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Dudas sobre el futuro del KC-390 ponen el acuerdo de Boeing y Embraer a nueva consideración presidencial

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, revisará el acuerdo de fusión de Embraer con Boeing antes de autorizarlo en la junta de accionistas marcada para el próximo martes. Bolsonaro llegó a manifestar preocupación por el convenio, aunque después dio el aval inicial. La pasada semana, sin embargo, llegó a su gabinete un informe que sugiere cuestiones delicadas acerca de la propuesta.

Uno de esos puntos trata de la transferencia de las actividades industriales de Gavião Peixoto (S.Paulo) a Estados Unidos, con la dirección de la firma ubicada en el estado de Dellaware, conocido por sus facilidades fiscales. A partir del acuerdo, según algunas fuentes, el KC-390 no sería ya fabricado en Brasil, afectando toda la cadena de producción asociada a la compañía. Otra posibilidad, como sucede con el Súper Tucano, montado por Sierra Nevada a partir de kits de Embraer, o los jets ejecutivos, ensamblados en la Florida, sería la coexistencia de dos plantas industriales para este modelo, conservando la unidad brasileña activa. Una fábrica en los Estados Unidos facilitaría al KC 390 no sólo su entrada en este mercado, sino también en los países más próximos diplomática y militarmente de Washington, en muchos casos vía FMS, como sucede con el Súper Tucano.

En el mismo sentido, existen dudas en relación a la propiedad intelectual del proyecto, hoy de la Fuerza Aérea, que tal vez pasaría a una nueva empresa controlada por Boeing, así como el lucro con la venta de las aeronaves, con excepción de los royalties, que continuarían en poder de la empresa FAB. El documento a ser analizado por Bolsonaro también indica que la "Nueva Embraer" se regirá por las leyes de Nueva York. Al parecer, parte de estas cuestiones no habrían sido presentadas al presidente antes.

En las últimas horas, el Gral Fernando de Azevedo, ministro de Defensa, viajó a Gavião Peixoto -donde el KC 390 es finalizado- para mantener una reunión a puertas cerradas con algunos referentes de la actual Embraer Defesa & Segurança. La interpretación,para buena parte de la cúpula del gobierno, es que la Embraer no se está fusionando, sino siendo escindida y que, en consecuencia, habría desindustrialización y desnacionalización de la tecnología hasta hoy obtenida.

A pesar del aval público dado en enero al convenio, el presidente aún puede ejercer la llamada "segunda aprobación golden share", que prevé ratificar el acuerdo expreso -por escrito o tácitamente - o ejercer el poder de veto. (Javier Bonilla, corresponsal del Grupo Edefa en Brasil)


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