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El mayor ejercicio post Malvinas de las Fuerzas Armadas argentinas

Con la participación de más de tres mil efectivos del Ejército, pertenecientes a las unidades de rápida movilización, como la FDR (Fuerza de Despliegue Rápida) compuesta por la IV Brigada Aerotransportada, la AFOE (Agrupación de Fuerzas de operaciones Especiales) con sus Compañías de Comando 601/602 y 603, la X Brigada Mecanizada “Teniente General Nicolas Levalle” más la V Brigada de Montaña “General Manuel Belgrano” (área controlada y de jurisdicción  de esta gran unidad de batalla) y un apoyo impresionante de la Aviación de Ejercito y de todo el sistema logístico y de sanidad, se está llevando adelante el denominado “Ejercicio General Arias”.

El marco es la región noroeste del país, en Puna, que comprende principalmente a dos provincias, Jujuy y Salta, en un clima sumamente hostil, con variación de temperaturas notables y una orografía semidesértica y de montañas, región con escasos o inexistentes apoyos logísticos para una unidad de combate mayor, por lo que los sistemas del tren logístico deben cuidarse en extremo.

Para estas maniobras fue necesario movilizar efectivos y equipos de distancias considerables. Parte de los materiales se trasladaron utilizando el ferrocarril, más precisamente de la línea Belgrano Cargas, siendo el segundo ejercicio de este tipo donde se utilizan extensas formaciones ferroviarias para llegar a la zona de actuación transportando buena parte de los elementos logísticos y de apoyo.

De esta forma, la Fuerza Aérea (FAA) tuvo una importante participación desde transportar a casi mil efectivos desde lejanas bases al aeropuerto internacional de Salta en menos de treinta horas. Aclaremos que cuando hablamos de distancias, las mismas son equivalentes a   recorrer buena parte del continente europeo, y eso tan solo para arribar a la zona de agrupamiento de los medios.

Aviones C-130H, KC-130H, Boeing 737/700, Fokker F-28 fueron los que trasladaron al personal y carga, a la vez que 900 paracaidistas más contenedores con carga, fueron lanzados desde los nobles cuatrimotores sobre una amplia zona árida, compleja y a considerable altitud, lo que complejiza las operaciones de lanzamiento diurno y nocturno. En estos lanzamientos, las zonas de llegadas fueron habilitadas, aseguradas operadas por los miembros del GOE (Grupo de Operaciones Especiales), de la fuerza.

De esta manera, la FAA dispuso de un par de helicópteros SA-315 Lama, que fueron transportados en Hércules desde la provincia de Mendoza hasta el norte del país para realizar las tareas de búsqueda y rescate. Allí fueron ensamblados y preparados para la tarea. Incluso el salteño aeropuerto fue convertido en base de los A-4AR Fightinghawk de la V Brigada Aérea IA-63 Pampa III de la VI Brigada Aérea con asiento en Tandil y EMB-312 Tucano, para las misiones de exploración, ataque y apoyo aeroterrestre y custodia de los vuelos de los Hércules en sus tareas de aerolanzamiento.

Los jets de la V Brigada Aérea realizaron reabastecimientos en vuelo con los cuatrimotores Hércules KC-130H y operaciones nocturnas. Aquí, el jefe del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la FAA, Brigadier Mayor Oscar Palumbo, participo de una operación nocturna con el Inspector General Brigadier Sergio Larsen y el Brigadier José Greissing.

Asimismo, se evacuó por medio de un C-130H, que fue configurado para el traslado sanitario en solo una hora, a un total de treinta y cinco paracaidistas del EA, que sufrieron leves heridas en un salto en difíciles condiciones. Los equipos profesionales de la FAA se encargaron del traslado, evacuación y control de dichos soldados desde el Aeropuerto Internacional de Jujuy, los que fueron trasladado a la provincia de Córdoba y a Buenos Aires. En esta tarea participaron médicos y enfermeros especialistas en traslados sanitarios del Hospital Aeronáutico Central, en coordinación con otros sanitaristas locales,

Una vez más, la fuerza se destacó en esta operación, tantas veces realizada. Cabe acotar que la Compañía de Comandos 602 rompió récords de lanzamiento en altura, superando los 4.600 metros de altura en una árida meseta denominada Cauchari, y que el propio Jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA, General Martin Paleo, salto junto a miembros de las Fuerzas Especiales en esta ocasión.

Recordemos, que el hoy jefe de las instituciones castrenses, es un veterano miembro de la especialidad de Comandos y Asalto Aéreo, no desaprovecho este ejercicio para saltar con su gente, como se puede apreciar en un video que en estas horas se difundió.

La Aviación de Ejercito tuvo un destacadísimo lugar, que comenzó con el traslado desde Buenos Aires de mas de una docena de helicópteros BELL UH-1H y HUEY II y maquinas que pertenecen al Batallón de Helicópteros de Asalto 601 y del Escuadrón de Ataque y Exploración 602, estos provenientes de la bonaerense base de Campo de Mayo, los Bell de Exploración y Ataque portaban coheteras de fabricación nacional con cohetes Pampero de 105 MM y pods de 7,62 mm.

También apoyaron la tarea la Sección de Aviación de Ejercito 6 de la VI Brigada de Montaña “General Conrado Excelso Villegas”, con asiento en la provincia patagónica del Neuquén y los UH de la Sección de Aviación de Ejercito 12, que se desplazaron desde la provincia mesopotámica de Misiones, asimismo se movilizaron helicópteros Lama de la Sección de Aviación de Ejercito 8 desde Mendoza. La mayoría de las maquinas operan desde un aeroclub en la provincia de Salta, en condiciones de combate.

Podemos apreciar en esta maniobra a los bimotores CASA 212 Aviocar, los DHC-6 Twin Otter, y los Cessna C-208 Grand Caravan, los que debieron recorrer casi dos mil kilómetros hasta arribar a la zona de maniobras. A estos medios deben adicionarse helicópteros Huey pertenecientes a las Secciones de la AE de las provincias en cuestión, con lo que se conformó una importante flota aérea, por lo menos a nivel latinoamericano. Obviamente a esto se agrega todos los elementos de Comando, Control y Comunicaciones, mas el completo sistema de abastecimiento y logística, que logra que puedan volar y operar a gran distancia y con eficacia.

Como expresamos en varios artículos de nuestra publicación, aunque la institución posee material anticuado y que la visión de una flotilla de UH, hace evocar inmediatamente al conflicto del sudeste asiático, la AE puede operar a entera satisfacción, con una completa operatividad, las habituales inserciones de patrullas en el terreno,  mantenimiento en el terreno de combate, operaciones de apoyo con lanzacohetes de 70 y 105 MM, más un destacado dominio de las operaciones nocturnas con sus medios de transporte y apoyo.

Mas de una veintena larga de aeronaves, entre helicópteros y medios de ala fija, con sus tripulaciones al completo se mueven continuamente, garantizando a la fuerza terrestre la movilidad de sus tropas, el apoyo de fuego, el movimiento de cargas a zonas de combate, la dirección sobre el campo de las operaciones por parte del alto mando y la eventualidad de algún transporte sanitario o evacuación médica.

Además se utilizaron los drones, tan de moda, pero que el EA dispone hace años en su inventario y que sirvieron para mostrar a los que conducen, una visión del campo de operaciones en todo tiempo, léase día y noche.

Operar por más de dos semanas continuas, en un terreno complicado y con una variación de temperatura de importancia con lo que buena parte de las operaciones se llevaron adelante con temperaturas de varios grados bajo cero y fuertes vientos, son otros puntos que agregaron espectacularidad a esta maniobra.

Obviamente, que la planificación de un evento de esta naturaleza, lleva su tiempo y también, ingentes fondos para la movilización y operatoria de tanta gente y medios materiales. Nos indicaban que es el movimiento más importante desarrollado y llevado adelante por las FFAA, desde la contienda malvinera. Saben bien nuestros lectores, que los presupuestos castrenses en el país son escasos, por no decir paupérrimos y que una maniobra de este tenor, con centenares de vehículos a disposición, toda clase de aeronaves y miles de efectivos cuesta mucho dinero y que no es fácil llevarlos a cabo anualmente, como es necesario.

Se da la paradoja, que otros organismos públicos, de pobre actuación en la práctica, carentes de personal preparado y que solo presentan polémicas, tienen mayor presupuesto que la Defensa. Nacional, aunque estamos contestes que tienen mejor prensa y movida política.

¿Volvemos a hacernos una pregunta que hicimos meses atrás y que causo cierto grado de discusión…que hubiera pasado en Argentina, si las Fuerzas Armadas no estuvieran alistadas para salir en protección del ciudadano? Dieron de comer a millones de personas, con buenos alimentos y distribuidos con equidad y presteza, llevaron la ayuda vital a los extensos territorios de un país donde solo un camión Unimog o quizás un helicóptero puede llegar y que además es el octavo más grande del planeta.

Sus helicópteros y aviones llevaron los medicamentos esenciales, sin olvidar que varios miles de sus soldados fueron voluntarios para experimentales vacunas.  Mientras la casi totalidad de la administración pública no opero durante la pandemia o lo hizo escasamente, los de uniforme estuvieron en todas. Hasta el Laboratorio Conjunto de las FFAA opero continuamente, incrementando su producción fuertemente. Para abastecer no solo al personal castrense y sus familias, sino a la población en general.

Del mismo modo, sus producciones ayudaron a impedir faltantes de medicamentos básicos, que, en determinados momentos de la crisis sanitaria, faltaron de las góndolas de los locales farmacéuticos y, por tanto, encarecieron sus precios.

Ya no existen excusas para no proveer de los medios necesarios para operar, en esta misma maniobra hubo camiones accidentados cuyo tiempo en servicio es más de medio siglo, incluso superando en años de vida a casi todo el personal interviniente.

La realización de una ejercitación de esta clase, requiere de la justa planificación, de la preparación de los medios, hombres y mujeres, de su traslado y puesta a punto de los mismos. Además, no olvidar que se desarrolla en este mismo tiempo, otro importante ejercicio en la desolada y lejana Patagonia, de menor entidad, pero no menos interesante y movilizador.

Igualmente, otro personal está entrenando en el extenso territorio, como así también se cubre logísticamente a las necesidades del Estado Nacional frente a la pandemia, a la vez que se planifica y prepara la movilización de casi noventa mil uniformados para los próximos comicios nacionales.

La visita del nuevo ministro de la cartera, fruto de recientes cambios en el gabinete, puede o no ser algo de interés. Veremos en próximas semanas, si el consabido borrador de presupuesto, que ahora está en el Congreso Nacional para su análisis y aprobación o modificación, es un mero dibujo como dicen muchos, o que podría ser el comienzo de algo.

Más allá de las limitaciones de un parque automotor anticuado, de las quejas de algunos pobladores citadinos por los vuelos a baja altura de los aparatos de la Aeronáutica, que es para algunos pocos un incordio, y para nosotros música celestial, la denominada “gente” responde adecuadamente y hace lo que tiene que hacer con notable calidad, disposición y afabilidad. Decimos esto último, por la excelente relación de los uniformados con la civilidad, allí donde estuvieran. Una pequeña parte del tiempo es utilizada para que los ciudadanos y en especial jóvenes de escuelas, pudieran interiorizarse de los elementos intervinientes y hablar con muchos militares.

Nos alegra, que aun con las terribles penurias presupuestarias y de todo tipo que sufre la Defensa Nacional, encuentre personal de las instituciones castrenses, que todavía está motivado y consustanciado con su deber.  (Luis Piñeiro)

Fotografías EA/FAA


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