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La petrolera China Sonangol cerrará este mes la compra del Grupo Rodman, la mayor operación en la historia del sector naval gallego

(defensa.com) Antes de que finalice el mes de marzo, el Grupo Rodman quedará bajo el control de la petrolera China Sonangol. Según confirma La Voz de Galicia, la petrolera asiática tomará una participación mayoritaria, por unos 100 millones de euros (el porcentaje será inferior al 90 %) en los tres astilleros de la compañía: Rodman Polyships, Metalships & Docks y Rodman Lusitania, la filial portuguesa, con sede en Valença.

China Sonangol necesita, para sus actividades en Angola y también para alquilar a países de África, de remolcadores, ferris y gabarras con generadores eléctricos. El impacto en la carga de trabajo será de gran importancia, según una fuente autorizada y mediadora en las negociaciones que cita el rotativo gallego, “Se traerá un gran volumen de barcos para todas las empresas del grupo, barcos de fibra y barcos de acero”. Además, el volumen de actividad desbordará la capacidad de las instalaciones adquiridas por lo que, según el representante de Sonangol, “se subcontratará actividad con otros astilleros”.

Según La Voz de Galicia, la inyección de carga de trabajo a otras empresas es un compromiso adquirido con la Xunta en el marco de las conversaciones mantenidas para requerir el visto bueno del Gobierno autónomo a la operación.

El presidente de Sonango, Sam Pa, firmará el contrato de compra en una semana o 10 días. Ese es el plazo que ayer reconoció el Grupo Rodman que hay sobre la mesa para el cierre de las negociaciones. Por su parte, desde Rodman se admite que la transacción “está muy bien encaminada”, si bien, según la Voz de Galicia, se resisten a hablar de venta y explican el acuerdo como “una toma de parte del capital de Metalships, Polyships y Rodman Lusitania, sin que esté decidido todavía el porcentaje”. Rodman explica la entrada de China Sonangol como el resultado de unas negociaciones que “una vez culminadas, darán paso al objetivo de aumentar de inmediato la carga de trabajo y la plantilla para dar mayor dimensión al astillero”. La  empresa gallega asegura asimismo que su situación es de “absoluta solvencia. No hay deudas bancarias ni asuntos fiscales pendientes. Esta es una operación limpia que solo genera valor”.


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