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Lo que la cumbre del G-20 le dejó a Argentina

La cumbre del G-20 fue un desafío de seguridad muy  importante para el Argentina en un evento en que se puso en juego todo tipo de elementos para conjurar amenazas tecnológicas y cibernéticas. Tomando muy en serio la amenaza, el gobierno argentino pidió la colaboración de las principales potencias en materia de información de inteligencia sobre grupos terroristas y anarquistas, que habían barrido por ejemplo, a la ciudad de Hamburgo en la pasada cumbre.

Para enfrentar las nuevas amenazas desde el aire, se adquirió inhibidores de drones y un arsenal de ciberseguridad, que finalmente dio un resultado excepcional. De la compulsa técnica gano la israelita IAI, quien facilito material como el sistema ELI-4030 Drone Guard a un costo de casi un millón y medio de dálares y que tendría una crucial actividad, con el derribo conocido de por lo menos dos drones furtivos que vulneraron la orden de no operar en cercanías de la ciudad de Buenos Aires. A la vez, el gobierno se equipó, por un monto superior a los cinco millones de dolares, de un completo paquete de software de ciberseguridad, de la firma Raael,  con la capacidad de recolectar y analizar información en tiempo real de las redes sociales y acceder a bases privadas y publicas, con lo que se desactivaron las acciones de varias agrupaciones anarquistas y políticas. Fue instalado un centro de respuesta informática en las instalaciones de CITEDEF desde donde se capturaba toda la información y analizaba, blogs, redes sociales y analizar las acciones que pueden llevar adelante grupos delictivos.

Al mismo tiempo se realizó una importante coordinación de grupo especiales de las Fuerzas de Seguridad, como Gendarmeria, Prefectura y Policía  Federal, que con nuevos medios adquiridos para la ocasión, lo que incluyo vehículos blindados y equipos de visión nocturna, pudieron desarrollar una impecable acción junto a miles de efectivos de seguridad.

Todo funcionó bien y la acción de seguridad unida a la prevención marco la diferencia con respecto a otros G-20 que se hicieron conocidos por sus violentos disturbios. Al mismo tiempo y como reserva operacional en caso que las fuerzas de seguridad fueran superadas por los acontecimientos, las Fuerzas Armadas pusieron miles de efectivos en apresto. En las cercanías se dispuso de una fuerza acorazada con blindados VCTP armados con cañones de 20mm, carriers M-113 del EA ademas de un agrupación de blindados Panhard ERC de la INMARA, que junto con una poderosa conjunción de unidades de Comandos  y Asalto Aéreo estuvieron prestos para la acción.

La recuperación de instalaciones clave, el rescate de líderes, la defensa antiaérea con material Oerlikon de 35 MM, los equipos NBQ, helicópteros artillados con capacidad nocturna y la custodia del espacio aéreo fue una de las tantas tareas que los uniformados realizaron con eficiencia. Esta claro que bajo un objetivo común, con directivas certeras la unión de Fuerzas de Seguridad y Armadas fue posible y brindo adecuada protección a un evento planetario. Buenos Aires estuvo en paz. (Luis Piñeiro, corresponsal de Grupo Edefa en Argentina)

Fotografía: El EA dispuso de piezas Oerlikon de 35 MM en lugares claves.

·El Escuadron Alacran de la GNA con un blindado Spartan

·Inhibidores de frecuencia de origen israeli protegieron lugares claves contra la intrusion de UAV aqui sobre la terraza de la Casa de Gobierno

·Las tropas NBQ estuvieron listas para estos eventos

·Una imagen impensada ates un ministro del gobierno en este caso la MINSEG Patricia Bullrich saludando a efectivos de Seguridad

·Solo un puñado de jets siguen operativos en la FAA

·IAI-Drone-Guard similar a los utilizados en la cumbre


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