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La Defensa Argentina en el futuro próximo

El jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Santiago Cafiero, presentó en el Congreso Nacional la programación prevista para la cartera de Defensa para el periodo 2021-23, por primera vez desde que asumió el presidente Alberto Fernández. Como es sabido, el presupuesto nacional ha sufrido modificaciones enormes debido a la crisis económica sanitaria y se efectuó una prórroga del que proviene de la Administración Macri. El Gobierno actual ya había presentado en las cámaras el proyecto FONDEF (Fondo de Defensa), que, por medio del uso de un porcentaje del presupuesto nacional, lograría obtener recursos mínimos que permitan un cierto nivel de recuperación de capacidades militares. El Ministerio de Defensa (MINDEF) ha detallado la demanda preliminar conjunta de inversiones priorizadas de las Fuerzas Armadas para el periodo citado, si bien se encuentra sujeto a aprobación del presupuesto que oportunamente deberá tratar el Congreso Nacional.

De acuerdo a lo dispuesto en los sucesivos ciclos de Planeamiento de la Defensa Nacional, sujetos a lo determinado en el Decreto 1.729/07 y concretados en el Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), el primer proyecto de equipamiento estratégico prioritario del Ejército es la adquisición y renovación de helicópteros medianos y de montaña, que permitirán realizar operaciones de protección civil, incluyendo de apoyo a la comunidad, asistencia y ayuda humanitaria (sanitario, abastecimiento, lucha contra el fuego y otras). El segundo es la incorporación de VCBR (Vehículo de Combate Blindados a Rueda) 8x8 para el desarrollo de una nueva capacidad y significa un salto cualitativo para el transporte de personal y en la posibilidad de proyectar fuerzas ante un requerimiento de la ONU (incluido el equipamiento de la Fuerza de Tareas Cruz del Sur).

Se pretende la transformación de la Brigada Mecanizada X (integrante de la Fuerza de Intervención Rápida, priorizada en el PLANCAMIL) en una a Rueda, mediante la incorporación de blindados 8x8 de diferentes tipos y prestaciones, conformando una familia de vehículos, ya que sobre un mismo chasis y similar batea se configuran distintos modelos para satisfacer las diferentes necesidades tácticas: transporte de personal, combate de infantería, ambulancia, puesto de mando, cazatanques, apertura de brechas, recuperador, etc. Por el momento las dos opciones elegidas son el M-1126 Stryker y el chino NORINCO VN-1 o sus versiones más avanzadas. El tercero consiste en la modernización del TAM (Tanque Argentino Mediano) 2C, enmarcado en la Decisión Administrativa del jefe de Gabinete de Ministros 931/15, que aprueba el Convenio de Implementación para la Modernización y Actualización de 74 unidades para salvaguardar un núcleo de blindados acorde con las necesidades de la futura Brigada completa.

Hay otros proyectos prioritarios, como la renovación de vehículos de campaña y de guarnición hay actualmente con de variadas líneas y marcas para diferentes propósitos: ambulancias, autobuses, camionetas, camiones, etc. Una adecuada y constante renovación de este parque automotor permitirá realizar con eficacia las misiones de apoyo a la comunidad, con la contribución a mitigar los efectos del COVID-19. Otro es la actualización del Sistema de Comunicaciones de Campaña y Fijo, alcanzando un nivel de mando y control de la fuerza, tanto específico como conjunto, que permita mantener el ejercicio de la conducción en todos los niveles, facilitando los enlaces a través de redes integradas y con capacidad de transferencia de datos. Las facilidades tecnológicas deben estar lo suficientemente modernizadas como para permitir la interoperabilidad en acciones o ejercicios combinados regionales. A su vez, la inclusión del equipamiento adecuado permitirá implementar la seguridad para la ciberdefensa.

foto: Continua la modernización de la flota de Hércules en las instalaciones de FADEA

Se desea también la recuperación de capacidades de defensa antiaérea, para los cual la compra de un sistema de misiles portátiles RBS-70 es elemental para brindar una cobertura inicial a los medios y fracciones prioritarias y de mayor alistamiento, que se enmarca también en una necesidad básica que tiene trascendentales implicaciones operacionales y de protección de instalaciones críticas o eventos locales de relevancia internacional; el abastecimiento y dotación de equipo básico (SEMIL), proveyendo uniformes, correajes y armamento individual. El adiestramiento y la disponibilidad de las fracciones operacionales depende de la provisión del equipo básico y de la posibilidad de ejecutar un adiestramiento elemental, para lo cual se debe contar con los insumos esenciales que lo permiten, como es la munición y el combustible.

Hay necesidad de radares, sensores y dispositivos de vigilancia terrestre, abarcando el espectro multidimensional y economizando recursos humanos. La utilización de visores nocturnos y sistemas de seguridad electrónica como radares 3D, sensores electro-ópticos giro-estabilizados, equipos optrónicos, etc., permiten la detección temprana de amenazas y el ejercicio de una defensa activa. Se modernizará el sistema de Ingenieros, potenciando el conjunto de actividades de apoyo de combate que brindan esas unidades, multiplicando su impacto en actividades duales, tanto de desarrollo nacional como de apoyo en emergencias.

Se incorporarán módulos habitacionales y sistemas de instalaciones de campaña, asegurando la supervivencia en entornos extremos mediante la provisión de carpas, contenedores, sistemas de construcción de refugios y abrigos; incluidos los sistemas eléctricos, de climatización y los servicios de alimentación y sanitarios correspondientes. Otra prioridad es el equipamiento y abastecimiento de efectos e insumos biomédicos, dotando a los once hospitales militares fijos que dispone, sumados a los reubicables, permitiendo apoyar a la comunidad a través de campañas de vacunación y prestaciones varias, sobre todo en lugares remotos y de difícil acceso. Igualmente, se requiere un sistema de defensa contracarro para dar protección primaria a los elementos no blindados y a instalaciones de alto valor, como los lanzadores Carl Gustav M4.

Las líneas generales del material que debe ser adquirido e incorporado a la Fuerza Aérea Argentina (FAA) se manifiestan en los planes Transversal Sistémico (PTS) y de Capacidades Militares (PLANCAMIL). El primero tiene como objetivo establecer las previsiones para alcanzar capacidades basadas en ciencia, tecnología y el sistema productivo nacional, a efectos de dotar al instrumento militar de alerta estratégica, reconocimiento y vigilancia aeroespacial, coordinadas a través de un sistema de mando y control en la totalidad del territorio nacional. El segundo es una herramienta que identifica y define el modelo de instrumento militar, su concepto de empleo, categoría de fuerzas y los efectos que debe asegurar, así como las capacidades militares conjuntas, sus sistemas de fuerzas y el adecuado despliegue territorial a implementar.

Con dichos planes como rectores para la planificación de Fuerza Aérea Argentina, se prevé incorporar y modernizar diversas aeronaves durante los próximos años. Para la aviación de caza se requieren 12 aparatos definidos como complementarios, de transición a un sistema de armas de cuarta generación; la modernización de 12 Embraer EMB-312 Tucano para que sigan apoyando las actividades de vigilancia y control del espacio aéreo; compra de un desarrollo nacional de un sistema de tiro para los Tucano y FAdeA IA-63 Pampa II y III (cuya flota debería alcanzar los 40), con el mismo fin; incrementar la cantidad de A4-AR Fightinghawk operativos; continuar con el desarrollo de los sistemas aéreos no tripulados para elevar la capacidad de vigilancia, exploración y reconocimiento con ese tipo de vectores; y  reconfigurar parte de los IA-58 Pucará modernizando su planta motriz y la aviónica (con intervención de FAdeA) con sensores y sistemas desarrollados por INVAP las mismas funciones, especialmente en el Norte.

foto: Se indica que hay negociaciones para ensamblar en el país un vehículo blindado chino

En aviones de transporte, el primer paso es la compra en curso de 1 birreactor Boeing 737 de mediana capacidad y alcance; proseguir incorporando 10 aparatos livianos de corto alcance Beech TC-12B Huron; recuperar progresivamente los birreactores Fokker F28, hasta disponer de 3; continuar con la modernización de los Lockheed C-130 Hercules hasta disponer de 6; seguir la recuperación de los Lear Jet 35 para verificación radioeléctrica, exploración y reconocimiento fotográfico, vuelos sanitarios, traslado de órganos, etc. La puesta a punto de la totalidad de las aeronaves de transporte restantes, es decir, los biturbohélices ligeros Saab 340 y De Havilland of Canada DHC-6 Twin Otter tiene, entre otros objetivos, contribuir a la tarea de vuelos de enlace y fomento de LADE (Líneas Aéreas del Estado) dentro del país, especialmente en la región patagónica.

Finalmente, en helicópteros se reemplazarán progresivamente los Aérospatiale (hoy Airbus Helicopters SA-315 Lama, que llevan más de cuarenta años de servicio en la FAA, previendo la incorporación de al menos 3 unidades aptas para la operación de búsqueda y rescate y ayuda humanitaria en alta montaña; se recuperará el ciclo logístico de los 2 Mi-171E pesados, a efectos de continuar con las tareas de transporte y carga en apoyo a la actividad antártica, tareas que se llevarán a cabo en el Área Material Quilmes con asistencia rusa; y se quiere reconfigurar la Unidad Aérea en Chipre, que se encuentra operando bajo mandato de la ONU, homogeneizando la flota desplegada en la esa misión, para lo cual se retirarán los Hughes 500 ligeros y se unificará con biturbinas Bell 212 de la Institución.

La Armada precisa un grupo de patrulla marítimo con la incorporación de los 4 OPV (Off-shore Patrol Vessel) adquiridos a Francia por la Administración anterior; un buque multipropósito LPD para la mejora y ampliación de las capacidades anfibias, de ayuda humanitaria y de apoyo logístico a las actividades antárticas; un grupo aéreo de vigilancia y exploración de superficie y submarino con la incorporación de aviones Lock­heed P-3C Orion; mejorar las bases y puntos de apoyo logístico a nivel de arsenales y talleres, con la puesta en seco y reparación del dique de carena n° 2 y la recuperación de la operación del dique N° 1 del ARPB, mediante su reparación integral para la conservación de la subcapacidad de sostén logístico fijo; y la incorporación de 2 buques transporte marítimo.

A nivel de Estado Mayor Conjunto se contempla la incorporación de equipamiento de ciberdefensa para el desarrollo de acciones tendentes a alcanzar un sistema de respuesta ante incidentes en el Comando Conjunto de Ciberdefensa; la incorporación de equipamiento para un sistema de comunicaciones satelitales, para la ampliación de la subcapacidad de mando y control a nivel operacional para la Red Satelital para la Defensa; el reemplazo y renovación de bienes de uso del material de las bases antárticas permanentes y transitorias de las Fuerzas Armadas (Esperanza, San Martin, Belgrano 2, Orcadas, Marambio, Primavera, Matienzo, Cámara, Melchior, Decepción y Base Conjunta Petrel, incluyendo todos los refugios activos) desplegadas en el Territorio Antártico argentino, con la finalidad de adecuar sus instalaciones y completar el equipamiento necesario para cumplir sus funciones. Se adquirirá equipamiento para la OMP (Operación Militar de Paz) desplegada en Chipre.

Todo esto constituye el punto de partida del Gobierno argentino, alejado de las necesidades perentorias de la Defensa Nacional. La clave es la aprobación del FONDEF, sin el cual son meros enunciados. De aprobarse este proyecto, el MINDEF recibiría una cantidad aproximada y equivalente a los 350 millones de dólares anuales para sus planes. La difícil situación económica implica pocas certezas y menos aún seguridades. Queda por ver si los anuncios se plasman en concreciones, aunque está claro que la defensa no es prioridad a nivel político, pese al terremoto sanitario. Centenares de miles de personas diariamente son alimentadas por los uniformados en todo el país, asistidos hasta en el último confín y con probidad y eficiencia, agotando muchos de sus medios. Uno de los escasos recursos estatales que operaron con buenos resultados han sido las instituciones castrenses, marcando unos de los pocos logros de la Casa Rosada.

Revista Defensa nº 510, octubre 2020, Luis Piñeiro


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