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Armas livianas suramericanas arman a la policía salvadoreña para responder a los crecientes ataques pandilleros

El  pasado 28 de abril, un grupo de pandilleros atacó la base rural de la Policía Nacional Civil (PNC) salvadoreña de Mil Cumbres, en Los Planes de Renderos, San Salvador.  El ataque, que dejaba como resultado dos agentes de la PNC heridos, se llevó a cabo usando un artefacto explosivo. Días antes, la PNC de la Delegación Policial de Cabañas allanaba una propiedad en Cantón Río Grande de Sensuntepeque, donde localizaban un AK-47 y un AR-15, cinco cargadores, y 147 cartuchos para dichas armas. Estos incidentes son solo una muestra  del incremento de ataques de las pandillas contra patrullas policiales registrados en el primer trimestre de 2018

Para responder a los pandilleros, la PNC salvadoreña ha equipado a sus efectivos con armas plenamente suramericanas.  Las pistolas reglamentarias son diversos modelos de la Tauro brasileña, los suboficiales y policías de unidades especializadas cargan las FAMAE SAF chilenas, y elementos de elite policial cargan el Galil ACE colombiano.  En febrero de 2018, el Ministerio de Defensa salvadoreño aceptaba que el país vive un conflicto armado de baja intensidad, en referencia a los constantes ataques pandilleros a las fuerzas del orden.  Una encuesta hecha a 1.339 personas en noviembre del 2016 por el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación, de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), y publicada por El Salvador Times  reveló que la población se encontraba desesperada por el accionar de las pandillas y que más de la mitad si pudieran escoger entre la antigua Guardia Nacional y Policía de Hacienda y la PNC para combatir las maras, escogieran a las primeras dos instituciones.  La situación con las pandillas ha cambiado poco desde ese entonces, diciembre del 2017 cerraba con 15 muertos diarios, registrando 317 homicidios durante enero del 2018.  Estas dos instituciones eran parte de los Cuerpos de Seguridad (CUSEP), en realidad, unidades especializadas de la estructura militar de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), que fueron depuradas en 1992.

Los Cuerpos de Seguridad Pública (CUSEP)

La Guardia Nacional fue organizada en 1912 con la función de policía rural y, a semejanza de la Guardia Civil española era, en esencia, un cuerpo policial militarizado, que fue más tarde colocada bajo el control y dirección de la estructura del Ejército.  Su organización básica consistía de un director general con un grupo asesor, cinco comandancias de infantería y una de caballería (que nunca se organizó), encuadradas en 14 Compañías, una por cada departamento; habría jefaturas de línea en cada distrito (que agrupaba a varios municipios), y finalmente la unidad menor, denominada Puesto, que era la unidad operativa. Con el establecimiento de esta entidad, la Policía Nacional quedó asignada para la función urbana en las ciudades, cabeceras departamentales y algunos distritos.  Eventualmente sumaria 38 compañías de policía de línea.  La Policía de Hacienda fue establecida en 1933 con la tarea de combatir los delitos de orden fiscal, especialmente el contrabando de licor y contrabando de artículos de consumo fabricados en el exterior. Inicialmente, la PH dependía del Ministerio de Hacienda, pero subordinado al mando militar, pues sus mandos eran oficiales superiores en activo de la FAES.  En esos días, la FAES era estructurada, asimilando los entes policiales.

El Decreto No.3 del 28 de febrero de 1945, establece el Ramo de Seguridad Pública, como parte del Ministerio de Defensa, y con ello convirtiéndose en el Ministerio de Defensa y de Seguridad Pública.  A la estructura de la FAES se agregó el Servicio Territorial, constituido por miembros de la reserva del Ejercito Nacional, y organizado siguiendo la división administrativa territorial, organizado en todos los cantones y caseríos, barrios y colonias de pueblos, villas y ciudades.  Esta denominada Escolta Militar consistía de equipos de 22 miembros que podían dividirse en 4 grupos, todo bajo el mando de un comandante local.

La unidad operativa de la GN era el "Puesto", integrado por un máximo de 5 miembros, mientras que la PH funcionaba desde "Resguardos", de forma similar a los puestos de la GN.  La Guardia Nacional habría sido la primera en equiparse con el fusil G3 en 1968, seguido por los batallones de la recién establecida 1ª Brigada de Infantería de San Salvador.  Eran tiempos en que los 15 regimientos de infantería se reconfiguraban en tres brigadas de Infantería, una de artillería, un regimiento de caballería y varios destacamentos de frontera.  Para 1979, esta reorganización proporcionaba un pie de fuerza de 16.108, de los cuales, 12.108 pertenecían al Ejercito y 4.000 a los CUSEP.  Todos estos, con excepción de la Policía Nacional, se equipaban con el sistema de armas livianas H&K (MP5, G3, HK21), y la PN lo hacía con las carabinas M1 y las Madsen M50, mientras que las Escoltas Militares recibían fusiles Mauser y ametralladoras Madsen 1937. Unas 200 Uzis recibidas a principios de los 80, para los paracaidistas, fueron enviadas a la policía.

Para 1985 las brigadas eran seis, mientras que los Destacamentos de Frontera se habrían convertido en siete Destacamentos Militares, localizados en las cabeceras departamentales, proveyendo un pie de fuerza de 51.854 elementos.  Atendiendo al crecimiento organizativo institucional, el 1º de junio de 1984, por Decreto Legislativo N.º 1, publicado en el Diario Oficial tomo N.º 283, N.º 102, se creó el Vice Ministerio de Seguridad Pública, adscrito al Ministerio de Defensa, y con ello pasando a controlar los CUSEP.  Para 1991, todo esto significaría un total de 63.175 efectivos, a incluirse los CUSEP, de los que la Policía Nacional sumaba alrededor de 16.000.

Armas argentinas

A pedido del entonces presidente, general Carlos Humberto Romero, Argentina se vería envuelta en la guerra interna salvadoreña, enviando militares en 1979, para asesorar la Agencia Nacional de Servicios Especiales de El Salvador (ANSESAL), que cesaría funciones ese mismo año.  Pero la ayuda Argentina continuó llegando, y en febrero de 1982, por medio del Banco Central de Argentina, se autorizaba el suministro de 20 millones de dólares en armas ligeras y pesadas, municiones y piezas de repuesto para equipo militar, y todo parte de la Operación Charly, un acuerdo entre los militares argentinos y la contraparte estadounidense para suplir militarmente a los centroamericanos aliados.  Entre 500 y 1.000 Galil llegaron a manos militares salvadoreñas, y la mayoría vía ex guardias nacionales nicaragüenses.  El Decreto Presidencial (argentino) 721 autorizó el envío a Centro América 4.000 fusiles de asalto ligero (FAL), y 6000 FAL-PARA, pero estos equiparían tanto a los contrarrevolucionarios nicaragüenses como a los equipos de las FFAA de Honduras, pues El Salvador, en esos días, era suministrado por los EE. UU con fusiles M16 a las unidades de línea y de combate salvadoreñas, y sus derivados, mientras que el G3 era replegado a los CUSEP, y la Escolta Militar, transformadas en Defensa Civil, recibía fusiles M14.  Este decreto argentino facilitaba a los militares salvadoreños 24.000.000 cartuchos 9mm y 7,62mm, 25.000 granadas comunes, 4.000 granadas antitanque y 10.000 proyectiles de cañón de 105mm. Entonces sería la Policía Nacional salvadoreña la receptora de 10.000 pistolas ametralladoras PA-3 (denominada después FMK3), que se distinguía por su culata metálica retráctil.  Esta metralleta era un producto del Departamento de Ingeniería de Producto de FMAP-DM, y la que tiene una cadencia de tiro de 650 disparos por minuto, y puede alimentarse con cargadores de 25, 32 y 40 tiros.  Con las PA-3 llegaron 2.000 pistolas Browning.

Taiwán suministraría también unos $17 millones en armas, a incluirse unos 2000 fusiles T65, y T65K2.  El T65 se puso en servicio en 1968, siguiendo las líneas del AR15/M16, pero sin el asa de transporte, y reemplazando el sistema de choque directo del AR15/M16, por uno de pistón de gas de carrera corta.  Como se inspira en el M16, el T65 usa el mismo cargador STANAG estándar de 30-tiros.  El Arsenal del Estado de Taiwán mejoró el diseño en el T65K2 (casi idéntico en apariencia al M16A2), mismo que se conoció como el T68. Estos fusiles serían entregados a los CUSEP.

Según se nos comenta, muchas de las GP-35 probaron defectuosas, pero de las PA3 no había mayores quejas.  Serviría en manos de la Policía Nacional hasta que fue suprimida el 31 de diciembre de 1994, momento en que fueron embodegadas.  El subfusil aloja el cargador en el pistolete, junto con los sistemas del gatillo y el seguro. Usa un sistema de cerrojo telescópico, y, el muelle recuperador que cumple la función de muelle real, todo en una manera similar a la Uzi y enrollado alrededor del cañón.  El FMK-3 dispara a cerrojo abierto no calzado, por simple inercia de masas, y emplea un cerrojo telescópico.

La Policía Nacional Civil suma hoy unos 25.000.  A su formación, la PNC heredaba un arsenal selecto de la PN, pues la FAES retenía los G3/HK91 y los T65K2, así como las metralletas MP5 y FMK3, y traspasaba solo los T65, algunos M16, y todas las pistolas M9 a manos de la PNC.  A la necesidad de más armas por parte de la PNC, la FAES transferiría de regreso a la policía 700 fusiles T65K2, pero nada más.  A la falta de equipos, se hecho también mano a fusiles AK-47 decomisados. 

Debido a la poca visión militar, el arsenal casi completo de G3 y armas viejas serian canjeadas a compañías de armas.  Muchos de estos pudiesen haberse renovado, para su uso especial policial.  La Madsen M50, por ejemplo, todavía se utiliza en Brasil, donde se construyó y donde hay repuestos.  Lo mismo podemos decir de las MP5, que podría restaurar la MKE.  Existen por hoy la posibilidad de actualizar las FMK-3, que todavía permanecen en bodega, para renovarlas al servicio.  Con ello visualizamos una nueva culata, incorporación de rieles para el uso de miras ópticas, telescópicas, visor nocturno y visores de punto rojo, adopción de un supresor, y un mango vertical de asalto. 

Armas chilenas, brasileñas y colombianas

Ya para 1995, cuando se gestaba el Grupo de Respuesta Policía, comienzan a llegar las novísimas metralletas SAF desde Chile.  La subametralladora FAMAE SAF había entrado en servicio apenas en 1993.  Fabricada por las Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile, tiene origen en el fusil de asalto SIG SG 540, mismo que se fabricaba entonces en Chile.  Su mecanismo es uno accionado por retroceso de masas.  El arma dispara a cerrojo cerrado.  El cajón de mecanismos, la culata, el guardamano, el sistema de gatillo/martillo y el percutor flotante están basados en los del SIG 540. El uso de cargadores de plástico transparente permite determinar con rapidez la cantidad de cartuchos disponibles.  La PNC salvadoreña recibiría las versiones estándar, con culata tubular metálica plegable, y la Mini-SAF, además de un número reducido de modelos con silenciador integrado y culata plegable. La SAF es solo de uso policial y no ha sido incorporada por la FAES. 

En las mismas fechas llegaron importantes cantidades de pistolas Smith & Wesson 5906, y CZ-75BD. Al momento de comenzar a remplazarlas, la PNC contrató por las primeras 1.426 Taurus PT72AF en 2013, junto con 500.000 cartuchos 5,56mm, como parte de la licitación 27/2013/PNC, ganada por la Centrum S.A. de C.V., que entregó además 24.000 cartuchos calibre 38 SPL Speer Lawman, una pistola PT917 Compact, una P24/7 G2, una PT809C, dos subametralladoras SMT9 y un lanzador de granadas modelo LT37/38. La Centrum habría suministrado unos 1500 Galil semi-automático allá por 1998 a la PNC, y un numero similar de modelos Galil-ACE serian entregados hace unos años atrás.  El ACE es un desarrollo evolucionario de la Indumil colombiana del IWI Galil a partir del 2008. (Julio Montes, corresponsal de Grupo Edefa para Centro América)

Fotografía: GRP de la PNC practicando con la  SAF  (J. Montes)


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