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Cataluña, Greenpeace, el Congreso y las Fuerzas Armadas

Dos cuestiones, relativas a Cataluña y Greenpeace, llevaban al Congreso a mediados de noviembre el debate en torno al rol de las Fuerzas Armadas españolas. La clase política, presa fácil con según qué asuntos a caer presta en la mayor sorpresa, indignación, incomprensión y el más absoluto estupor (si el resto de los españoles gozaran de similar tendencia andaríamos entre barricadas), ponía el grito en el cielo por unas declaraciones que el 18 de noviembre el jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), general Jaime Domínguez Buj, realizó tras impartir una conferencia en el Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior.

 

Tras el estéril revuelo, esa charca en la que tantos nadan como pez en el agua, el Gabinete del JEME se vio obligado a reproducir, y no hay grabadora alguna que la desmienta, la respuesta de Domínguez Buj a una pregunta respeto del papel que, a su juicio, deberían jugar el Ejército de Tierra y las Fuerzas Armadas en la situación actual de amenaza de escisión de una parte importante de España, planteando la cuestión una similitud con el caso turco, en el que, desde tiempos de Ataturk, las Fuerzas Armadas son garantes del Estado.

Tras recordar que el Ejército es una herramienta más del Estado, a las órdenes del Gobierno, el haber afirmado, algo tan obvio por otra parte, que en las situaciones de crisis hay más riesgos de que se produzcan efectos centrífugos y, al hilo del caso turco planteado en la pregunta, que en otras épocas de la Historia, como en el caso de  los imperios británico, turco, romano o español, cuando el poder central, las metrópolis, se debilitaron, se iniciaron procesos centrífugos, señaló explícitamente que, en el caso español, esa debilidad se produjo con la Guerra de la Independencia. Fue razón suficiente para se le exijan responsabilidades, que aclare sus declaraciones y exigirle al ministro de Defensa, Pedro Morenés, que le pida una rectificación urgente. Ahí es nada.

Quizá, para tranquilidad de sus señorías, las agendas del JEME y la del resto de responsables de las Fuerzas Armadas habrían de circunscribir sus intervenciones en encuentros que, pongamos, aborden el cultivo orgánico de la berenjena en el campo murciano, sorteando así la posibilidad de tener que responder a una cuestión que, reiteradamente, se plantean a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en el actual contexto que vive el país y a cuya respuesta, sea cual fuere, convenientemente se le buscarán aristas.

Lo cierto es que este tipo de situaciones le otorga al Congreso un aire de portería de barrio: Esta mi comunidad en la que el despropósito de un grupo solo es superado por las afirmaciones de otro. Más difícil va a ser para Morenés defender ante la opinión pública lo que han difundido las grabaciones de Greenpeace, aun cuando la Armada estuviera cumpliendo la misión encomendada y la lesionada portara instrumentos de asalto a un buque.


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