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"Las empresas de sistemas de misiles deberían ser invitadas a aportar ideas de cómo consolidar necesidades, creando capacidades transversales y comunes a las Fuerzas Armadas"

Al frente de MBDA España, Daniel García-Guelbenzu apuesta por una concepción estratégica del área de misiles en España, en la línea de la que se viene aplicando a los programas de adquisición de otros sistemas y cuya implantación a nivel nacional vendría en principio lastrada por no haber tenido el país una industria local que fuera cabecera en este campo. En ese marco aspira a replicar a nivel nacional el posicionamiento que la empresa ostenta en países como Francia o Reino Unido, lo que derivaría en que las inversiones gubernamentales fueran recuperadas mediante retornos industriales.

En España el área de misiles no ha sido, hasta hoy, considerada estratégica ¿Cree que este enfoque debería cambiar, qué beneficios reportaría a la defensa y cómo deberían abordarse a nivel nacional los planes en este campo? 
El Ministerio de Defensa siempre ha coordinado con la industria nacional sus intereses a la hora de generar el concepto y posterior desarrollo de sistemas de armas, como buques de superficie, aeronaves, radares…, que permitan acometer las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas dentro del ámbito de nuestra soberanía. Esto no ha sucedido en el sector de los sistemas de misiles, a pesar de que éstos representan el culmen de la soberanía, como último bastión de la defensa del país. Al no considerarse estratégicos. no se ha puesto énfasis en controlar a nivel nacional el ciclo de vida completo de esos sistemas, dejando en manos externas dicho control. 
La estrategia de MBDA gira en torno a este concepto de soberanía en sistemas de misiles que defienden todos los países con un peso específico alto en defensa. La estrategia de MBDA en España pretende replicar el modelo de la empresa en sus otros 4 países europeos, de modo que las capacidades aportadas por MBDA como empresa de cabecera, junto con las capacidades complementarias del resto de industria nacional aplicables al sector y consideradas estratégicas por el Ministerio de Defensa, consigan la soberanía española en las capacidades militares, lo que asegura, a su vez, la ventaja operativa, la libertad de acción y la seguridad de suministro. Éste es el principal beneficio. 
El Consejo de Ministros de mayo de 2015 ya dio un paso de gigante en este sentido al incluir los sistemas de misiles en las capacidades estratégicas para la Defensa y, al mismo tiempo, estableció las condiciones a cumplir por aquellas empresas nacionales que quieran ser consideradas como cabecera en estos sistemas. MBDA ha seguido a rajatabla dichas directrices, pues representan la esencia de su funcionamiento. El siguiente paso debería ser concretar las necesidades a medio y largo plazo mediante un Plan Director de Sistemas de Misiles. 
En paralelo, se deberían analizar formas colaborativas entre Defensa y la industria que abunden en beneficios adicionales para las partes, como la cobertura temprana de las necesidades militares, la minimización del número de sistemas de misiles y, por tanto, su coste, la consecución de niveles de inversión estables y la inversión con vistas a aumentar las exportaciones, lo cual debe retornar la inversión a Defensa. Pero, por encima de todo, debemos centrarnos en la devolución de la soberanía de los sistemas de misiles a España, de donde nunca debió salir.

Foto: Defensa tendrá que renovar los misiles Mistral de los  tres Ejércitos (Armada)​


En España hay actualmente un gran número de sistemas de misiles de distintos tipos y con muy poco en común, que requieren grandes sumas de dinero para su mantenimiento. ¿Cómo se puede desarrollar un enfoque global de las futuras adquisiciones que facilite el trabajo conjunto entre los distintos ejércitos y exprima el valor de cada euro invertido? 
 El pasado nos debe servir para sacar conclusiones y avanzar hacia situaciones mejores. MBDA ha analizado el inventario de los sistemas de misiles existentes en España. Lo primero que nos encontramos es una gran dispersión de sistemas en las Fuerzas Armadas a la hora de alcanzar una capacidad, así como una dispersión en las empresas adjudicatarias, incluyendo MBDA antes de nuestra creación. Asimismo, todo el dinero se ha invertido en adquisición y sólo en tiempos recientes se han hecho aproximaciones tímidas de inversión en las etapas de concepto y desarrollo. Finalmente, los retornos de estos programas no han permitido generar capacidades industriales duraderas, sino oportunidades de negocio que terminan cuando el programa español finaliza.
Esto no quiere decir que las cosas se hayan hecho mal, sino que se ha actuado conforme a las condiciones de contorno. Como los sistemas de misiles no eran estratégicos, Defensa no invertía en conceptos y desarrollo. Por ello, las Fuerzas Armadas se veían abocadas a comprar lo disponible en el mercado, cubriendo de la mejor manera posible sus necesidades propias. Las empresas, como no veían planes de futuro, intentaban maximizar las oportunidades de corto plazo para asegurar su supervivencia. En estos momentos en los que el dinero disponible es mucho más escaso, la cobertura de necesidades tiene que contar con una visión global, que permita optimizar el número de sistemas y el coste de los mismos. 
El primer paso debería ser identificar las necesidades militares a medio y largo plazo, el Plan Director. Con ellas en la mesa, las empresas de sistemas de misiles deberían ser invitadas a aportar ideas de cómo consolidar necesidades, creando capacidades transversales y comunes a las Fuerzas Armadas. El Ministerio podría proceder entonces a fijar un techo de gasto, inferior pero coherente con el de gasto pasado y dichas empresas presentarían soluciones que cubrieran esas necesidades. 
Es importante recalcar que, para formar parte del elenco de empresas de sistemas de misiles, se requieren tres características: tener las capacidades necesarias para gestionar el ciclo de vida completo, abarcar el sector total, y no sólo nichos específicos, y, lo más importante, estar dispuesto a cumplir los requerimientos del Consejo de Ministros en cuanto a inversión en capacidades dentro del territorio nacional y a la posesión española de la autoridad de diseño. Incluso intentando ser objetivo, sólo MBDA puede responder a este perfil. Es esencial tener en cuenta que este modelo, aun pasando inevitablemente por un proceso de transición, está centrado en una relación muy estrecha entre la empresa seleccionada y el Ministerio de Defensa y en centrar los esfuerzos económicos en ser un país de desarrollos y no de compras Off-the-shelf. 
Esta será la única manera de que las Fuerzas Armadas se aseguren de que sus requerimientos se encuentran reflejados en los productos, de que consigan una capacidad mucho antes de que la ofrezca el mercado, de que el coste de dicha capacidad sea mínimo, de que la empresa seleccionada por el Ministerio de Defensa venda los productos en la exportación aumentando el valor añadido español en nuestras plataformas, de que se genere una capacidad industrial estratégica y duradera alrededor de dicha empresa, de que la inversión en desarrollo retorne a Defensa, obteniendo capacidades punteras a coste cero en ciclos de 30 años, y de que, por encima de todo, se asegure la soberanía.

Foto: El Sea Ceptor es uno de los candidatos para equipar las  futuras F-110 de la Armada (MBDA)


 ¿Cree que sería factible un Plan Director de misiles como los que ya ha diseñado la DGAM para los helicópteros y los vehículos no tripulados?
Creo que es totalmente factible y, al mismo tiempo, imprescindible para comenzar el modelo descrito anteriormente. En comparación con los 2 ejemplos que se señalan, el alcance de los sistemas de misiles es mucho más amplio. El rango se mueve desde los misiles más sencillos lanzados desde el hombro o mediante un MANPADS, a los misiles balísticos. Por ello, en caso de que generar un plan completo fuera abrumador en cuanto a recursos se refiere, sería posible desarrollar dicho plan por fases e ir analizando otras transversales de manera separada (como, por ejemplo, la defensa antiaérea o la superioridad aérea), pero siempre sin perder la visión global.
 ¿Quizá el modelo que MBDA ha implantado en países como Francia o Reino Unido, en los que las inversiones gubernamentales son recuperadas mediante retornos industriales, sería aplicable al caso español?
Por supuesto. Nosotros partimos con la ventaja de que únicamente tenemos que copiar, adaptando al sistema español iniciativas que ya se han llevado a cabo en otros países y que han demostrado tener éxito. Insisto en que habrá un periodo de transición hasta llegar a la fase de estabilidad, de modo que los retornos planteados no se verán en su totalidad al inicio. Sin embargo, todos los países europeos en los que los sistemas de misiles son estratégicos, como todos los de MBDA, han tenido que pasar por esa situación. Reino Unido tuvo una gran crisis de identidad en cuanto a la soberanía de sus sistemas de misiles en 2005 y a día de hoy es el modelo a seguir. 
Se completaron todos los pasos arriba mencionados y se constituyó el Team Complex Weapons, una alianza entre industria y Defensa capitaneada por MBDA en el entorno de los sistemas de misiles, y que es el ejemplo a seguir en todos los demás sectores británicos. MBDA actúa como cabeza tractora, pero, como no podía ser de otra manera, arrastra con ella a la industria británica, que aporta capacidades reconocidas como estratégicas por su Ministerio de Defensa. El modelo francés varía ligeramente, pero se sostiene sobre los mismos principios. Nosotros en España hemos estudiado esos modelos en profundidad y los hemos compartido con el Ministerio de Defensa. Considero que, adaptándolo a nuestra idiosincrasia, es un modelo totalmente viable… pero requiere un comienzo.

Foto: Meteor y Brimstone en Eurofighter del Ejército de tierra  (MBDA)


No obstante, frente a otros sectores, como el aeronáutico o el naval, en España en el área de misiles no hay una tradición industrial en suelo propio. ¿Hasta qué punto cree que ha sido este hecho determinante en las políticas de adquisición nacionales en este ámbito?
MBDA es la confirmación de la consolidación de la industria europea de sistemas de misiles. Sorprendentemente, España es el único país de los 5 de MBDA que nunca había tenido una industria local cabecera en sistemas de misiles y, por tanto, hemos tenido que iniciar la andadura desde otro punto para replicar el modelo. A finales de los años 80 España creó el consorcio nacional Ibermisil, con el fin de dotarse de la capacidad de desarrollar sistemas de misiles, probablemente tras haberse dado cuenta de que era una de las lagunas de soberanía y tecnologías a las que se enfrentaba a la hora de acometer la entrada en la Unión Europea. Las empresas formantes de dicho consorcio pertenecían entonces al Instituto Nacional de Industria. 
La mayor consolidación nacional de otros sectores, como el aeronáutico o el de equipos electrónicos, restó protagonismo a este sector y, junto con una estrategia difusa de desarrollos frente a compras Off-the-shelf, se consiguió que esas empresas centraran sus esfuerzos en los sectores en los que el Ministerio de Defensa siguió invirtiendo nacionalmente. De cualquier manera, hay que aclarar que el Ministerio de Defensa siempre ha invertido grandes cantidades de dinero en sistemas de misiles, a pesar de que esas adquisiciones no hayan sido en beneficio de empresas y capacidades nacionales por los argumentos arriba esgrimidos.
¿Cómo quiere MBDA España convertirse en referente tecnológico en el país y en qué se basa su modelo de desarrollo a corto y medio plazo?
El modelo de MBDA está basado en el convencimiento por parte del Ministerio de que los sistemas de misiles son capacidades estratégicas para la defensa, al proporcionar a España la soberanía y la libertad de acción que necesita. Sin esta máxima nuestro modelo no se puede implementar. Una vez reconocido por el Consejo de Ministros que así es, el modelo consiste en replicar la estructura de MBDA en cualquiera de sus países: la creación de una empresa nacional tractora de sistemas de misiles, acompañada por las empresas con tecnologías y capacidades consideradas estratégicas por el Ministerio en este sector.
La empresa tractora se consolida a través de 2 columnas vertebrales: una ingeniería capaz de gestionar el ciclo de vida completo de los sistemas de misiles, acorde a las necesidades de las Fuerzas Armadas y con visión de la demanda del mercado de exportación, y una presencia industrial que permita llevar a la realidad los conceptos seleccionados por las Fuerzas Armadas. Este crecimiento deberá ir alineado con los programas que permitan satisfacer sus necesidades. El corto plazo girará en torno a la utilización de sistemas de misiles ya existentes para ser integrados en plataformas españolas. El medio plazo se basará en la integración en proyectos comunes europeos, bilaterales o multilaterales. Finalmente, el largo plazo se centrará en desarrollar productos nacionales específicos para las Fuerzas Armadas españolas, que ocupen un lugar en la cartera de sistemas de misiles de MBDA en su oferta para la exportación.

Foto: Lanzadores Mistral sobre VAMTAC de Ejército de Tierra y  Ejército del Aire (MBDA)


¿Cree que el sector industrial acompañará a MBDA España en esta nueva estrategia? 
 Estoy convencido de ello. Como he mencionado, la transición desde el día de hoy hasta la estabilización del modelo no es fácil y siempre surgen dudas acerca de los retornos y resultados a corto plazo frente a las decisiones estratégicas a largo. Sin embargo, aquellas empresas con capacidades consideradas estratégicas por el Ministerio de Defensa para el sector han expresado claramente su convicción en que este nuevo modelo a largo plazo es más beneficioso para todos y que están dispuestos a acompañar a MBDA en esta aventura. Sin embargo le piden al Ministerio de Defensa, al igual que MBDA, un mensaje claro que confirme que éste va a ser el camino y que, por tanto, la industria puede confiar en esta nueva manera de hacer las cosas.


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