En el marco de la FIDAE 2026, Airbus Defense and Space entregó un reconocimiento especial a la Fuerza Aérea de Chile (FACh) por los 14 años de operación exitosa del satélite FASat-Charlie, el primer sistema chileno de observación terrestre completamente autónomo.
El hito se conmemora justo cuando el satélite, lanzado el 16 de diciembre de 2011 desde el Puerto Espacial de Kourou en la Guayana Francesa, ha superado con creces su vida útil original de cinco años. Hoy, casi triplicando esa expectativa, sigue entregando imágenes de alta resolución desde su órbita heliosincrónica a 620 kilómetros de altura, completando alrededor de 14 vueltas diarias al planeta.
“Este satélite le ha brindado grandes conocimientos a la institución y, mejor aún, con un escenario donde el país puede observar el espacio desde otra perspectiva”, señaló el Director Espacial de la FACh, General de Brigada Aérea Christian Stuardo Núñez, al recibir el reconocimiento.
La trayectoria espacial chilena no empezó en 2011. Ya en 1995, la FACh dio sus primeros pasos con el FASat-Alfa, un proyecto pionero que, pese a no separarse correctamente del satélite ucraniano que lo llevaba, marcó el ingreso del país al ámbito orbital. Tres años después llegó el FASat-Bravo, que operó con éxito por más de cuatro años y aportó imágenes valiosas para agricultura y monitoreo ambiental.
El verdadero salto llegó con el FASat-Charlie, integrado en el Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT). Desde entonces, sus datos han sido un activo estratégico para las instituciones de Defensa. El Ejército, la Armada, la propia FACh y el Estado Mayor Conjunto han utilizado sus imágenes para análisis de inteligencia y para reforzar la capacidad de disuasión del país. En el ámbito de la seguridad interior, ha apoyado operaciones como el Plan Frontera Norte y el monitoreo en la Región de La Araucanía.
En el plano civil, su aporte ha sido igualmente significativo. El satélite ha sido clave en la respuesta a emergencias naturales, incendios forestales, inundaciones, terremotos y erupciones volcánicas como las de Chaitén, Villarrica o Calbuco. Sus imágenes permitieron evaluar daños con rapidez y coordinar mejor las ayudas. También ha optimizado procesos productivos, desde la prospección minera hasta el monitoreo hídrico y agrícola en regiones como Biobío y Maule, además de actualizar la cartografía nacional y controlar grandes obras de infraestructura.
Universidades como la de Chile y la Técnica Federico Santa María han aprovechado sus datos para proyectos de agricultura de precisión, calibración de imágenes y estudios ambientales. A nivel internacional, el FASat-Charlie ha generado interés en países como Brasil, México, España y Colombia, abriendo puertas a la cooperación técnica y elevando el perfil de Chile en el ámbito espacial.
Todo este esfuerzo diario recae en el Grupo de Operaciones Espaciales (GOE) de la FACh, la unidad encargada de operar y mantener en órbita el sistema, planificar las capturas de imágenes, actualizar su posición y monitorear posibles riesgos de colisión con otros objetos espaciales. Ingenieros y especialistas de la institución han realizado ajustes técnicos y maniobras que han permitido extender su vida útil, demostrando una notable capacidad de adaptación y creatividad local.
Ese bagaje acumulado durante más de una década es la base del Sistema Nacional Satelital (SNSat), el programa estratégico que busca pasar de un satélite único a una constelación de observación terrestre, respaldada por una red científica, técnica y académica robusta.
El corazón de esta nueva etapa es el Centro Espacial Nacional (CEN), inaugurado en diciembre de 2025 en la comuna de Cerrillos por el Presidente de la República. Esta infraestructura de vanguardia, construida en dependencias de la Base Aérea Los Cerrillos, permitirá diseñar, fabricar, integrar, probar y operar los futuros satélites chilenos, además de procesar de forma avanzada los datos geoespaciales. Su puesta en marcha marca un paso concreto hacia una mayor soberanía tecnológica espacial al servicio del Estado y la ciudadanía.
A 14 años de su lanzamiento y con la mirada puesta en llegar a los 15, el FASat-Charlie se ha convertido en un símbolo vivo de perseverancia y ambición nacional. Lo que comenzó como un desafío operativo se transformó en un testimonio de que, con esfuerzo colectivo, experiencia acumulada y confianza en las capacidades propias, Chile puede mantener sus sueños en órbita por mucho más tiempo del inicialmente previsto. (Luis Andres Lautaro)






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