bajo el mando de Arturo Corrales, ha informado que se conformarán dos fuerzas de tarea conjuntas, siguiendo el patrón ya establecidos por otros países de la región.  La Fuerza de Tarea Conjunta Combinada Interinstitucional tendrá la misión de desarrollar una acción coordinada operaciones entre elementos de la Fiscalía, la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, el Poder Judicial, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Se constituye con una Unidad Táctica Antinarcóticos, una Táctica Antisecuestros, otra Táctica Antiextorsiones, una Táctica de Fronteras y una Táctica de Registro y Control de Armas.

La segunda será la Fuerza de Tarea Policial de Investigación, cuya misión será operar y lograr resultados en los delitos mayores como homicidios, sicariato, secuestros, extorsiones, narcotráfico, lavado de activos y privación de dominio, maras y pandillas y delitos transnacionales como la trata de personas.
En marzo, durante una visita oficial del subsecretario de Estado para el Combate Internacional de Narcóticos de Estados Unidos, William R. Brownfield,  este país ofreció un fondo de 16,3 millones de dólares, de los que 6 millones serán para apoyo y entrenamiento y los restantes 10,3 serán utilizados en apoyo a los asesores, entrenamiento y equipamiento a las fuerzas de tareas de policías y fiscales enfocados en el combate de la violencia y lavado de dinero. Parte de los fondos serán utilizados también para apoyar programas antimaras, investigaciones y operaciones similares, así como entrenamiento de policía comunitaria, investigación de la escena del crimen y seguridad fronteriza.
En mayo el Congreso Nacional aprobó la conformación de la fuerza de élite denominada unidad Toma Integral Gubernamental de Respuesta Especial de Seguridad (Tigres).  Esta formación funcionará como un órgano especial de la Policía Nacional que responde a bajo la Estrategia Interinstitucional de Seguridad.  Se le asigna al Ejército el proveerles el apoyo requerido.  Desde hace meses se sabe que los primeros 200 elementos de esta unidad serán precisamente militares, y sujetos a la disciplina militar.  Sin embargo, en junio, se procedió a la anulación de los artículos que permitían la transformación de la nueva entidad en una militarizada, para transformarla en una policía más cercana a la comunidad, y para permitir que la unidad sea acompañada permanentemente por fiscales y jueces con competencia nacional.  Así mismo, la unidad no será ubicada en batallones militares y estará conformada únicamente por policías que hayan pasado las pruebas de confianza.  No está claro qué será de esos 200 efectivos militares entrenados inicialmente para conformar la fuerza.  En realidad el entrenamiento no tiene que desperdiciarse, pues puede ser utilizado en otras unidades.

 

Así mismo, se ha anunciado que la Secretaría de Seguridad y la Dirección General de la Policía Nacional ha fusionado la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) y de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI), y estas han pasado a convertirse en la Fuerza de Tarea Policial de Investigación (FTPI).  La reorganizada entidad ha pasado al control del comisionado Alex Villanueva Meza y se ha inventariado el equipo de la DNIC en sus instalaciones de la colonia La Cañada.
Se procede con la depuración de la Policía, afirmándose que se ha logrado ya al menos un 85% de la fuerza a manos de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial.  Otros medios apuntan que dicho proceso no ha logrado los resultados deseados, pues en los primeros 13 meses de su implementación sólo se habían dado 33 órdenes de separación del cuerpo (compuesto por 14.000 agentes), y de ellas solo se habían aplicado siete.  
A todo esto se agrega un enemigo bien equipado y financiado.  En mayo se descubría un buzón de armas que se cree pertenecía a los Zetas.  Se cateaba una casa en un barrio de San Pedro Sula, confiscándose entre otras cosas dos ametralladoras M-60, 15 granadas y un kilo de cocaína.  En enero, fuerzas de seguridad hondureñas habían confiscado un arsenal en un rancho en Choloma, también cerca de San Pedro Sula, donde encontraron un fisil de asalto AK-47 chapado en oro y con incrustaciones de diamantes y esmeraldas.
La Policía de Honduras se ha visto envuelta en una serie de problemas en los últimos meses.  Además de la controvertida depuración, se han perdido armas y otros materiales.  Entre otros, los dos Bell 206 denominados Halcón 1 y 2 adquiridos en 1999 para el uso de la Policía Nacional, a un costo de medio millón de dólares cada uno, estarían abandonados en el aeropuerto de Toncontín.  Los aparatos, equipados con materiales especiales, serian en realidad utilizados como medios VIP para el traslado de ministros, viceministros de Seguridad y por los directores de la Policía. (JMAH).
Fotografías:
·Equipo de elite de la Policia de Honduras.
·Capturas en San Pedro Sula.


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