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Agustín Rossi asegura que se enteró por televisión que debía renunciar como ministro de Defensa

“Estoy muy tranquilo con lo que he hecho”, señaló el todavía responsable de cartera de Defensa, que renovó sus críticas contra el gobernador provincial que se inscribió como candidato a senador suplente para las próximas elecciones. Agustín Rossi  comentó  su salida del Ministerio de Defensa  de la República Argentina y apuntó contra candidatos de su mismo partido.

El  Presidente Alberto Fernández adelantó que todos los funcionarios que participan de las  próximas elecciones legislativas deberán renunciar a sus cargos. En ese marco confirmó que Agustín Rossi dejará de ser ministro de Defensa para así embarcarse en la campaña como precandidato a senador nacional en la provincia de Santa Fe, de la cual es oriundo.

El funcionario había ratificado su decisión de integrar una de las listas para  enfrentar el proceso electoral, pese a los pedidos oficiales para que declinara su candidatura para favorecer la unidad del espacio, según los mentideros políticos. La puja interna del oficialismo en territorio provincial  provocó malestar en la Casa Rosada,  ahora el Presidente Alberto Fernández expreso que debía renunciar si quería ser candidato.

Lo único cierto y en lo que al área específica importa, es que la materia de defensa sigue siendo territorio yermo y propicio para toda clase de funcionarios que pasan por la función pública, sin importarle mucho en que ministerio caen. Su jefatura en la cartera de casi dos años no ha sido precisamente un éxito, sino una simple continuación de su anodino paso por el mismo ministerio años atrás. Cuando se fue del mismo, en 2015, no había ningún avión de combate en servicio y las instituciones castrenses estaban virtualmente colapsadas por la falta de recursos e inversión, además de continuamente vituperadas por la esfera política.

Solo recordamos la inclusión en la plantilla de personal de numerosos nuevos  empleados que eran, obviamente, punteros políticos generalmente jóvenes, que hicieron y hacen gala de una pedantería pocas veces vista. El crecimiento de las estructuras de personal en el ministerio y empresas dependientes fue su norte y la mala utilización de los fondos públicos otra característica.

Mucha política, pocos resultados fácticos y mucho menos la recuperación de las capacidades operativas de las instituciones castrenses. En esta segunda etapa de su mandato en el MINDEF, potenció una correcta legislación para favorecer la creación fondos permanentes para reequipamiento. El fondo para la defensa – FONDEF- es una idea positiva y fue motorizada por Rossi, llevándola al Congreso Nacional, donde este político oficialista hizo buena parte de su carrera.

Aunque los escasos montos asignados, aquejados por el intenso proceso inflacionario, la escasez de dólares y una velada pero cierta, poca coordinación y entusiasmo por parte del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, ha provocado un notorio retraso en todos los proyectos de recuperación, así como la anulación de muchos otros.

La llegada de un virus planetario coloco a su ministerio en primerísima plana. Solamente la eficaz labor y patriotismo de los integrantes de las Fuerzas Armadas, poniendo no solo sus  escasos medios sino hasta ser convocados como conejillos de Indias para experimentales vacunas, salvaron las ropas.

En todos los rincones de este extenso país, los uniformados erigieron salas y hospitales de campaña, alimentaron a miles de personas diariamente, transportaron suministros vitales y brindaron un apoyo a la población impresionante, sin descuidar su actividad estrictamente castrense.

Aunque es cierto que el ministro Rossi obtuvo algunos fondos extras para estos movimientos, lo real es que la gravedad de la situación exigía movilizar al único componente del Estado Nacional capaz de moverse rápido, eficazmente, con probidad y lealtad, o sea las Fuerzas Armadas.

Buscando otro porvenir político, abandona la oficina  del ministerio,  aunque deja a mucha gente propia para cuidarle la silla ya que bien sabemos, que los políticos poseen múltiples capacidades y pueden ocupar cualquier puesto, no sea que vuelva en un tiempo próximo.

Como entenderán nuestros queridos lectores, no hemos hablado de sistemas de armas sofisticados, submarinos o jets de quinta generación.

Corren varios nombres para suceder a Rossi en una cartera generalmente despreciada o tomada como un mero sillón temporario por muchos políticos. Algunos de esos candidatos supuestos nos hacen temblar por su probada incapacidad real para un puesto público estratégico, o peor aún, otros que destilan un odio hacia los uniformados rayano en la locura. En horas más nos enteraremos de quien será su sucesor, podremos apreciar allí, si es que algún despistado todavía no se dio cuenta, para dónde va la política de Defensa y si la habrá realmente. (Luis Piñeiro)


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