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El Acorazado “Jaime I" de la Clase España

El Jaime I  fue uno de los tres acorazados clase España con que se dotó a la Armada española en virtud de la Ley Ferrándiz de 1908. Construidos entre 1909 y 1921, los España correspondían a un modesto proyecto que combinaba, en un casco muy reducido, una digna batería artillera con una protección, una velocidad y un alcance bastante inferior a los que eran comunes por aquel entonces en las Marinas europeas.

El Jaime I, precisamente, estuvo a punto de librarse de estas limitaciones, ya que el ministro de Marina, don Víctor Concas, trató en 1910 con la casa Vickers un proyecto de potenciación que preveía la instalación de una maquinaria más poderosa, una mayor reserva de combustible y una protección muy mejorada. Sin embargo, el afanoso ministro no consiguió las dotaciones presupuestarias necesarias, por lo que el programa tuvo que ser abandonado.

La andadura del acorazado comenzó con poca fortuna. Apenas un año después de su entrada en servicio, el 15 de diciembre de 1923, fue abordado por el mercante alemán Grass sufriendo importantes averías que hubieron de ser reparadas en un astillero de Pola.
Muy frecuentes fueron las acciones libradas por el Jaime I durante la guerra de Marruecos, empeñándose en todos los casos el acorazado en apoyar con sus fuegos la progresión de las tropas terrestres o en auxiliar a los defensores de alguna posición costera aislada. Descollante fue su actuación durante el desembarco de Alhucemas, en el que junto a su gemelo, el Alfonso XIII, llegó a batirse casi a bocajarro contra las baterías moriscas.
En 1929, y ante la creciente amenaza que representaban los medios aéreos, al Jaime I se le dotó con un par de cañones de 76 mm sobre las torres de caza, siéndole retirada su artillería gruesa.
La actuación del acorazado durante la guerra española de 1936 tampoco puede calificarse de excepcional. Ganado inicialmente por su oficiales para la causa nacional, la posterior rebelión de la marinería hizo que el buque se incorporase a la flota republicana pereciendo en la refriega o en posteriores ejecuciones todos los oficiales. Enviado al estrecho de Gibraltar para frenar el flujo de tropas africanas hacia la península, consiguió únicamente interceptar al pequeño cañonero nacional Dato, al que hizo pedazos con su fuego en la bahía de Algeciras.
En las escasas salidas que el Jaime I protagonizó a raíz de este acontecimiento, la suerte no le acompañó: una varada y dos bombas de aviación fueron todo el fruto que el buque obtuvo de sus correrías.
Finalmente, encontrándose reparando averías en Cartagena, una tremenda explosión interna, cuyas causas nunca se han determinado, desgarró los fondos, quedando el acorazado semihundido sobre el fondo de la rada. Reconocidos como irreparables los daños, se decidió desmontarle la artillería gruesa para aprovecharla como refuerzo de las defensas costeras de Valencia. El casco del infortunado buque fue desguazado tras el final del conflicto en el mismo lugar donde quedó hundido.
CARACTERISTICAS
Desplazamiento: 15.700 toneladas.
Dimensiones (m.): eslora, 139,9; manga, 24; calado, 7,7. Velocidad: 19,5 nudos.
Autonomía: 6.000 millas.
Carbón: 1 .900 toneladas.
Propulsión: turbinas  Parsons y calderas Yarrow capaces de dar 20.000 CV a tiro forzado.
Armamento. ocho piezas Vickers 305/50 mm. en montajes dobles; 20 piezas Vickers de 101/50 mm. en montajes simples; cuatro cañones de 47 mm. y dos de 76 mm. antiaéreos. Protección: cintura acorazada de 23 cm. a la altura de  flotación, de 15 cm. en el costado y de 7,5 cm. en la batería secundaria. La artillería gruesa contaba con 25 cm. en sus glacis y barbetas. Cubierta protectriz entre 25 y 50 mm.
Tripulación: 875 hombres.

 

(Texto Mario Paya Arregui, dibujo Juan Abellán)


 


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