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El gobierno australiano preocupado por la situación del programa de destructores AWD

(Defensa.com) El programa australiano de destructores antiaéreos (AWD), valorado en 7.900 millones de dólares, se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno del país, lo que se ha materializado en la inclusión del programa en una lista de Projects of Concern (PoC) del Gobierno y en la realización de unos duros anuncios por parte del Ministro de Defensa David Johnston y del Ministro de Finanzas Mathias Cormann.

Estos acudieron el pasado 4 de junio a una reunión con los medios de comunicación en la que anunciaron que sigue habiendo problemas “estructurales y sistémicos” y advirtieron de la necesidad de enderezar el programa mediante una serie de medidas de emergencia para resolver problemas recurrentes.

Una de las advertencias principales es que la evolución del programa podría poner en peligro otros importantes programas de defensa en el área naval que tiene en mente Australia. Estos son el Sea 5000 que contempla la construcción de una nueva serie de ocho fragatas para reemplazar a las ANZAC y sobre todo el de construcción de ocho submarinos para sustituir a la flota de Collins.

De esta manera se envía un mensaje claro a la industria ya que aunque la intención es que estas nuevas unidades sean construidas en Australia, se podría elegir la compra directa y la pérdida de carga de trabajo y puestos de trabajo para los astilleros australianos.

Esto tiene lugar después de que el programa haya sufrido ya dos investigaciones, la primera por la Oficina de Auditoria Nacional australiana y la segunda encargada en febrero al ex-secretario de la Marina estadounidense Don Winter, anteriormente directivo en empresas del sector. Las conclusiones de la encargada a Don Winter establece que los sobrecostes pueden superar los 302 millones que se determinaron ya en 2013.

El informe de Winter alega los problemas principalmente a una inadecuada supervisión y control del programa por parte del contratista principal, AWD Alliance, formada por el astillero público ASC, Raytheon Australia y el Defence Material Organisation australiano. También se citó a los subcontratistas principales como son BAE Systems Australia, el astillero New South Wales y a Navantia, el astillero español responsable del diseño de los buques, derivados directamente de la fragata F-105 de la Armada Española.

Una de las primeras medidas será la inclusión de un equipo directivo externo dentro del astillero ASC y la reasignación de la fabricación de diversos módulos de los buques entre los astilleros. También se van a incluir una serie de consejeros comerciales y legales que asistirán al gobierno a implementar las reformas que comenzarán a ser puestas en marcha en julio de este año.

Otra de las conclusiones es que se acumulan retrasos de nuevo, por lo que el primero de los buques no estará listo hasta marzo de 2016, el segundo en septiembre de 2017 y el tercero en marzo de 2019. Esto supone retrasos de 15, 18 y 21 meses respectivamente sobre el calendario original, que ya fue reformado en septiembre de 2012.

Esta situación supone un desafío para los astilleros australianos que quieren conseguir los dos programas mencionados. Pero en fechas recientes se ha vuelto a afirmar que la flota de nuevos submarinos podría ser adquirida directamente a Japón, posibilidad de la que ya dimos cuenta en defensa.com

El astillero español Navantia también es parte interesada en este proceso, puesto que pretende participar en ambos programas. Los submarinos que Navantia ofrecería estarían basados en el diseño actualizado de los S-80 y las fragatas en el destructor AWD según las noticias recientes. La participación de Navantia en estos programas parece estar ahora en la cuerda floja, no por sus capacidades sino por la capacitación real de los socios industriales australianos por los que necesariamente pasaría la construcción de ambos tipos de buques.

El gobierno australiano ha anunciado recientemente la intención de privatizar el astillero público ASC como forma de mejorar las capacidades productivas, lo que podría incluso tener lugar antes de que se materializaran los dos programas y suponer la entrada de un nuevo actor en el mercado que podría, o no, considerar la participación de Navantia en el futuro.  

Sin embargo hay que destacar que la reputación de Navantia se mantiene intachable después de que en repetidas ocasiones ha valorado muy positivamente el trabajo realizado por el astillero español, que se ha producido siempre dentro del plazo y del precio acordado. ASC contrató a Navantia la construcción de los cinco bloques más complejos correspondientes a la parte de propulsión del segundo y tercer buque y el bloque que alberga el sonar para los tres buques, habiéndose terminado estos bloques en abril y estando de camino a Australia.

Más importante aún es el anuncio del pasado 6 de junio en el que Navantia volvía a ser elegida para un programa de la Marina australiana al ser seleccionada como finalista para la construcción “integra” de dos buques de reaprovisionamiento. (J.N.G.)


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