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Por tierra, y mar con el Plan Cuscatlán en El Salvador

Hace 27 años se constituyó la Brigada Especial de Seguridad Militar (BESM), remplazo de lo que había sido la Guardia Nacional.  A la nueva unidad se le entregó la misión principal de la protección de fronteras y la de órgano auxiliar de la administración de justicia castrense (policía militar).  Inicialmente organizada en dos batallones de policía militar y dos de guarda-fronteras, hoy día la BESM cuenta con tres unidades orgánicas estratégicas, como lo son la Guardia de Honor, el Batallón de Policía Militar y el Batallón de Protección de Fronteras.  Es evidente que, dada la situación actual y el decidido apoyo de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) a los diferentes planes de gobierno, la BESM debía ser piedra base de una expansión de las unidades de policía militar y de guarda-fronteras.  Entre los detalles curiosos, el batallón de PM tendría como dotación la subametralladora MP-5, hasta su remplazo con el fusil de asalto FN-FNC, misma que dota el Batallón de Paracaidistas. 

La BESM participa plenamente en el Plan Control Territorial, enmarcado en el Plan Cuscatlán.  Su dotación incluye unidades motorizadas equipadas con picops.  Pensamos que en su lugar la dotación motorizada debía agrupar todos los jeeps AIL M240 Storm, jeep J8 y tanquetas UR-416, acomodando su logística y permitiendo con ello que el Regimiento de Caballería se dote con equipos más apropiados para tareas de defensa.    

foto: Policia militar con fusil FN FNC

La FAES ejecuta y enmarca la misión constitucional en 4 ejes: la Defensa Externa, Apoyo a la Seguridad Pública, Obras de Beneficio Público y Auxilio a la Población y Paz Internacional. Desde junio del 2018 hasta mayo 2019 se desarrollaron operaciones conjuntas en diferentes puntos del país, envolviendo unos 7.500 efectivos dentro del Plan Cuscatlán, en Apoyo a la Seguridad Pública y en apego al apoyo a la Policía Nacional Civil, y de igual manera se ha apoyado a la Dirección de Centros Penales, brindando seguridad externa en los diferentes centros penitenciarios y de readaptación de menores.  En la función de Apoyo a la Paz Internacional, se mantienen desplegados tres contingentes aéreos en Malí, y 17 observadores militares distribuidos en Colombia, Sudán, Sudán del Sur y Sahara Occidental y se continúa apoyando el proceso de pacificación en el Líbano.  Se han realizado 420 misiones de Defensa Externa en ejercicio de soberanía en todo el país, acumulando 13.797 patrullajes terrestres.

En cuanto a las Obras de Beneficio Público y Auxilio a la Población el Ministerio de Defensa apunta a la labor de la Fuerza de Tarea Naval Tridente (FTNT), que en cosa de un año ejecutó operaciones de intersección marítima contra el narcotráfico, incautando más de 12.140 kilos de cocaína, equivalentes a $303.500.000.  Se agrega a esto los 5.303 patrullajes navales en el territorio marítimo insular realizados por la Fuerza Naval (FNES) en apoyo a la Defensa Externa.  

foto:  El 85 Defiant MetaShark

Es notable que, a pesar del pobre apoyo y atención prestada a la FNES por el liderazgo político de otros tiempos, esta se ha desarrollado como la segunda más exitosa de América.  Hemos detallado el maltrecho estado de la flota, pero eso no le quita a la dedicada labor, y decidido valor, de los elementos navales.  Habiendo anulado el narcotráfico cercano a la costa, ahora los marinos salvadoreños se aventuran hasta las 300 millas náuticas en persecución de los narcotraficantes, interceptando las rutas tan lejanas que se traducen al sur de islas Galápagos.  Entidades internacionales especializadas en la lucha contra el narcotráfico apuntan que la pequeña naval, con pocos medios y fondos, ha roto todos los récores de incautaron de drogas, pues desde la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 hasta el 2014 se habían incautado un total de 3.5 toneladas de cocaína.  Por otro lado, desde el 2015 hasta finales del 2017 se habían decomisado más de 20 toneladas, equivalente a más de $500 millones.

Esta tenacidad y dedicación ha llamado la atención de aliados importantes, como los entes militares de los EE. UU y Chile, y quienes ofrecen asistencia.  Así mismo, la Fuerza Sur de Infantería de Marina de los EE. UU se ha comprometido a llevar a cabo un proceso de adiestramiento más cercano, lo que podría desembocar en el establecimiento de una Brigada de Infantería de Marina (BRIM) salvadoreña, pues el existente batallón, reestablecido en el 2008, ya se hace chico para todas sus tareas.  Esta BRIM podría servir de núcleo de la fuerza fluvial equipada con refuerzos LCM-8, LCU-2000 y LVS adquiridos de los excesos del US Army.

foto: PM11 (Julio Montes)

De la misma manera, la FNES ha sido dotada de su primer avión de reconocimiento marítimo, esperándose una segunda avioneta para dichas tareas. Todo un vuelo naval podría operar desde el aeródromo costero de El Tamarindo, y cosa que podría incluir algunos helicópteros.  Sin lugar a dudas, a pesar del coraje de los marinos, sus medios navales necesitan atención, específicamente en el aspecto oceánico.  Se mantienen equipos suficientes para la custodia del Golfo de Fonseca, y de la costa inmediata, pero se carece de medios oceánicos como tales.  El programa NCPV es un buen comienzo, pero más es necesario.  (Julio Montes)


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