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Modernización de la Armada Colombiana, entre el plan “puente” y el “faro”

La Armada de la República de Colombia (ARC),  que ya cuenta con la mayoría de sus unidades principales por encima de los 35 años en servicio y desde hace aproximadamente 10 se encuentran modernizadas y a la fecha con una operatividad alta, se prepara para el futuro con el Plan “Faro”, que tiene como espina dorsal la construcción por COTECMAR de la próxima fragata nacional, denominada PES (Plataforma Estratégica de Superficie).

La ambición de la Armada de Colombia es grande y en varios documentos oficiales se habla de la construcción de hasta 8 PES, una cantidad en la que desde los tiempos de la adquisición de las actuales FS-1500, a principios de los ochenta, se ha pensado, al tener costas en dos océanos. En esa época, por las condiciones presupuestarias, se permitió la adquisición de solo 4 unidades sin el sistema de defensa antiaérea SAM (Surface-Air Missile), el cual estaba previsto para ser ubicado delante del puente de mando. Hoy aún se puede ver el espacio destinado para ello y parece que el mismo problema de dinero se presenta.

La Armada colombiana había establecido en su momento el Plan Puente, el cual consistía en la adquisición de fragatas usadas que permitieran cubrir por unos años el hueco que dejarían las FS-1500 al salir de operación, pero tras varios análisis, y teniendo en cuenta las condiciones de las actuales, se pensó en conservarlas con altos estándares de mantenimiento y evitar el gasto que significaría adquirir al menos 2 unidades de segunda mano en el marco del Plan. La intención era dar prioridad a la PES y enfocar todos los recursos hacia este proyecto.

foto: Submarino U-206A ARC “Intrépido” en muelle de la Base Naval “Almirante Padilla” en Cartagena de Indias (foto Armada Nacional de Colombia)

En un principio todo iba bajo el cronograma planteado y se hicieron estudios y contactaron astilleros que estuvieran interesados en participar en este desarrollo, pero últimamente el proyecto se encuentra estancado. Análisis recientes han establecido que COTECMAR necesitaría de una alta inversión para mejorar y adecuar sus instalaciones para ello, pero al reducir de 8 a 4 las unidades, como se escuchaba recientemente, los números no cuadraban, siendo una inversión excesiva para la construcción de sólo esos ejemplares.

Se hicieron varios contactos con otras armadas interesadas también en renovar sus unidades de superficie, pero cada una tiene aspiraciones y necesidades diferentes y así, a día de hoy, el proyecto PES se encuentra sin un rumbo fijo. Ya la Armada ha hecho saber al Gobierno Nacional lo peligroso que puede ser para el país dejar pasar el tiempo y no tomar una decisión rápida, pues las FS-1500 cumplen 35 años. Todas entraron en servicio en un rango de 4 años entre la primera y la ultima en ser comisionada y esto significa que el día que cause baja a la primera, las otras lo harán prácticamente de manera consecutiva.

Si el Gobierno no quiere entrar en las costosas adecuaciones de COTECMAR para hacer buques de más de 3.500 ton., tiene dos opciones: La primera es reactivar el Plan Puente, de adquirir o hacer fila en busca de unidades usadas y que se encuentren en buenas condiciones; y la segunda es reducir las PES a 2.000 ton, que es la capacidad actual del astillero, y construir corbetas que ronden ese desplazamiento.  Esta última opción sería muy viable, al ya tener COTECMAR la posibilidad de fabricar unidades como las OPV-80, que tienen 1.728 ton.

Las OPV-80 y los CPV-46

Sólo el tiempo y el actual Gobierno podrán dar una luz en cuanto al remplazo de las FS-1500. Siguiendo con este análisis, la incertidumbre también ronda otros proyectos ya en ejecución por la Armada y COTECMAR. Si bien el desarrollo de la PES es ambicioso, la pregunta que surge es: ¿Por qué no se continuó con proyectos ya exitosos, como la fabricación local de las patrulleras oceánicas OPV-80, licencia adquirida a la alemana Fassmer y que ha dado como resultado la construcción local de 3 de unidades de un total de 6 proyectadas?

La respuesta puede ser que se prefirió continuar con un desarrollo netamente local, conocido como OPV-93C, el cual pretendía unidades más grandes, pesadas, con mejores capacidades y con la posibilidad de embarcar misiles antibuque de ser necesario. El diseño preliminar ya estaba establecido, se presupuestó iniciar la construcción de la primera a mediados del año pasado, pero a la fecha se desconoce la intención real de continuar con este proyecto de patrulleras oceánicas, necesario para quitarle trabajo a las FS-1500 en ese rol en las fronteras marítimas del país.

foto: OPV-80 ARC “7 de Agosto” antes de su botadura y entrada en servicio (foto Armada Nacional de Colombia).

La misma inquietud ronda el desarrollo conjunto con Corea del Sur del patrullero de costa CPV-46. Se construyeron 3 unidades, 1 de las cuales en Colombia y las otras 2 en astilleros surcoreanos, de un total de 16 presupuestadas y lo último que se supo es que, debido a la experiencia ganada, se harían algunas mejoras en su diseño, pero nuevamente se desconoce la continuidad del proyecto. Todo lo mencionado contrasta con que, a la fecha, en COTECMAR no hay una sola unidad en fabricación para la ARC y el panorama es preocupante, pues el presupuesto destinado para inversión en 2019 es escaso y no aclara la posibilidad de destinar dineros que no sean los necesarios para el mantenimiento de los equipos actuales.

Incluso, a falta de la PES, tampoco se percibe lo que hace un par de años fue de interés: dotar a las FS-1500 de un sistema SAM de mediano alcance.  Ni siquiera se contempla la automatización del actual sistema manual Mistral–Simbad de fabricación francesa. Los interesados se preguntan qué paso con la buena planificación de estos proyectos que tenía la ARC, que de las tres fuerzas era la que mejor perspectiva tenía en cuanto a la renovación de sus equipos y unidades, con documentos muy bien desa­rrollados, necesidades concretas, analizadas y claramente suplidas en los estudios que llegaron a la mesa del ministro de defensa.

El proyecto PES puede ser remplazado por un buen Plan Puente, pero el problema es que las fragatas usadas en buen estado son muy pocas y se requieren contactos y propuestas reales que deben de iniciarse lo antes posible, pues el interés en este tipo de unidades es constante y en un abrir y cerrar de ojos se puede perder la posibilidad de hacerse con unidades en buen estado y, sobre todo, equipadas con armamento homologado por la OTAN, algo muy costoso de adquirir para equipar unidades nuevas. La Armada colombiana hace su tarea, pone sobre la mesa propuestas serias y está en el ejecutivo destinar los recursos o, mejor aún, promover ante el Congreso una ley que permita destinar lo necesario para la renovación de equipos militares y no continuar todos los años solicitando y justificando la necesidad apremiante de proteger la soberanía nacional.

Revista Defensa nº 491,  marzo 2019, Carlos Vanegas


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