En un rápido giro de los planes contra el narcotráfico de la administración Trump, el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) ha iniciado, 5 días después de la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, el retiro del área del Caribe de activos navales y aéreos, además de tropas de combate. Funcionarios del Pentágono han confirmado este repliegue, que representa un cambio táctico luego de varios meses de operaciones intensivas en la zona.
Aunque la Casa Blanca sigue considerando diversas opciones militares, según cómo evolucione la situación estratégica, parte de los recursos navales movilizados durante las semanas anteriores a la captura ya están siendo retirados. Este ajuste militar, reportado por el The Washington Post, que ha confirmado con fuentes del Departamento de Guerra, refleja una modificación en la estrategia estadounidense tras haber alcanzado los objetivos inmediatos de la operación.
Entre los movimientos más relevantes destaca la reubicación unidades de superficie de las Fuerzas Navales de EE. UU. del Sur/4.° Flota, como el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima (LHD 7), de la Clase Wasp, y su grupo aéreo embarcado y del transporte de asalto anfibio USS San Antonio (LPD-17), primero de su Clase, que han sido trasladados desde el área del Caribe hacia aguas al norte de Cuba, en el Atlántico. Ambas unidades formaban parte del Grupo de Combate Anfibio que respaldó la Operación Resolución Absoluta contra el exmandatario venezolano y habían sido identificadas por fuentes del Pentágono como elementos esenciales del dispositivo estadounidense. Al menos uno de estos buques podría retornar a la Base Naval de Norfolk en las próximas semanas, según funcionarios citados por el Post.
Al repliegue de buques también se suman la retirada de aeronaves del Mando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que tomaron parte en la operación, entre ellas los Bell-Boeing CV-22B Osprey de Operaciones Especiales y Lockheed MC-130J Commando II, lo que confirma que los activos aéreos desplegados para la misión han reducido su presencia en la zona. Estos medios fueron empleados en tareas de búsqueda, rescate en combate y apoyo a las fuerzas que ejecutaron la captura del líder venezolano.
A pesar del repliegue, los buques del US Navy continúan bajo control del SOUTHCOM y podrían regresar rápidamente al Caribe si la situación lo exigiera. La administración del presidente Trump ha sostenido esta semana una firme postura frente al nuevo Gobierno venezolano, haciendo saber que mantiene abierta la posibilidad un despliegue limitado de tropas en tierra, especialmente para la protección de infraestructura petrolera estratégica dentro del país sudamericano, que será ahora controlada por Washington.
El retiro parcial de activos, tanto de superficie y aéreos como de tropas de combate, representa una reducción de varios miles de efectivos, dejando al SOUTHCOM con un contingente aproximado de 12.000 militares en el área, por otra parte, durante 7 días ninguna otra lancha rápida ha vuelto a ser ataca en la zona, por lo que pareciera que el Pentágono podría haber cambiado la línea estratégica de la Operación “Lanza del Sur”. (Bernardo de la Fuente)




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