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El fortalecimiento de la Fuerza de Tarea Naval Tridente, comando anfibio de la Fuerza Naval de El Salvador

La Fuerza Naval de El Salvador (FNES) recibió otra lancha rápida Boston Whaler del gobierno de Estados Unidos para ser destinada a la lucha contra al narcotráfico. Formará parte de la dotación de la Fuerza de Tarea Naval Tridente (F-TNT), incluyendo la donación el costo de la embarcación, capacitación en su uso y repuestos.  En junio pasado, la embajada estadounidense oficializó la entrega de otra Boston Whaler, especificándose entonces que era la octava lancha BW370 entregada a El Salvador desde 2011.  Estas primeras dotaciones se destinaron a la Unidad de Tarea Naval adjunta a la Fuerza de Tarea Interagencial Cuscatlán, que ha operado desde el 2011 desde Comalapa.

La Fuerza de Tarea Naval Tridente es el comando anfibio de la FNES.  Fue establecida en 2015, bajo el liderazgo del entonces capitán de navío René Francis Merino Monroy, hoy contraalmirante y ministro de Defensa.  Con el apoyo del capitán Merino, Tridente se transformó en un instrumento altamente efectivo. 

Las BW370 son interceptoras civiles acopladas a tareas militares y policía naval.  Aunque tienen gran maniobrabilidad y grandes velocidades acuáticas, al recibir la alerta de intercepción deben dispararse a mar abierto para poder efectuar su acción.  Debido a su tamaño, no tienen acomodaciones para largas travesías, pues su autonomía es corta.  Para solucionar esto, navíos más grandes y funcionales, los Camcraft PM-6 y PM-8, de 100 pies de eslora, han sido convertidos en nodrizas. El problema es que los Camcraft no fueron diseñados ni como patrulleros, ni como nodrizas, careciendo de los equipos necesarios para funciones logísticas seguras en alta mar, y careciendo igualmente de las comodidades necesarias para viajes largos en duración y seguros.  Para rematar, la autonomía se limita a 750 millas náuticas (mn) a 24 nudos.  A eso se sumaba que las BW-370 no eran transportadas dentro de la nave,  lo que incurrió en desgastes acelerados tanto de la nodriza como la de los interceptores. 

El Salvador ejerce, en papel, soberanía y jurisdicción sobre el mar, el subsuelo y el lecho marinos hasta una distancia de 200 millas marinas contadas desde la línea de más baja marea.  Su planicie costera se ubica entre la costa bañada por el océano Pacífico y las estribaciones meridionales de la cadena costera, y se encuentra comprendida en la denominada zona-costera que abarca 21.000 km², de los cuales 7000 km² pertenecen a la franja costera y 14.000 km² a la marina de la franja. La línea de costa tiene 307 km de longitud abarcando desde el río Paz hasta el golfo de Fonseca. No ha sido hasta la activación de Tridente que finalmente se ejerza cierta presencia en aguas más allá de las doce millas marinas.

El anticipado arribo del PM-15, un Desafiante 85 Modelos NCPV de Metal Shark, no solucionará la necesidad del patrullaje de la Zona Económica Exclusiva, pues, aunque el buque ha sido construido para un uso militar prolongado en un entorno de mar abierto, se trata de un guardacostas propio para custodiar las 12 millas marinas de aguas territoriales y no para guardar vigilancia en la Zona Económica Exclusiva.  Para ello se había solicitado un OPV, aparentemente un Desafiante 185/FCS-5009 modificado, que, de paso, podría haber operado como nodriza de los interceptores navales, pues en su versión SAR-5009 el navío lleva dos grúas hidráulicas de brazo articulado para bajar y recuperar otras dos lanchas interceptoras a borda y estribor.

El Salvador ha registrado un aumento del presupuesto militar para 2020 en un 52% en comparación al 2019, pasando de 145 a 220 millones de dólares (75 millones adicionales). Se entiende que una buena cantidad de ese aumento servirá para la recuperación de medios aéreos, a incluirse algún Huey-II, y se ha ordenado la recuperación de cuantos medios navales se pueda.  Con ello, la lancha de desembarco LD-03 ha recibido una rampa de embarque/desembarque que al menos le permite operar en tiempo bueno y en cortas tareas. 

Los fondos recibidos por la ONU por la presencia de la misión militar salvadoreña en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) han servido para ordenar tres helicópteros MD530F, y servirán para recuperar otros equipos.  Hay que recordar que con la pérdida del ultimo BT-67 la FAS queda con un vacío y un requerimiento para entre dos y cuatro aviones de transporte táctico.  Se sumaría a esto un 50% de los 109 millones de dólares del préstamo solicitado al BCIE, donde se incluían un OPV por 13 millones de dólares, y un Bell 412 por un coste similar. (Julio Montes)

Fotografía: Base Naval de La Union (J.  Montes)


BW370 de la FNES (J.  Montes)


El Desafiante 85 de Metal Shark.

 


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