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La U.S. Navy busca una fragata que haga lo que el LCS no puede

La Marina estadounidense quiere adquirir una fragata de última generación que complemente a los actuales Littoral Combat Ships (LCS), asumiendo misiones que estos buques iban a desarrollar gracias a sus sistemas de misión modulares. Es lo que se desprende del anuncio publicado el pasado 10 de julio en el portal de oportunidades de negocios federal estadounidense (Federal Bussines Opportunitties) en el que la U.S. Navy publicaba un documento del tipo Request for Information (RFI).

Según éste, la Marina estadounidense está buscando una fragata, a la que denomina Future Guided Missile Frigate o FFG(X), un buque de superficie de pequeño tamaño para el que han definido con gran precisión tanto las misiones como los sistemas que deberá incorporar. Es por tanto una aproximación conservadora, vistos los problemas que está generando el programa LCS. De hecho el sistema puede adaptarse a los diseños que ofrezcan las empresas.

En primer lugar, las FFG(X) deberán liberar a los destructores Arleigh Burke y cruceros Ticonderoga de misiones de poca entidad para dejarles las principales de protección antiaérea y antisubmarina de la flota y de disuasión. Entre estas misiones que desempeñarán las nuevas fragatas están las misiones de seguridad marítima, humanitarias o de asistencia tras desastres naturales.

Para ello irán dotados de sensores y equipos de protección avanzados y sistemas de armas de eficacia probada y ya en servicio en otros buques, con los que poder actuar tanto como parte de grupos de combate incluso con portaviones como por separado. Por su cuenta podrán desempeñar en misiones de entidad como la destrucción de objetivos de superficie, la detección de submarinos, la protección de convoyes o la protección contra enjambres de embarcaciones de pequeño tamaño.

El buque resultante deberá cumplir una serie de requisitos como tener una vida útil de al menos 25 años, una tripulación máxima de 200 personas, una autonomía de 3000 millas náuticas a 16 nudos y una velocidad máxima sostenible de 28 nudos.

Se determinan dos tipos de equipamiento principal (tier), del que el primero está compuesto entre otros por el sistema de combate COMBATSS-21, derivado del Aegis, capacidad para operar con un helicóptero MH-60R y con un helicóptero no tripulado Firescout MQ-8C o similar, emplear sistemas de contramedidas Mk53 Nulka, dos lanzadores cuádruples de armas de superficie antibuque de largo alcance o el sistema de defensa de punto SeaRAM MK15 Mod 31. Se prevé que opere un sistema de lanzamiento vertical de misiles (VLS) que pueda emplear los misiles antiaéreos Evolved Sea Sparrow o SM-2, los de ataque a  superficie Tomahawk o los más modernos AGM-158 Long Rance Anti-Ship Missile o LRASM.

El paquete de equipos Tier 2 contempla dos embarcaciones inflables de casco rígido (RHIB) de 7 metros de eslora, un sonar de calado variables AN/SQS-62, sensores electroópticos con 360 grados de cobertura, un cañón de 57 mm. Mk110 capaz de emplear la munición ALaMO (Advanced Low Cost Munition Ordnance), los misiles superficie-superficie de corto alcance Longbow Hellfire del módulo Surface-to Surface Missile Module (SSMM) o el radar remolcado multifunción TB-37.

El objetivo de la U.S. Navy es contratar el diseño definitivo en 2020, encargar la primera unidad ese año y la segunda en 2021 seguidas de dos anuales hasta completar 20 unidades, que deberán complementar a los 30 LCS previstos.

LCS: Expectativas no cumplidas

Aunque oficialmente las nuevas fragatas no sustituirán a los LCS, está claro que este tipo de buques no ha funcionado como estaba previsto. Su característica principal es que estaban diseñados en torno a un concepto modular que permitía operarlo en misiones antisubmarino, de ataque a superficie u otras como apoyo a operaciones especiales. Sin embargo los principales módulos no han funcionado y el sistema de propulsión se ha demostrado poco fiable.

Posibilidades para Navantia

Se prevé que se interesen por este programa los más importantes grupos industriales internacionales, muchos de ellos a través de las alianzas con astilleros estadounidenses. Es el caso de Navantia que a través de su alianza con Lockheed Martin podría volver a ofrecer diseños basados en las F-100 o F-110, otros más ligeros como las Fridtjof Nansen o sus sistemas de eficacia probada como la Dirección de tiro DORNA, como ya sucedió en el pasado cuando fue seleccionada por la U.S. Navy en un programa previo al LCS. (Texto: José María Navarro)

Fotos:

El USS Billings (LCS 15) botado el pasado 1 de julio (Navy)

La F-102 Blas de Lezo (Armada española)


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