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Los Guardacostas estadounidenses reciben su último Spartan

La Oficina de Proyectos de Activos del HC-27J (Asset Project Office o APO) de los Guardacostas, con sede el Elizabeth, Carolina del Norte recibió el pasado día 19 de octubre, el decimocuarto y último de los C-27J previstos.

Este avión, con número d eserie CGNR 2705 ha sufrido un proceso de “regeneración” tras su permanencia en el 309th Aerospace Maintenance and Regeneration Group que está en la base aérea de Davis-Monthan en Tucson, Arizona. En estas instalaciones han sido inspeccionados, verificados y reparados antes de su vuelta al servicio activo.

Aunque los Guardacostas ya disponen de todos los aviones previstos, queda ahora el trabajo de adaptarlos para los requerimientos de sus nuevas misiones. Para ello se le instalarán los equipos adecuados, desarrollados en torno a la denominada arquitectura Minotauro ya desarrollada para los HC-130J de los guardacostas. Una vez que reciban estos equipos, que están en proceso de instalación en el primero de los aviones, recibirán su denominación definitiva de HC-27J.  Entre los equipos de misión están los sensores, radares, equipos de comunicaciones, mando y control, ordenadores, inteligencia, vigilancia y reconocimiento. El pasado 28 de septiembre, el primero de los aviones a modificar fue enviado a la Naval Air Station de Patuxent River, Maryland.

Una vez completados, desempeñarán misiones de patrulla marítima, interdicción de tráfico de drogas e inmigración ilegal, repuesta ante desastres naturales y la obvia de búsqueda y rescate. De los C-27J con que cuentan los Guardacostas, siete están en las instalaciones de Carolina del Note, cinco para formación y en proceso de mantenimiento y dos en misiones de revisión de largo plazo. Otros seis aviones están en la Estación Aérea de Sacramento, California.

Tras el paso de los huracanes Harvey e Irma, la Oficina de Proyectos de Activos del HC-27J (Asset Project Office o APO) de los Guardacostas desplegó dos de estos aviones de transporte entre el 28 de agosto y el 4 de septiembre, período durante el que volaron 50 horas, completaron 31 salidas y transportaron 210 personas y más de 34 toneladas de carga.

Un pasado convulso

Recordemos que a finales de 2013 se supo que el servicio de Guardacostas estadounidense (USCG) sería el destino de 14 de estos aviones de transporte procedentes de la Fuerza Aérea Estadounidense, concretamente del cancelado programa JCA (conjunto con el Ejército de Tierra). La operación supondría que a cambio debería transferir siete de sus C-130H Hércules a la Fuerza Aérea.

El Servicio de Guardacostas estaba adquiriendo por entonces los aviones CN-235 configurados para vigilancia marítima y rescate, denominados HC-144 Ocean Sentry de los que se iban a adquirir hasta 36 aparatos y de los que se entregaron finalmente 14. Con esta operación los Guardacostas paliarían su falta de fondos para la adquisición de nuevos aviones y habrían ahorrado pretendidamente entre 500 y 800 millones de dólares.

La cancelación del programa Joint Cargo Aircraft (JCA) en el que competían Airbus Military y Alenia Aermacchi (ahora Leonardo) por suministrar un avión de transporte ligero para la Fuerza Aérea y el Ejército de Tierra estadounidenses fue el escenario en el que quedaron de manifiesto una vez más las tensiones entre los dos cuerpos. La primera siempre se ha opuesto a que el Army tenga aeronaves de ala fija y se la ha acusado de “torpedear” el programa desde dentro hasta conseguir la cancelación del programa, incluso cuando ya se había elegido y adquirido el avión. Los 21 aviones adquiridos fueron repartidos entre los Guardacostas o el Mando de Operaciones Especiales USSOCOM) donde sustituiría precisamente al C-212 de CASA (ahora Airbus Defence and Space).  (José Mª Navarro García)

Fotografías:

·El último C-27J recibido por los Guardacostas (USCG)

·El primer C-27J que será adaptado (USCG)

·Los sistemas de misión del programa Minotauro (USCG)


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